El fortalecimiento de las políticas destinadas a proteger a los migrantes hondureños en Estados Unidos, junto a la necesidad urgente de combatir la corrupción, se convirtieron en los ejes de la exhortación pública lanzada este domingo por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, quien advirtió sobre el impacto de las deportaciones debido a la pobreza del país y remarcó: para atraer inversiones, Honduras debe garantizar un sistema judicial confiable.
El jerarca católico solicitó al presidente Nasry ‘Tito’ Asfura priorizar la búsqueda de soluciones para cerca de 1.8 millones de hondureños que residen en territorio estadounidense, señalando que las remesas enviadas desde el extranjero sostienen en gran medida la economía nacional, según informó EFE.
El encuentro sostenido el sábado entre Asfura y el presidente estadounidense, Donald Trump, abordó temas críticos como el futuro del Estatus de Protección Temporal (TPS), las inversiones y la política arancelaria. Al concluir la reunión, Asfura indicó ante periodistas en Miami que acordaron revisar la legislación y las acciones conjuntas relativas a Honduras: “Estuvimos hablando del TPS; ustedes saben que todavía está pendiente (…) quedamos de hacer una revisión de todas las leyes y del trabajo que debemos hacer para Honduras”.
Según datos de autoridades de Tegucigalpa, actualmente 1.8 millones de hondureños viven en Estados Unidos como residentes legales o indocumentados, muchos de los cuales emigraron debido a la violencia, la falta de oportunidades laborales, los bajos salarios y la pobreza. El cardenal Rodríguez advirtió que las deportaciones únicamente incrementan la pobreza doméstica, al eliminar una fuente de ingreso para innumerables familias.
Rodríguez reiteró que atender la situación de quienes aportan sustancialmente al país mediante las remesas debe ser una prioridad para el gobierno de Asfura. Añadió que cualquier acuerdo debe asegurar el flujo de recursos provenientes de los migrantes.
Honduras necesita “una visión de largo plazo”
El cardenal aprovechó el inicio de lo que describió como “una nueva etapa en la historia de Honduras”, marcada por la investidura de Nasry Asfura el 27 de enero, para pedir un cambio profundo en la estrategia del gobierno. Expuso que el futuro del país no puede definirse por el ciclo gubernamental de cuatro años, sino que exige “una visión de país y una visión a largo plazo para que las nuevas generaciones también puedan tener esperanza y no vivir simplemente con angustias y con pequeños plazos que no hacen nada de bien”.
En relación con la corrupción, Rodríguez la denominó “mal endémico” que mantiene al país en una posición postergada, superando administraciones particulares. Para erradicarla, según el cardenal, resulta indispensable adoptar principios universales: “No robar, no mentir y no matar”. Sostuvo que esta exigencia es una obligación moral y religiosa, pero también condición básica para generar confianza internacional y apuntalar el desarrollo.
Durante la cumbre “Escudo de las Américas” en Doral, Florida, Nasry Asfura puntualizó que el tema migratorio tiene una complejidad especial: “El tema de la migración es sumamente delicado y sabemos que existen políticas bastante estrictas del gobierno del presidente Trump, pero pedimos que se haga un análisis y se pueda revisar el tema del TPS”, sostuvo el mandatario según Hable Como Habla.
Tanto las autoridades religiosas como el gobierno hondureño consideran que el destino del TPS y la continuidad de las remesas constituyen factores determinantes para la estabilidad socioeconómica del país. El cardenal Rodríguez subrayó que sin un sistema de justicia confiable y sin combatir la corrupción, resultará imposible atraer la inversión extranjera necesaria para el desarrollo nacional.