Desapariciones de niñas y adolescentes en Honduras: cifras opacas, redes criminales y el silencio que alarma a las familias

Testimonios de parientes y comités retratan la angustia ante la falta de respuestas claras. La sombra del crimen organizado y una alarmante brecha en los registros alimentan la incertidumbre

Entre 2022 y agosto de 2025, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) registró la desaparición de 729 menores de 17 años, siendo las niñas el 73% de los casos, según registros de medios locales. - crédito iStock

El fenómeno de las desapariciones de niñas, niños y adolescentes en Honduras muestra una tendencia creciente, mientras que la falta de coherencia en los datos oficiales complica la respuesta estatal.

Entre 2022 y agosto de 2025, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) registró la desaparición de 729 menores de 17 años, siendo las niñas el 73% de los casos, según registros de medios locales.

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Las estadísticas detallan un aumento constante: 176 casos en 2022, 188 en 2023, 238 en 2024 y 127 reportes solo entre enero y agosto de 2025.

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La vulnerabilidad de las niñas es especialmente grave. El análisis de la DPI expone que 532 de los 729 desaparecidos (73%) corresponden a niñas, frente a 197 niños (27%), lo que alerta sobre un fenómeno con impacto desproporcionado en las menores de edad.

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La Interpol reporta al menos 27 menores desaparecidos en Honduras, la mayoría tenía menos de 12 años la última vez que se supo de ellos.

Departamentos como El Paraíso e Intibucá concentran los mayores índices de desapariciones, mientras que los informes advierten sobre desenlaces fatales. En octubre de 2024, se localizaron menores sin vida días después de haber sido reportados como desaparecidos.

Las causas detrás de estas desapariciones incluyen la trata de personas, explotación sexual, acciones de pandillas y narcotráfico, además de la desaparición forzada.

Entre 2022 y agosto de 2025, la Dirección Policial de Investigaciones de Honduras registró 729 desapariciones de menores de 17 años, siendo las niñas el 73% de los casos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la cobertura del medio hondureño Once Noticias, la niñez hondureña enfrenta no solo el riesgo de desaparición, sino también de muertes violentas, deserción escolar y abuso sexual.

La estadística mensual señala un promedio de doce niñas y cinco niños desaparecidos al mes. Esta situación ha generado preocupación en el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH), que solicitó- a través de un extenso comunicado divulgado el 10 de abril pasado en la página web de la entidad- el fortalecimiento de las unidades de investigación y la creación de protocolos especiales en los centros educativos para evitar que los responsables encuentren condiciones favorables para delinquir.

La gravedad de las desapariciones de menores en Honduras se acentúa por la pobreza estructural y la participación del crimen organizado en el reclutamiento forzado, de acuerdo con comités de familiares, citados por el CONADEH.

Hasta febrero de 2025, estos comités informaron sobre 887 migrantes hondureños desaparecidos, lo que refuerza el perfil de Honduras como país de origen, tránsito y destino en la crisis migratoria.

La interpol mantiene en sus registro de alertas amarillas, abundantes casos de niños y niñas hondureños desaparecidos.

Divergencia en los datos oficiales sobre desapariciones

El análisis de los registros oficiales evidencia una discrepancia considerable. El Ministerio Público contabilizó 710 denuncias de mujeres desaparecidas entre 2020 y 2023, en contraste con el Sistema Nacional de Emergencia 911, que notificó 8.059 casos en ese mismo periodo. Esta diferencia refleja retos importantes para la sistematización y coordinación entre las instituciones estatales.

Asimismo, el 15% de los femicidios recientes contaba con una denuncia previa de desaparición. Este dato muestra la conexión entre desapariciones y violencia letal contra mujeres, subrayando la urgencia de implementar medidas preventivas y de fortalecer los mecanismos de búsqueda.

Según las autoridades y organizaciones implicadas, el fenómeno plantea un serio riesgo para la integridad y la vida de los menores. Cándida Maradiaga, coordinadora de la Defensoría de la Niñez y Familia del CONADEH, advirtió que esta situación compromete la seguridad de la población infantil y juvenil.

Se recomienda crear ambientes seguros en la familia, la escuela y la comunidad. El desarrollo de protocolos en los centros educativos pretende impedir que los perpetradores aprovechen oportunidades para secuestrar o sustraer menores, al tiempo que se señala la necesidad de fortalecer la prevención para reducir su vulnerabilidad.

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