La Red Humanitaria de Honduras, en colaboración con la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales y con apoyo de Naciones Unidas y Estados Unidos, lanzó el Plan de Acción Humanitaria 2026, para asistir a 825 mil personas. El objetivo es asistir en 33 municipios del país, con una inversión total prevista de USD 75 millones y más del 80 % del financiamiento ya asegurado, priorizando la atención a quienes padecen violencia, pobreza, afectaciones por el clima y la migración.
Reinaldo Sánchez, titular de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales, instó a no reducir la crisis a cifras abstractas, destacando las realidades humanas de las familias que viven en el Corredor Seco.
Esta franja geográfica del sur de Honduras, de este a oeste, se caracteriza por sequía, pobreza y malnutrición. “Viven con cicatrices visibles e invisibles que los marcarán para toda la vida”, dijo sobre la vulnerabilidad de niños retornados y familias desplazadas.
El funcionario reiteró que la Red Humanitaria no pretende sustituir al Gobierno, sino trabajar en conjunto para cerrar brechas de desigualdad y fortalecer la capacidad local. Señaló que el diseño del plan incorpora mecanismos de rendición de cuentas, seguimiento y participación de las municipalidades con el objetivo de minimizar la burocracia y asegurar la llegada efectiva de la ayuda.
Durante la presentación, Alejandro Álvarez, coordinador residente de Naciones Unidas en Honduras, puntualizó que el plan prioriza municipios identificados como los más expuestos del país. El funcionario detalló ante periodistas de la Red Humanitaria que “todavía hay 1.400.000 personas en el país que necesitan ese apoyo humanitario”, subrayando que la meta principal de la etapa inicial es alcanzar a 825 mil hondureños con necesidades agudas.
Según señaló Álvarez a la Red Humanitaria de Honduras, gracias a una donación proveniente de Estados Unidos. El país norteamericano realizó una aportación global de 2 mil millones de dólares para programas humanitarios en 18 países prioritarios, entre los que está incluido Honduras. Esta capacidad de financiamiento permite, en palabras del diplomático de la ONU, organizar respuestas específicas en áreas como salud, alimentación, vivienda y protección, con apoyo directo a las comunidades en mayor riesgo.
La canciller Mireya Agüero destacó en un comunicado de la Red Humanitaria que fortalecer la cooperación internacional resulta “crucial para proteger a las poblaciones más vulnerables y asegurar que la ayuda llegue de manera rápida y organizada”. La funcionaria agradeció el respaldo de cooperantes y afirmó que el plan responde a los principios fundamentales de derecho humanitario.
Entre las acciones incluidas, el Plan de Acción Humanitaria 2026 contempla programas de alimentación, atención médica básica, acceso a agua potable, rehabilitación de viviendas y asistencia psicológica, así como la protección de sectores en riesgo, sobre todo mujeres, niñas, niños y personas retornadas de procesos migratorios.
El esquema incorpora estrategias para fortalecer la respuesta ante extremos climáticos y desarrolla capacidades de los gobiernos locales para enfrentar futuras emergencia
Álvarez precisó ante la prensa que “la ayuda humanitaria no resuelve los problemas estructurales, sino que busca mitigar las urgencias y crear oportunidades para construir institucionalidad en conjunto”, realzando la colaboración con autoridades locales y el involucramiento de las comunidades en su propia resiliencia.
El plan se constituye como un instrumento integral que articula la labor del Gobierno de Honduras, las municipalidades, Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil, orientando la asistencia inmediata hacia metas de desarrollo sostenible y equidad.
Según Álvarez, la intención es conjugar la distribución de recursos con el fortalecimiento de capacidades comunitarias, permitiendo “que las comunidades puedan superar las adversidades y reducir la brecha de desigualdad en las zonas más afectadas”.