El avance del dengue en Honduras durante 2026 no solo se refleja en las cifras acumuladas, sino también en la rapidez con la que el virus continúa propagándose en distintas regiones del país. Más de 2,200 casos han sido reportados hasta la semana epidemiológica 13, según detalló Homer Mejía, jefe de Vigilancia de la Salud, lo que evidencia una tendencia en aumento que, aunque aún se mantiene bajo control en términos de mortalidad, continúa ejerciendo presión sobre las autoridades sanitaria y la población.
El crecimiento sostenido de casos ocurre en un contexto donde el dengue sigue posicionándose como la principal enfermedad transmitida por vectores en Honduras, con mayor incidencia en zonas urbanas densamente pobladas como Tegucigalpa y San Pedro Sula. La dinámica urbana, junto con prácticas como el almacenamiento de agua, facilita la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus.
Aunque los contagios han aumentado en 2026, las cifras aún permanecen por debajo de los niveles de años recientes. En 2025, el país finalizó con 17,368 casos confirmados y al menos cuatro fallecidos. En 2019, una epidemia superó los 112,000 casos y dejó 180 muertes, registrando uno de los episodios más graves en la región.
El serotipo DEN-3 y el riesgo de formas graves
La preocupación de las autoridades no se centra únicamente en la cantidad de casos, sino en el tipo de riesgo que supone la circulación predominante del serotipo DEN-3. Este serotipo se asocia con formas más graves de la enfermedad. Si bien los casos severos siguen siendo una minoría, su presencia confirma la capacidad del virus para evolucionar rápidamente en personas vulnerables. Esto implica que la carga real de la enfermedad podría ser mayor a la mostrada por los reportes oficiales, un reto común para los sistemas de vigilancia epidemiológica en la región.
Distribución territorial y el impacto del clima
Cuatro departamentos experimentan una alta incidencia de casos, según los reportes, que señalan un aumento de atenciones por cuadros febriles en Cortés, Francisco Morazán y El Paraíso. Esta tendencia concuerda con patrones históricos de mayor incidencia en zonas urbanas y periurbanas.
El contexto climático resulta determinante en la dinámica del dengue. A diferencia de lo que podría asumirse, la temporada seca no elimina el riesgo. Por el contrario, favorece la proliferación del mosquito en recipientes domésticos donde se almacena agua, transformando los hogares en el principal foco de transmisión y trasladando parte de la responsabilidad de control a la población.
Estrategias y retos en el control del dengue
Ante este panorama, el reto para las autoridades sanitarias consiste no solo en evitar el aumento de casos, sino en prevenir una escalada de hospitalizaciones y fallecimientos, como ha ocurrido en años anteriores. La experiencia de los últimos años muestra que el dengue puede incrementar su incidencia rápidamente si se relajan las medidas preventivas.
La eliminación de criaderos, la vigilancia comunitaria y la atención temprana de los síntomas continúan siendo las estrategias más eficaces. El desarrollo del dengue en las próximas semanas será decisivo para saber si Honduras mantiene bajo control la enfermedad o enfrenta un repunte en lo que resta del año. Así mismo las autoridades de salud recomiendan una vigilancia permanente sobre todo con menores de edad.