La violencia volvió a golpear al norte de Honduras este jueves tras un ataque armado ocurrido en el sector de Palmeras, en la zona de Paso Aguán, municipio de Trujillo, departamento de Colón, a unas seis horas de la capital hondureña, donde fueron encontrados múltiples cuerpos tras una emboscada dentro de una finca de palma africana.
De forma preliminar, las autoridades reportaron que al menos 14 personas habrían perdido la vida en el hecho violento, entre ellas tres mujeres cuyos cuerpos fueron localizados en las afueras de la propiedad, mientras que el resto de las víctimas permanecían en el interior de la finca.
Según versiones iniciales de habitantes de la zona, las víctimas serían trabajadores agrícolas que se dirigían a iniciar sus labores cuando fueron sorprendidos por un grupo armado. Los atacantes utilizaron armas de grueso calibre, lo que provocó la muerte inmediata de las personas en el lugar.
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Testigos indicaron que los cuerpos quedaron dispersos en distintos puntos de la propiedad, incluso en estructuras tipo caseta dentro de la finca, lo que da cuenta de la magnitud y brutalidad del ataque.
El hecho ocurrió en la zona de Rigores, un asentamiento campesino del Bajo Aguán, una región históricamente marcada por conflictos agrarios, disputas por la tenencia de la tierra e invasiones que han derivado en enfrentamientos entre grupos campesinos, guardias de seguridad privada y fuerzas del orden.
En este territorio opera una de las principales zonas de producción de palma africana del país, actividad que ha estado durante años vinculada a tensiones sociales y reclamos de tierras por parte de organizaciones campesinas.
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Violencia en la zona norte
El Bajo Aguán es uno de los puntos más conflictivos de Honduras debido a la persistencia de disputas agrarias que, en distintos momentos, han escalado a hechos de violencia armada.
Como antecedente, reportes de seguridad y organizaciones locales han señalado que en lo que va de 2026 se han registrado múltiples episodios violentos en la región, incluyendo al menos 11 masacres que han dejado cerca de 47 personas fallecidas en distintos puntos del norte del país.
Las autoridades han advertido sobre la circulación de armas de alto poder y la presencia de estructuras criminales en zonas rurales, lo que ha complicado la contención de la violencia en comunidades campesinas y áreas productivas.
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De manera paralela, en otros puntos del norte del país también se han registrado hechos violentos contra agentes del orden.
En el sector de Corinto, en Omoa, Cortés, se reportaron recientemente ataques armados en los que habrían perdido la vida al menos cinco policías en dos incidentes distintos, según reportes preliminares difundidos en la zona fronteriza, lo que refleja la expansión de la violencia hacia corredores estratégicos del occidente y norte del país.
Las autoridades policiales confirmaron el despliegue de equipos especiales en el área de Trujillo para asegurar la escena del crimen, coordinar el levantamiento de los cuerpos junto a Medicina Forense y avanzar en las investigaciones para establecer la identidad de las víctimas y los responsables del ataque.
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Hasta el momento no se ha emitido una versión oficial detallada sobre el móvil del crimen, mientras la zona permanece bajo fuerte resguardo policial en espera de las diligencias forenses correspondientes.
Información en desarrollo