El estado actual de la cancha híbrida del Estadio Francisco Morazán, en San Pedro Sula, ha encendido una ola de críticas luego de que circularan imágenes que muestran un evidente deterioro del terreno de juego tras la realización de un evento musical masivo.
Lo que hasta hace poco era considerado uno de los mejores engramillados del país hoy presenta zonas visiblemente dañadas, con franjas amarillentas, áreas desgastadas y sectores donde el césped parece completamente afectado.
Las imágenes aéreas difundidas en redes sociales han sido claves para evidenciar el impacto del evento sobre la superficie deportiva.
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La cancha, que fue instalada como parte de una inversión millonaria para modernizar el estadio y elevar la calidad del fútbol en la zona norte, tenía como objetivo brindar mejores condiciones tanto para jugadores como para aficionados.
Sin embargo, el reciente uso del recinto para actividades ajenas al deporte ha puesto en duda los protocolos de protección y mantenimiento.
El excomisionado de Condepor, Mario Moncada, reaccionó públicamente señalando que el deterioro ya había sido advertido meses atrás.
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En su publicación, cuestionó la falta de conocimiento técnico en el manejo de este tipo de infraestructura y lamentó que una obra de valor histórico y deportivo haya sido descuidada.
Asimismo, apuntó directamente a las autoridades municipales, asegurando que la falta de atención tendría consecuencias, no solo en el ámbito político, sino también en el deportivo, ya que el Real España utiliza el estadio como sede para sus encuentros.
Por su parte, el alcalde Roberto Contreras respondió a las críticas a través de sus redes sociales, donde compartió imágenes del estado de la cancha tras el evento, asegurando que el terreno se encontraba en condiciones aceptables. Sin embargo, estas publicaciones generaron aún más polémica.
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Usuarios en redes sociales comenzaron a señalar que las fotografías compartidas por el edil no corresponderían al estado actual del estadio, sino a registros anteriores, lo que intensificó el debate público y la desconfianza sobre la situación real del engramillado.
El contraste entre las imágenes difundidas por ciudadanos y las compartidas por las autoridades ha sido uno de los principales puntos de discusión, mientras crecen las exigencias de transparencia y explicaciones claras sobre lo ocurrido.
Especialistas y aficionados coinciden en que este tipo de superficies híbridas requieren cuidados específicos y protocolos estrictos cuando se utilizan para eventos masivos, ya que el peso de estructuras, tránsito de personas y falta de protección pueden generar daños irreversibles en poco tiempo.
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La situación también ha reabierto el debate sobre el uso de estadios para conciertos y actividades no deportivas, especialmente cuando se trata de instalaciones que han requerido inversiones significativas.
Mientras tanto, la afición ha manifestado su molestia, calificando lo sucedido como una falta de respeto al fútbol hondureño y a los seguidores que esperan ver escenarios en óptimas condiciones.
Hasta el momento, no se ha detallado el costo total de los daños ni el tiempo estimado para la recuperación del césped, lo que mantiene la incertidumbre sobre cuándo el Estadio Morazán podrá volver a albergar partidos en condiciones adecuadas.
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