Congreso Nacional en Honduras aprueba reglamento disciplinario para sancionar a diputados que provoquen disturbios en el hemiciclo

La normativa fue aprobada en un contexto de tensión política, con el objetivo de restablecer el funcionamiento institucional y fortalecer la credibilidad legislativa en medio de la polarización, según explicó Tomás Zambrano, presidente del Congreso Nacional.

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Legisladores hondureños que participen en insurrecciones, agresiones o interrupciones serán penalizados conforme a la nueva normativa del Congreso. (Cortesía: Congreso de Honduras)

El Congreso Nacional de Honduras definió sanciones de hasta 15 días sin salario para los diputados que participen en insurrecciones o comportamientos que perturben el desarrollo regular de las sesiones. Esta medida responde a repetidos episodios de disturbios recientes relacionados con el debate de un juicio político.

La resolución establece que las sanciones podrán aplicarse a legisladores involucrados en zafarranchos, agresiones físicas o verbales, interrupciones deliberadas y otras conductas que atenten contra la integridad del proceso parlamentario. El reglamento, difundido por las autoridades legislativas, define los criterios para evaluar estos casos. El presidente Zambrano señaló: “El objetivo principal es mantener el orden y garantizar el normal desarrollo de las sesiones legislativas”.

La disposición surge como respuesta a los incidentes ocurridos durante la introducción de una denuncia de juicio político, cuando legisladores del partido Libertad y Refundación (Libre) encabezaron enfrentamientos que llevaron a la suspensión de la actividad parlamentaria, conforme a lo informado por el Congreso Nacional. Estos incidentes, registrados durante el tratamiento de temas sensibles, han deteriorado la imagen pública del Poder Legislativo.

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Las sanciones buscan restaurar la credibilidad y el funcionamiento institucional del Congreso ante la persistente polarización política en Honduras. (Foto: Cortesía)

Los desórdenes en el Congreso Nacional de Honduras no constituyen un fenómeno nuevo. Durante legislaturas anteriores se han registrado enfrentamientos físicos, lanzamiento de objetos, ocupaciones de la junta directiva y bloqueos de acceso al pleno, situaciones que forzaron la suspensión de sesiones o el traslado de debates a sedes alternas, detalló el Congreso Nacional en sus reportes.

Uno de los antecedentes más notorios ocurrió cuando disputas por el control de la junta directiva terminaron en gritos y empujones entre congresistas. En otra oportunidad, la discusión de reformas clave motivó a grupos de diputados a tomar el hemiciclo, lo que generó un ambiente de caos ampliamente criticado por la opinión pública y refrendado por crónicas legislativas.

Otras formas de protesta, como el uso de pancartas y megáfonos, se han vuelto habituales, afectando la continuidad del trabajo parlamentario y el prestigio institucional.

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La acumulación de estos incidentes ha elevado la presión de la sociedad civil y distintos sectores ciudadanos, quienes han recriminado que el desorden legislativo impacta en la credibilidad del Congreso y desvía la atención de los temas de interés nacional, recogen informes del propio órgano parlamentario.

El reglamento aprobado define criterios claros para sancionar a los diputados y fortalecer el orden y respeto institucional en el hemiciclo hondureño. (Foto: Congreso Nacional de Honduras)

Aunque la normativa prevé sanciones claras, analistas han advertido que su eficacia dependerá de que la regulación se lleve a cabo sin distinciones de partido ni sesgo político. El propio Congreso Nacional reconoce este reto y subraya la necesidad de que las autoridades legislativas apliquen las sanciones de manera consistente y equitativa.

La resolución también promueve un enfoque preventivo, aspirando a que los diputados actúen durante las sesiones con mayor responsabilidad y conciencia sobre las consecuencias de sus actos. Según el presidente Tomás Zambrano, reforzar el respeto a las normas internas es fundamental para que el Congreso se mantenga como un espacio de debate democrático y convivencia institucional.

Distintas voces dentro del organismo legislativo insisten en que un cambio de actitud por parte de los diputados, privilegiando el diálogo y la búsqueda del consenso, es indispensable para que el congreso hondureño recupere su capacidad de atender con eficacia la agenda nacional y brinde estabilidad política al país.