Las autoridades hondureñas incautaron cerca de 40,000 plantas de coca en Olanchito, un hecho que, según el más reciente informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de las Naciones Unidas, confirma un crecimiento notable del cultivo de coca en América Central.
Este fenómeno representa un giro en la función histórica de la región, que tradicionalmente ha servido como corredor logístico del narcotráfico, pero no como zona productora significativa.
Un estudio citado por el informe, publicado en 2024 en Environmental research letters, estima que aproximadamente el 47 % del norte de Centroamérica, abarcando áreas de Belice, Guatemala y Honduras, posee condiciones biofísicas óptimas para el cultivo de la hoja de coca. Esta revelación plantea nuevos desafíos para la lucha contra el narcotráfico y la seguridad regional, al ampliarse el mapa de producción más allá de Sudamérica.
Expansión de rutas y actores criminales en Panamá y Honduras
La JIFE identifica a Panamá como un nodo esencial en el tránsito de cocaína, ya que hasta el 40 % de la droga procedente de Colombia con destino a Norteamérica cruza su zona económica exclusiva.
El informe destaca el papel estratégico del Canal de Panamá y el volumen de contenedores que cruzan la región, facilitando el movimiento de grandes cargamentos.
Por su parte, Honduras sigue siendo calificada como un país de tránsito crucial para los envíos de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.
En 2024, las autoridades observaron que lanchas rápidas mantuvieron su protagonismo como método de transporte.
Además, el documento de la ONU señala la presencia de organizaciones criminales transnacionales —incluidos el cártel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, el Tren de Aragua y el Clan del Golfo— que actúan en alianza con pandillas locales como la MS-13 y Barrio 18.
Guatemala: punto de confluencia y diversificación de drogas
El informe detalla cómo Guatemala funciona como punto de paso clave, recibiendo cargamentos terrestres desde El Salvador y Honduras, así como arribos marítimos procedentes de Colombia y Ecuador. Esta dinámica convierte al país en un eslabón estratégico en la cadena logística del tráfico regional.
Junto al tráfico de cocaína, la JIFE advierte sobre una tendencia hacia la diversificación con drogas sintéticas. Guatemala ha reportado incrementos en la incautación de precursores químicos y el desmantelamiento de dos laboratorios clandestinos, lo que indica una evolución del modelo criminal hacia la producción local de sustancias sintéticas.
El consumo en la región y los retos para la salud pública
Los datos recopilados por la ONU reflejan que la cocaína es la sustancia predominante entre quienes reciben tratamiento por adicciones en Centroamérica, con una tasa del 49.2 % de los pacientes. Le siguen el cannabis con el 43.5 %, los opioides (2,6 %) y el uso no médico de sedantes y tranquilizantes (2 %).
El avance del cultivo de coca y la diversificación del mercado de drogas subrayan la necesidad de fortalecer la cooperación regional y adaptar las estrategias de respuesta.
El informe de la JIFE destaca que el entorno geográfico y logístico de la región, sumado a la presencia de actores criminales internacionales, complica la tarea de control y fiscalización de estupefacientes.