La comunidad hondureña se encuentra sumida en una profunda consternación y un creciente estado de alerta tras registrarse el fallecimiento de dos lactantes en menos de una semana, ambas de apenas seis meses de edad, bajo circunstancias similares: pocas horas después de haber recibido dosis correspondientes a su esquema nacional de vacunación.
Los casos de la pequeña Montserrat Rodríguez, en el departamento de Choluteca, y de Perla Rubí, en La Ceiba, han encendido las alarmas no solo en las familias afectadas, sino en la población en general, que ahora exige respuestas claras por parte de la Secretaría de Salud (SESAL) y el Ministerio Público.
La tragedia más reciente ocurrió el día de ayer, 17 de abril, en el municipio de El Corpus, Choluteca. Montserrat Rodríguez fue llevada por sus padres a un centro de salud local con el único objetivo de proteger su vida cumpliendo con el esquema sanitario oficial. Según el testimonio de sus progenitores, la bebé se encontraba en perfecto estado de salud y mostraba un desarrollo normal antes de la cita médica.
Sin embargo, tras la aplicación del biológico, el panorama cambió drásticamente. la menor comenzó a manifestar síntomas de alarma que obligaron a sus padres a trasladarla de urgencia al Hospital Regional del Sur. Pese a los esfuerzos médicos, se confirmó su deceso poco después de ingresar.
En medio de escenas de dolor desgarrador, el cuerpo de la menor fue entregado a sus familiares tras habérsele practicado una autopsia en la morgue capitalina.
“A los que van a vacunar a los niños de 6 meses, primero investiguen el medicamento que les van a aplicar para que no haya dolor en otras familias”, manifestó un allegado a la familia doliente, reflejando la desconfianza que ha empezado a sembrarse en la comunidad.
El antecedente inmediato: Perla Rubí en La Ceiba
El caso de Montserrat no es un evento aislado en el calendario reciente. Solo seis días antes, el sábado 11 de abril, la ciudad de La Ceiba, Atlántida, fue escenario de un suceso casi idéntico. La bebé Perla Rubí, también de seis meses de edad, fue encontrada sin vida en su hogar horas después de haber sido inoculada en el Centro Metropolitano (Hospital Atlántida viejo).
Al igual que en el caso de Choluteca, los familiares de Rubí aseguran que la menor no presentaba complicaciones previas. La coincidencia en la edad de las víctimas, el tiempo transcurrido entre la vacunación y el fallecimiento, y la proximidad de los eventos han generado una ola de indignación nacional.
Ante la gravedad de las denuncias, el Ministerio Público y miembros de Medicina Forense han intervenido de oficio. Los cuerpos de ambas menores han sido sometidos a estudios histopatológicos y toxicológicos para determinar si existe una relación causal entre los componentes de las vacunas y los decesos, o si se trata de eventos coincidentes.
Expertos en salud pública señalan que, legalmente, estos incidentes se clasifican como ESAVI (Eventos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación o Inmunización). El protocolo internacional exige:
- Análisis de los lotes: Verificar si las dosis aplicadas en Choluteca y Atlántida pertenecen al mismo lote y si hubo fallos en la cadena de frío.
- Examen de administración: Investigar si el personal de salud siguió los protocolos de aplicación correctos.
- Evaluación de reacciones anafilácticas: Determinar si las menores presentaron una reacción alérgica severa y poco común a alguno de los coadyuvantes de la vacuna.
La preocupación entre los padres de familia es palpable. En las afueras de los hospitales, el clamor es el mismo: “¿Qué está pasando con las vacunas?”. El temor a que otros infantes puedan correr la misma suerte ha puesto en jaque la confianza en las campañas de prevención sanitaria, las cuales son vitales para el control de enfermedades erradicadas en el país.