En Honduras, el flujo migratorio irregular mantuvo una baja en 2026: entre enero y el 25 de junio, el Instituto Nacional de Migración registró 4.917 personas que ingresaron al país en tránsito por Centroamérica hacia otros destinos, según el Sistema de Control Biométrico Migratorio.
Las cifras corresponden a los registros realizados en los Centros de Atención al Migrante Irregular (CAMI) de Danlí, en el departamento de El Paraíso, y Choluteca, dos de los principales puntos habilitados para atender a personas en tránsito que ingresan al país por pasos fronterizos terrestres.
Aunque Honduras sigue siendo un corredor dentro de las rutas migratorias del continente, los datos oficiales muestran un comportamiento distinto del observado en los últimos años, cuando el número de personas que cruzaban el territorio nacional llegaba a decenas de miles en pocos meses.
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El informe del INM señala que enero registró el mayor número de ingresos irregulares del período analizado, con 1.596 personas atendidas por las autoridades migratorias.
Desde entonces, las cifras comenzaron a descender de forma progresiva, una tendencia que el texto atribuye al endurecimiento de las políticas migratorias en distintos países de la región y a mayores controles fronterizos en las rutas utilizadas por los migrantes.
Páises con más tránsito migratorio
Las estadísticas muestran que la mayor parte de quienes transitaron por Honduras procedían de Ecuador, China, Cuba y Venezuela.
En menor proporción, también fueron identificados ciudadanos de Perú, Colombia, Brasil, Vietnam y República Dominicana, entre otras nacionalidades que siguen utilizando el corredor centroamericano para avanzar hacia el norte del continente.
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Además del control migratorio, los CAMI cumplen una función orientada a brindar asistencia temporal a quienes ingresan al país en condición irregular.
En estas instalaciones, las personas reciben atención médica primaria, alimentación, alojamiento temporal y kits de higiene personal, además de ropa cuando las condiciones lo requieren.
Las autoridades también realizan el registro biométrico de cada migrante, un procedimiento que permite documentar su paso por el territorio nacional conforme a la legislación vigente y fortalecer los mecanismos de control en las fronteras.
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El proceso incluye la verificación de identidad, la recopilación de información básica y la emisión de la documentación correspondiente para quienes continúan su recorrido hacia otros países.
Atención en los centros de tránsito
El Centro de Atención al Migrante Irregular ubicado en Danlí sigue siendo el principal punto de recepción para las personas que ingresan por la zona oriental del país.
Según el reporte oficial, este centro concentró el 77,32% de los migrantes registrados durante los primeros cinco meses del año, como principal punto de asistencia para quienes cruzan la frontera desde Nicaragua.
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Su ubicación lo convierte en una de las principales puertas de entrada para los movimientos migratorios provenientes de Sudamérica, el Caribe y otras regiones del mundo.
El centro opera bajo un esquema que combina controles migratorios con atención humanitaria y permite que las personas reciban asistencia básica antes de continuar su recorrido.
Cambios en las rutas migratorias
El descenso registrado este año coincide con modificaciones observadas en las rutas migratorias del continente.
Diversos organismos internacionales han señalado que el fortalecimiento de los controles fronterizos en varios países, junto con nuevas restricciones migratorias y cambios en las políticas de ingreso hacia Estados Unidos y México, han provocado una reducción en el número de personas que utilizan algunos corredores tradicionales de Centroamérica.
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Al mismo tiempo, expertos en movilidad humana advierten que las rutas suelen modificarse constantemente según las condiciones de seguridad, los costos del viaje y las medidas implementadas por los distintos gobiernos.
Eso significa que una disminución temporal en un país no implica necesariamente una reducción definitiva del fenómeno migratorio, sino que los desplazamientos pueden redistribuirse hacia otras zonas de tránsito.
Controles y seguimiento en las fronteras
Para Honduras, el tránsito irregular representa un desafío que combina seguridad, atención humanitaria y coordinación internacional.
Las autoridades deben garantizar el cumplimiento de la normativa migratoria sin dejar de atender las necesidades básicas de personas que, en muchos casos, recorren miles de kilómetros en condiciones de alta vulnerabilidad.
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Por eso, el sistema implementado en los CAMI busca mantener un equilibrio entre el control de los ingresos al territorio nacional y la prestación de servicios esenciales para quienes permanecen temporalmente en estos centros.
El Instituto Nacional de Migración informó que continuará reforzando los mecanismos de verificación en los distintos puntos fronterizos del país para mantener un registro actualizado de las personas que ingresan de manera irregular.
Las acciones incluyen la utilización permanente del sistema biométrico, la supervisión en puestos fronterizos y el seguimiento de los movimientos migratorios que atraviesan el territorio hondureño.
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Las autoridades sostienen que estos controles buscan garantizar un proceso ordenado de identificación de los migrantes, al tiempo que permiten detectar posibles riesgos relacionados con la seguridad fronteriza y el combate contra redes dedicadas al tráfico ilícito de personas.