El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, emplazó este domingo 5 de abril de 2026 a la comunidad cristiana de Honduras a vivir el Domingo de Resurrección como un punto de partida para una transformación espiritual efectiva, destacando que la resurrección de Cristo inaugura una nueva creación y un nuevo orden para la humanidad.
En la parte central de su mensaje, el arzobispo Nácher destacó el signo de la tumba vacía, recordando su función como “el signo central de la fe cristiana” y la victoria definitiva sobre la muerte.
“Hoy es un día de festejo, porque el Hijo de Dios venció la muerte”, remarcó el líder religioso en su exhortación a los fieles. Un dato que diferencia la conmemoración global de este año es la participación masiva de feligreses en actividades litúrgicas en las parroquias hondureñas, reflejo de la relevancia universal de la fecha.
La homilía de Nácher puso especial énfasis en que la resurrección “es el inicio de la nueva creación, es el nuevo orden”, invitando a los creyentes a vivir la Pascua desde una fe activa, capaz de transformar la vida personal y colectiva.
En palabras del arzobispo: “La resurrección es el inicio de la nueva creación, es el nuevo orden”.
De acuerdo con la proclamación del Evangelio según san Juan (20, 1-9), la figura de María Magdalena ocupó un lugar central en la homilía. Nácher aludió a la importancia de las mujeres como primeras testigos de la resurrección, resaltando la necesidad de “mujeres del alba como la Magdalena que nos interpelen y nos saquen de nuestra monotonía”.
Este llamado remarca la vigencia del testimonio femenino en la construcción de una fe activa, orientada a romper la rutina espiritual y a buscar la presencia de Dios en la vida cotidiana.
El arzobispo también abordó el valor simbólico de la Eucaristía, comparando la celebración litúrgica con un banquete pascual. “En la Eucaristía el cordero sin mancha se hace pan, y los que en la Iglesia comulgamos este pan nos convertimos en panes pascuales y verdad en medio del mundo”, explicó, subrayando el compromiso de los cristianos al participar de este sacramento.
La celebración del Domingo de Resurrección de 2026 reúne a millones de fieles en templos del mundo, quienes proclaman la frase “¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!” y llenan las iglesias de luces, flores y cánticos de “aleluya”.
Este domingo marca el triunfo de Jesucristo sobre la muerte y el pecado y señala el inicio del Tiempo Pascual, un ciclo litúrgico de 50 días que culmina en Pentecostés.
La narración evangélica, leída universalmente en la jornada, relata que Jesús resucitó al tercer día tras su crucifixión, un hecho que constituye el fundamento central de la fe cristiana, simbolizando la redención de la humanidad y la esperanza en la vida eterna, según los Evangelios.
El mensaje pascual del arzobispo Nácher destaca la actualidad de la resurrección: no es únicamente un recuerdo histórico, sino una realidad viva que interpela a los creyentes a dejar atrás lo que significa muerte—el miedo, la división, el odio o la desesperanza—y a renacer en valores como el amor, la solidaridad y la reconciliación.
Ademas Nacher Taty, expresó que: “Debemos aprender a ver a Dios cada alba con ilusión”, un llamado a cultivar cada día una mirada capaz de reconocer lo trascendente.
En Honduras, parroquias y comunidades cristianas se han sumado a la celebración global del Domingo de Pascua a través de misas solemnes y vigilias pascuales. El mensaje del arzobispo de Tegucigalpa resuena en este contexto como una exhortación a asumir un compromiso espiritual renovado, capaz de convertirse en testimonio vivo en tiempos de incertidumbre social y económica.
El enfoque de Nácher insiste en una fe que no se reduce a una creencia abstracta, sino que invita a una nueva forma de ver y actuar: “No es que los que tienen fe pueden ver a Dios, sino que los que aprenden a ver a Dios descubren la fe”.