Un operativo de patrullaje terminó en tragedia cuando Álvaro Fabricio Colindres Ártica, miembro de la Policía Militar del Orden Público, murió tras una emboscada armada la madrugada del lunes en la colonia Villa Unión, Comayagüela.
El crimen contra Colindres Ártica ocurrió mientras el joven, de 24 años y oriundo de Yuscarán, participaba en patrullajes de rutina junto a otros uniformados. De acuerdo a los reportes preliminares, el grupo fue atacado de forma directa por individuos armados, que según las primeras hipótesis pertenecerían a estructuras de pandillas activas en la zona.
Los disparos generaron un intercambio de fuego. Colindres Ártica resultó gravemente herido y fue trasladado de emergencia a un hospital cercano, donde falleció minutos después por la gravedad de las lesiones.
Villa Unión, escenario del ataque, ha sido identificada reiteradamente como uno de los puntos de mayor actividad criminal en Comayagüela, ciudad que junto a Tegucigalpa conforma el Distrito Central.
Los militares ejecutaban operativos de vigilancia tras recibir denuncias ciudadanas sobre presencia de pandillas, un patrón que se repite en barrios densamente poblados, afectados por la pobreza y el desempleo. En estos contextos proliferan las estructuras delictivas que logran ejercer control territorial.
El conocimiento del asesinato de Colindres Ártica derivó en un despliegue inmediato de contingentes militares en zonas de los alrededores como Villa Cristina, Villafranca y La Laguna.
Las fuerzas armadas incrementaron los patrullajes a pie y en vehículos, establecieron retenes móviles y realizaron registros domiciliarios para localizar a los responsables. Los vecinos reportaron una presencia militar sostenida durante varias horas.
Equipos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) trabajaron en la recolección de pruebas; realizaron análisis balísticos, incautaron armas de fuego, cargadores y otros materiales para peritajes técnicos.
El cuerpo de Colindres Ártica fue trasladado a la morgue del Ministerio Público bajo medidas de protección y con protocolos estrictos debido al impacto mediático y la conmoción en la comunidad policial y local.
Colindres Ártica había ingresado a la PMOP con propósito de hacer carrera en la fuerza. Su familia, residente en Yuscarán, recibió la noticia en la madrugada, quedando sumida en un profundo dolor.
El joven, padre de un bebé de aproximadamente siete meses, fue descrito por sus allegados como trabajador y con aspiraciones de brindar mejores oportunidades a su entorno. Sus familiares han manifestado la intención de darle sepultura en su lugar de origen, conforme a las prácticas religiosas y culturales de la comunidad. En Yuscarán, amigos y habitantes se mostraron consternados ante la pérdida.
Sus familiares han manifestado la intención de darle sepultura en su lugar de origen, conforme a las prácticas religiosas y culturales de la comunidad. En Yuscarán, amigos y habitantes se mostraron consternados ante la pérdida.
Desde la institución castrense y los organismos de seguridad se confirmó el compromiso de avanzar en las investigaciones y mantener los operativos en toda el área metropolitana. Las autoridades insisten en que las acciones de vigilancia continuarán para evitar nuevos ataques contra las fuerzas del orden y la población civil.
El asesinato de Colindres Ártica pone otra vez en evidencia los desafíos persistentes para la seguridad pública en el país, la consolidación de redes criminales en barrios con alta cantidad de población que dificulta la tarea de las fuerzas del orden y genera un impacto humano que se multiplica en familias y comunidades.