El sistema educativo hondureño inicia este lunes 2 de febrero el año escolar 2026 en más de seis mil escuelas y colegios públicos, en un contexto en el que 1.2 millones de niños y jóvenes permanecen fuera de las aulas, según la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
La situación de exclusión escolar en el país centroamericano responde a factores estructurales que se han agudizado tras la pandemia.
Según explicó Marlon Escoto, director de Educación de ASJ y exministro del ramo, la pérdida de más de 200 mil estudiantes, sin señales de recuperación continua, representa el saldo más grave de esta crisis.
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El problema surge sobre todo en un país con aproximadamente 3 millones de menores en edad escolar (entre tres y 17 años) y donde solo 1.8 millones están matriculados. Esta brecha deriva tanto de la falta de oferta educativa como del deterioro de la calidad y el creciente desinterés por la educación secundaria.
“El problema es que los que están fuera del sistema crecen a mayor ritmo que la matrícula”, explicó Escoto en una entrevista con Radio HRN.
Brechas rurales y abandono escolar
Según Escoto, la falta de centros educativos afecta especialmente a las zonas rurales, en donde existen 32 mil comunidades, pero solo unos seis mil centros escolares, la mayoría limitados hasta sexto grado.
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Los adolescentes en zonas urbanas y suburbanas enfrentan otro obstáculo: la educación secundaria ha perdido atractivo, lo que provoca altos niveles de deserción y una disminución de graduados.
La crisis educativa no es uniforme. Mientras en las ciudades la deserción responde a factores como la baja percepción de utilidad del ciclo secundario, en el campo la escolarización no avanza por pura ausencia de infraestructura.
Ante este escenario, Escoto demandó a las autoridades hondureñas priorizar la reinserción de quienes han abandonado sus estudios y ampliar la cobertura educativa, especialmente en las comunidades más vulnerables.
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En palabras del exministro, dos de cada cinco niños y jóvenes en Honduras no asisten a clases.
El desafío de alcanzar una matrícula histórica
La Secretaría de Educación estableció el lunes 2 de febrero como la fecha oficial de inicio de clases en todos los centros educativos públicos del país, marcando el arranque de un periodo en el que la matrícula será monitoreada de cerca por las autoridades.
El ente abrió el proceso de matrícula desde el 19 hasta el 30 de enero, aunque el registro permanecerá disponible durante todo el año para facilitar el acceso y combatir el abandono escolar.
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De acuerdo con un reporte de Radio HRN, este mecanismo busca responder a la movilidad interna, a las migraciones y a las situaciones particulares de cada familia hondureña, factores que históricamente han impactado en la permanencia estudiantil.
La meta del gobierno de Honduras de superar los 1.9 millones de estudiantes inscritos en 2026 plantea uno de los principales desafíos para el sistema educativo nacional en el inicio del próximo año lectivo.
Obstáculos y estrategias ante la deserción escolar
La matrícula representa un reto adicional en contextos rurales y zonas urbanas vulnerables, donde la deserción y la inasistencia han mostrado repuntes tras la pandemia de COVID-19.
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Según datos de la propia Secretaría de Educación, el país cerró 2025 con una matrícula cercana a los 1.85 millones de estudiantes, por lo que el objetivo de crecimiento supondrá un esfuerzo coordinado entre instituciones gubernamentales, docentes y comunidades.
El gobierno hondureño ha implementado campañas de sensibilización y ha fortalecido la entrega de materiales escolares y alimentación para incentivar la inscripción.
El acceso a la educación en Honduras enfrenta desafíos estructurales, como limitaciones de infraestructura, falta de recursos didácticos y brechas de conectividad, especialmente en áreas rurales.
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