Un docente hondureño fue asesinado este miércoles dentro de la escuela donde impartía clases en la comunidad de El Chaparral, municipio de Nacaome, al sur del país.
El crimen, perpetrado a plena luz del día y frente a estudiantes, evidencia el crecimiento de la violencia homicida, con un aumento del 6.24 % en los homicidios registrados en lo que va de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH).
El ataque al maestro Alex Castro, identificado como docente de la escuela Proheco “Francisco Javier Montalván”, ocurrió durante la jornada escolar.
Dos individuos armados, que llegaron en motocicleta, ingresaron a la institución y se dirigieron directamente al aula donde se encontraba Castro, disparándole en varias ocasiones y provocando su muerte inmediata en presencia de varios alumnos, según el testimonio de testigos.
El asesinato de Alex Castro dentro de un aula subraya la vulnerabilidad de los centros educativos en Honduras y el efecto psicológico de la violencia sobre los menores. Testigos describieron la escena como “impactante”, con los alumnos presenciando el crimen.
Expertos en seguridad consultados por el Observatorio sostienen que estos hechos traumáticos pueden repercutir negativamente en el desarrollo emocional y académico de niñas, niños y adolescentes.
Padres de familia, docentes y autoridades locales han expresado su indignación y temor ante la posibilidad de que estos ataques se repliquen en otros espacios escolares.
La comunidad educativa, demanda la adopción de estrategias integrales que aborden tanto la prevención como el fortalecimiento institucional.
Tras el asesinato, agentes de la Policía Nacional acudieron al centro educativo para acordonar el área y dar inicio a la investigación criminal. Hasta el momento, las autoridades de Nacaome no han determinado oficialmente el móvil del homicidio, ni han precisado la identidad de los autores materiales.
La muerte del maestro en El Chaparral se suma a la lista de cientos de hondureños que han perdido la vida en episodios violentos durante 2026, y coloca en el centro de la discusión nacional la capacidad real del Estado para garantizar la seguridad, en particular en lugares dedicados a la educación y al desarrollo de las futuras generaciones.
Las cifras oficiales reportadas por el OV-UNAH subrayan la magnitud de la inseguridad. Mientras en 2025 se contabilizaban 591 homicidios en el primer tramo del año, en 2026 la cifra ha ascendido a 612 muertes violentas.
Esto equivale a 21 homicidios adicionales, un promedio de seis personas asesinadas cada día, conforme lo señaló la directora del Observatorio, Migdonia Ayestas, a través de diferentes declaraciones reproducidas por el propio centro académico.
La directora Ayestas ha reiterado la importancia de que la reducción de la violencia en Honduras no depende solo del control policial, sino de la erradicación de los factores estructurales, como la pobreza, la desigualdad y la debilidad institucional, que favorecen la expansión del delito y la inseguridad.
También instó a reforzar los programas de prevención dirigidos a jóvenes en situación de riesgo y a promover la cultura de paz en espacios educativos y comunitarios.
En el primer tramo de 2026, Honduras ya ha superado las 600 muertes violentas, demostrando la gravedad de una situación que, de acuerdo con el OV-UNAH, no solo responde al crimen organizado.
Ayestas detalló a ese Observatorio que una proporción considerable de los homicidios procede de conflictos interpersonales, riñas y disputas por la tenencia de la tierra. La violencia doméstica e intrafamiliar también representa un factor determinante en el incremento sostenido del número de víctimas.