Las fuerzas de seguridad hondureñas capturaron en las últimas horas a una mujer identificada como Jesús Arteaga, conocida con el alias de “La Chuy”, en el municipio de Marale, departamento de Francisco Morazán, por su supuesta vinculación con la estructura criminal denominada “Cártel del Diablo”.
La detención se ejecutó mediante un operativo desarrollado por agentes policiales y cuerpos de inteligencia como parte de las acciones encaminadas a desarticular una de las organizaciones criminales más perseguidas en Honduras y que, según las investigaciones, mantiene operaciones tanto en la zona norte como en el centro del país.
Con esta nueva captura, ya suman diez los integrantes detenidos en apenas 21 días, en una ofensiva de seguridad que ha dejado múltiples allanamientos, enfrentamientos armados y decomisos de drogas y armas en distintos sectores del territorio nacional.
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De acuerdo con el informe preliminar brindado por las autoridades, “La Chuy” sería propietaria de un negocio de bebidas alcohólicas en Marale, establecimiento que presuntamente era utilizado como punto de reunión y coordinación de actividades ilícitas por miembros de la organización criminal.
Durante la operación, los agentes decomisaron varios envoltorios conteniendo supuesta droga, evidencia que será incorporada al expediente investigativo que ahora permanece en manos de las autoridades competentes.
La detenida será remitida ante los tribunales correspondientes para continuar el proceso judicial por los delitos que el Ministerio Público determine tras las investigaciones.
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La captura de alias “La Chuy” ocurre en medio de una serie de operativos ejecutados en varios departamentos del país, principalmente en Yoro, Olancho, Francisco Morazán, Comayagua y Santa Bárbara, zonas donde las autoridades aseguran que el “Cártel del Diablo” mantiene fuerte presencia.
Las acciones de las fuerzas del orden también han provocado violentos enfrentamientos entre miembros de estructuras criminales rivales, hechos que recientemente derivaron en una masacre y en el repudiado asesinato de un pastor evangélico en la zona norte del país.
Las autoridades sostienen que esta organización delictiva se dedica al narcotráfico, extorsión, distribución de drogas, tráfico ilegal de armas, secuestros y lavado de activos, actividades que le habrían permitido expandir su influencia en distintas regiones de Honduras.
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Según las líneas investigativas, el grupo utiliza áreas montañosas y cuevas naturales como escondites estratégicos para evadir los cercos policiales y militares desplegados por el Estado hondureño.
<b>Alias “El Diablo” continúa prófugo</b>
Durante varios meses, las investigaciones señalaron a Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”, como el máximo cabecilla de la estructura criminal.
Sin embargo, recientes investigaciones de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) revelan que el verdadero líder sería Yonatan Levi Estrada Villanueva.
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El director de la DPI, Rolando Ponce Canales, explicó que Esteban Ferrera funge como jefe operativo y rostro visible de la organización, mientras que Yonatan Estrada sería el encargado de dirigir estratégicamente las operaciones criminales y mantener alianzas con redes internacionales.
De acuerdo con las autoridades, Yonatan Estrada habría residido varios años en México, donde presuntamente estableció contactos con integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, lo que permitió fortalecer las capacidades operativas del grupo criminal hondureño.
Las investigaciones apuntan a que la organización mantiene nexos con estructuras delictivas transnacionales dedicadas al tráfico de drogas en Centroamérica, utilizando corredores clandestinos entre Honduras, Guatemala y El Salvador para movilizar cargamentos ilícitos.
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Uno de los episodios más polémicos relacionados con esta estructura ocurrió el pasado 13 de marzo, cuando trascendió información sobre una supuesta masacre en Sulaco, Yoro, en la que habría muerto alias “El Diablo”.
En aquel momento circularon videos en redes sociales donde presuntos integrantes del cártel aseguraban que el cabecilla había sido asesinado e incluso decapitado por una banda rival.
No obstante, los organismos de inteligencia del Estado desmintieron la versión y concluyeron que todo se trató de una estrategia para despistar a las autoridades y facilitar la huida del líder criminal.
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Actualmente, Esteban Ferrera continúa prófugo de la justicia y las autoridades mantienen una recompensa de 500 mil lempiras para quien proporcione información que conduzca a su captura.
Mientras tanto, los operativos continúan desarrollándose en diferentes sectores del país con el objetivo de debilitar las operaciones financieras y logísticas del denominado “Cártel del Diablo”, estructura que, según las autoridades, representa una amenaza creciente debido a sus conexiones internacionales y capacidad armada.