Gobierno de Honduras implementará teletrabajo ante alza en precio de los combustibles

Este conjunto de medidas tiene como prioridad brindar protección a la economía hogareña en un contexto de sostenida presión inflacionaria y volatilidad del precio de los insumos clave, según informó el secretario de Comunicaciones, José Argueta.

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Los subsidios estatales a la gasolina regular y el diésel absorberán el 50% del incremento internacional en los precios del petróleo. (Foto: Cortesía)

El Gobierno de Honduras ha dispuesto la introducción inmediata del teletrabajo en el sector público y la aplicación de subsidios estatales a los combustibles para contener el impacto del aumento internacional en los precios del petróleo, consecuencia directa de la crisis geopolítica desatada en Oriente Medio.

Las autoridades detallaron que el subsidio a los combustibles representa una carga financiera de 160 millones de lempiras semanales para el Estado, monto que se sostendrá mientras continúe los incremenos a nivel internacional del crudo.

Desde el martes 24 de marzo, todas las dependencias del Gobierno central y las instituciones desconcentradas migrarán al régimen de teletrabajo durante un plazo inicial de 15 días. La medida alcanza principalmente al personal no esencial, que trabajará a distancia para reducir el consumo de combustibles al disminuir la movilidad diaria de empleados públicos.

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Cada área deberá determinar, a través de Recursos Humanos, cuáles puestos se pueden desempeñar remotamente. Por el contrario, las áreas de seguridad, salud y los servicios públicos básicos seguirán operando de forma presencial. Argueta expuso que el impacto se evaluará con indicadores concretos para definir una posible prórroga o ajuste.

El Gobierno dialoga con el sector privado para que adopte el trabajo remoto y amplíe estrategias de ahorro energético a nivel nacional. (Foto: Destacada)

El teletrabajo, según las autoridades, no solo responde a la coyuntura, busca mejorar la movilidad urbana y reducir la congestión vehicular en las principales ciudades del país. La menor circulación, señalaron, limitaría la demanda de combustibles y podría modernizar la gestión laboral estatal promoviendo la flexibilidad y el trabajo remoto.

Con base en los cálculos oficiales difundidos por la Secretaría de Comunicaciones, el Estado absorberá de forma temporal el 50 % del aumento del precio en la gasolina regular y el diésel: fijará en 4,97 lempiras el monto del subsidio por galón de gasolina regular y en 8,56 lempiras por galón en el caso del diésel. El plan, explicó Argueta, está enfocado en evitar que “estos incrementos alimenten una suba abrupta del costo de vida”.

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El plan económico incluye conversaciones con el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), con el objetivo de que el sector privado adopte modalidades de trabajo remoto y amplíe la estrategia de ahorro energético en todo el territorio. El propósito es sumar a los empleadores privados en la reducción del consumo de hidrocarburos sin comprometer la productividad nacional.

Las medidas también se extienden al sistema educativo. El Gobierno, en diálogo con la Secretaría de Educación, estudia ajustes a los horarios escolares y la optimización logística para favorecer el flujo de estudiantes y padres a los centros educativos. Este reordenamiento busca reducir la congestión vehicular diaria y contribuir al ahorro general de combustibles.

Desde el 24 de marzo, dependencias del Gobierno central y entidades desconcentradas migrarán por 15 días al régimen de teletrabajo, según los lineamientos oficiales. (Foto: Redes sociales)

La administración del presidente Nasry Asfura evalúa, además, la implementación de una reducción del 10 % en la factura final de los productos ofrecidos por la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro). En palabras de Argueta, la medida apunta a “mitigar la presión sobre el gasto familiar que ha generado el encarecimiento de los hidrocarburos y otras materias primas esenciales”.

En esa línea, Honduras sigue la tendencia de otros países que han puesto en marcha acciones para frenar la transmisión del choque energético externo hacia sus economías domésticas. La estrategia articula esfuerzos entre organismos públicos, el sector privado y el sistema educativo, con el objetivo de generar un alivio inmediato y una transformación estructural.

Las autoridades mantendrán el monitoreo sobre la evolución del escenario internacional, con la disposición de realizar ajustes conforme fluctuén los precios del petróleo y varíe la inflación interna