Los primeros 100 días de gestión del presidente Nasry Asfura continúan generando análisis desde distintos sectores políticos y económicos.
Mientras algunas voces observan señales orientadas a la estabilidad y la inversión, otras advierten que el nuevo gobierno enfrenta desafíos profundos relacionados con institucionalidad, corrupción y capacidad de gestión.
La socióloga Julieta Castellanos sostiene que las recientes elecciones modificaron significativamente la correlación de fuerzas en el sistema político hondureño. En su análisis, el partido Libertad y Refundación (Libre) perdió capacidad de incidencia tanto política como institucional, especialmente dentro del Congreso Nacional.
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Para la académica, esta configuración representa una prueba decisiva para el país y para las fuerzas tradicionales que vuelven a dominar el tablero político.
Castellanos agrega que “la ciudadanía mantiene altos niveles de desconfianza hacia la clase política debido a los constantes señalamientos de corrupción e impunidad que han marcado los últimos años".
Mientras que, entre los temas pendientes aparecen procesos impulsados por la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), el denominado narco video, el caso de la presunta estafa financiera de Koriun y señalamientos respecto al manejo de recursos en la Corte Suprema de Justicia y otras instituciones estatales y se plantea dudas sobre la capacidad del nuevo gobierno para enfrentar investigaciones y casos emblemáticos relacionados con corrupción y crimen organizado.
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¿Gobierno de resultados?
La exrectora también cuestionó el arranque operativo del gobierno de Asfura y señala “Todavía no se observan transformaciones profundas” en sectores históricamente afectados como salud, educación y seguridad pública.
La académica considera que, a pesar de las expectativas generadas por el cambio de gobierno, persisten problemas estructurales que durante años han limitado el fortalecimiento institucional del país.
Desde el ámbito económico, el economista del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), Mario Palma, destaca algunos avances durante los primeros 100 días de gobierno, especialmente en materia de confianza económica y atracción de inversión.
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Palma considera que “varias de las medidas impulsadas por la administración de Asfura podrían contribuir a reducir la incertidumbre económica y fortalecer la percepción de estabilidad nacional”.
Así mismo, y al cumplirse cien días de haber iniciado su mandato, el gobierno de Nasry Asfura enfrenta un escenario marcado por altas expectativas y desafíos persistentes.
Entre los aspectos positivos, resalta las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y el retorno de Honduras al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).
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“Estas acciones generan señales de mayor certidumbre para el capital extranjero y para los mercados internacionales”, afirma el economista.
Bajo la mira ciudadana
En su visión, la estabilidad macroeconómica y la generación de confianza resultan fundamentales para atraer inversión y dinamizar la economía hondureña.
El representante de FOSDEH también subraya el énfasis oficial en seguridad, al considerar que este factor incide directamente tanto en la ciudadanía como en la confianza de inversionistas nacionales e internacionales.
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Palma advierte: “El objetivo es reactivar la economía y mejorar los indicadores”, al referirse a la estrategia económica del gobierno. No obstante, señala que los avances iniciales no eliminan los problemas estructurales que históricamente han limitado la competitividad del país.
Mientras sectores económicos observan señales favorables en materia de estabilidad y apertura a la inversión, voces académicas y analistas políticos mantienen cuestionamientos sobre la capacidad del nuevo liderazgo para transformar prácticas históricas vinculadas a corrupción, gobernabilidad y debilidad institucional.