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Sequía extrema golpea a la Laguna de Ordóñez y altera el paisaje de los Cuchumatanes en Guatemala

En el parque regional de Todos Santos Cuchumatán, la falta sostenida de lluvias y la pérdida de bosque nuboso han reducido la recarga de agua, con impactos en la biodiversidad y el abastecimiento local

Ambientalistas y líderes regionales proponen reforestar con especies nativas, fortalecer la gestión hídrica y proteger los bosques de Guatemala.
La sequía extrema golpea a la Laguna de Ordóñez y transforma el paisaje de la Sierra de los Cuchumatanes en Guatemala. (Redes Sociales)
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En el corazón de la majestuosa Sierra de los Cuchumatanes, un fenómeno silencioso pero devastador golpea uno de los patrimonios naturales más emblemáticos del altiplano occidental guatemalteco.

La Laguna de Ordóñez, situada dentro del Área Protegida del Parque Regional Municipal de Todos Santos Cuchumatán, enfrenta una severa crisis de sequía que ha transformado drásticamente su paisaje.

Donde antes se reflejaban aguas de tonos turquesa y esmeralda rodeadas de frondosos bosques nubosos, hoy predominan las grietas en la tierra, los troncos desolados y la maleza seca.

La alerta se realizó desde el 29 de julio en la página de Facebook de la posada Rural y Meditación Pauline Dècamps, lamentando los efectos a mitad del invierno.

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Ambientalistas y líderes regionales proponen reforestar con especies nativas, fortalecer la gestión hídrica y proteger los bosques de Guatemala.
La falta de agua en la Laguna de Ordóñez afecta a las comunidades cercanas, a los rebaños de ovejas y a la fauna silvestre endémica. (Pauline Dècamps)

Causas detrás de la desaparición

Expertos de organizaciones de conservación y autoridades locales coinciden en que la escasez de precipitaciones es el principal factor detrás de la situación actual.

Los registros históricos muestran una reducción sostenida en la cantidad anual de lluvias, pasando de promedios de 800 milímetros a cerca de 700 milímetros.

Este déficit hídrico ha impedido la recarga del manto freático y de los escurrimientos que abastecen la laguna.

Ambientalistas y líderes regionales proponen reforestar con especies nativas, fortalecer la gestión hídrica y proteger los bosques de Guatemala.
La Laguna de Ordóñez enfrenta una crisis de sequía dentro del Área Protegida del Parque Regional Municipal de Todos Santos Cuchumatán. (Redes Sociales)

Además, la deforestación ha agravado la crisis, ya que la pérdida de bosque nuboso reduce la capacidad del suelo para retener humedad y favorece la erosión.

Impacto en las comunidades y la biodiversidad

La Laguna de Ordóñez no solo representa un atractivo turístico, sino que es esencial para la subsistencia de las comunidades cercanas. Pobladores han expresado preocupación por la falta de agua, que históricamente ha sido vital para los rebaños de ovejas y la fauna silvestre endémica de los Cuchumatanes.

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La degradación del ecosistema amenaza la riqueza ecológica del departamento de Huehuetenango, que alberga siete de las catorce zonas de vida definidas en Guatemala. El cambio en los regímenes de humedad y temperatura pone en riesgo la estabilidad del corredor biológico del parque regional.

Señales de alarma y respuestas locales

La crisis de la Laguna de Ordóñez ha llevado a autoridades comunitarias y colectivos ambientalistas a emitir alertas sobre la vulnerabilidad de los recursos hídricos en el altiplano guatemalteco.

Este fenómeno no es aislado. En 2016 y 2024, episodios similares generaron preocupación por el futuro de la biodiversidad local y el abastecimiento de agua para el ganado y la población.

En esos años, la Laguna de Ordóñez también se vio afectada, pero en 2024, la sequía y la deforestación también afectaron otros mantos acuáticos como las lagunas Magdalena y El Chivo, así como cascadas ubicadas en Todos Santos Cuchumatán.

Ambientalistas y líderes regionales proponen reforestar con especies nativas, fortalecer la gestión hídrica y proteger los bosques de Guatemala.
La Laguna de Ordóñez, situada dentro del Área Protegida del Parque Regional Municipal de Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, en Guatemala. (Redes Sociales)

En 2016, la salamandras, una especie en extinción, fueron las especies más afectadas, debido a que sobreviven en la humedad.

Estrategias para la conservación

Organizaciones ambientales y líderes regionales han subrayado la importancia de reforestar con especies nativas, fortalecer la gestión hídrica y ejercer una vigilancia estricta sobre el manejo de áreas protegidas.

Para los ambientalistas del sector, conservar los bosques es clave para recuperar el equilibrio hídrico y evitar que la laguna desaparezca definitivamente.

La protección de este ecosistema resulta fundamental no solo para la biodiversidad, sino también para la economía y la cultura de las comunidades que dependen de sus recursos.

Ambientalistas y líderes regionales proponen reforestar con especies nativas, fortalecer la gestión hídrica y proteger los bosques de Guatemala.
La deforestación agrava la sequía en los Cuchumatanes porque reduce la retención de humedad del suelo y favorece la erosión. (Redes Sociales)

La Laguna de Ordóñez, un indicador del cambio climático

La situación actual de la Laguna de Ordóñez se ha convertido en un referente de los efectos de la variabilidad climática y el deterioro ambiental en la región.

A pesar de encontrarse en plena temporada de lluvias, el cuerpo de agua permanece casi seco. Este hecho evidencia la urgencia de medidas integrales para proteger los recursos hídricos y los bosques de la Sierra de los Cuchumatanes, una de las áreas naturales más emblemáticas de Guatemala.

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