El sistema penitenciario hondureño enfrenta nuevos desafíos tras el hallazgo de tecnología avanzada utilizada por estructuras criminales dentro de un centro penal. Autoridades confirmaron el descubrimiento de antenas satelitales, amplificadores de señal y otros dispositivos que permitían mantener comunicaciones ilegales desde el interior de las cárceles.
El comisionado presidente del Instituto Nacional Penitenciario de Honduras (INP), Othoniel Gross, informó que como parte de las acciones para recuperar el control del sistema, se procedió al traslado de 35 privados de libertad considerados de alta peligrosidad hacia diferentes centros penales del país.
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La medida forma parte de una estrategia orientada a debilitar las estructuras delictivas que continúan operando desde las cárceles, utilizando herramientas tecnológicas para coordinar actividades ilícitas.
Según detalló el funcionario, las autoridades han detectado una red interna que facilita el ingreso de dispositivos prohibidos, lo que ha llevado a un proceso de depuración dentro del sistema penitenciario.
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“Hemos puesto a disposición de las autoridades tanto agentes penitenciarios como personal administrativo que se ha coludido para ingresar aparatos celulares”, explicó.
El problema, sin embargo, no se limita únicamente al ingreso de equipos. Gross señaló que la existencia de señal telefónica dentro de los centros penales sigue siendo un factor determinante que permite a los internos mantener comunicación con el exterior.
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“Esto ocurre porque hay señal dentro de los centros penales”, afirmó, al tiempo que cuestionó el rol de las empresas responsables de bloquear estas comunicaciones, señalando que no han cumplido con las obligaciones establecidas en la ley.
Durante recientes inspecciones, las autoridades identificaron dispositivos de mayor sofisticación, incluyendo antenas satelitales de Starlink, capaces de proporcionar acceso a internet incluso en condiciones donde las redes tradicionales son limitadas o inexistentes.
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“Hace unas dos semanas encontramos aproximadamente tres o cuatro antenas Starlink”, reveló Gross, indicando que el hallazgo se produjo en la cárcel de Támara, uno de los centros penales más importantes del país.
El descubrimiento evidencia la evolución de las estructuras criminales, que han incorporado nuevas tecnologías para mantener su operatividad desde prisión. En respuesta, el Instituto Nacional Penitenciario ha comenzado a implementar herramientas tecnológicas más avanzadas para detectar estas actividades.
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Entre las medidas anunciadas se encuentra la adquisición de sistemas capaces de identificar señales emitidas por drones, una modalidad cada vez más utilizada para introducir objetos ilícitos en los centros penales.
“El crimen organizado evoluciona constantemente, por lo que debemos adaptarnos con tecnología”, señaló el comisionado.
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blockquote class="twitter-tweet">Tecnología para la seguridad y el futuro penitenciario
— Instituto Nacional Penitenciario (@INP_HN) April 29, 2026
El Instituto Nacional Penitenciario (INP) evalúa incorporar drones e inteligencia artificial para fortalecer el control y la vigilancia en los centros penitenciarios del país.
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Además de los dispositivos tecnológicos, las autoridades continúan encontrando escondites dentro de los centros penales, donde se han localizado armas y otros objetos prohibidos. Según Gross, algunas de estas “caletas” fueron construidas hace varios años, lo que refleja problemas estructurales en el control penitenciario.
“Aún quedan algunas caletas que fueron realizadas en el pasado”, indicó, al referirse a espacios ocultos que siguen siendo utilizados para almacenar materiales ilícitos.
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El fortalecimiento de los operativos se ha convertido en una prioridad para las autoridades, que aseguran mantener inspecciones permanentes en los distintos centros penales del país. Estas acciones están respaldadas por el uso de escáneres y otras herramientas de control que buscan limitar la capacidad operativa de las estructuras criminales.
El hallazgo de tecnología avanzada dentro de las cárceles reabre el debate sobre la efectividad de las medidas de seguridad y la necesidad de modernizar el sistema penitenciario hondureño.
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Analistas en materia de seguridad advierten que el control de las comunicaciones dentro de los centros penales es un elemento clave para reducir la incidencia del crimen organizado, ya que muchas de las actividades ilícitas se coordinan desde prisión.
En ese contexto, el reto para las autoridades es implementar mecanismos más eficientes que permitan cortar estos canales de comunicación y garantizar un mayor control sobre la población penitenciaria.
Mientras tanto, el traslado de reos de alta peligrosidad y la depuración interna buscan enviar un mensaje claro sobre la intención de recuperar el control del sistema, en un escenario donde la tecnología se ha convertido en un nuevo frente en la lucha contra el crimen.