La capacitación en diseño hidrológico Keyline reunió en Petén a 43 técnicos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, MAGA y de entidades aliadas para aplicar esta metodología a la ganadería, con el objetivo de redistribuir el agua de lluvia, mejorar los pastizales y fortalecer sistemas productivos más resistentes ante la variabilidad climática.
La actividad se realizó en el municipio de San Francisco como parte del programa Suelos y Agua para el Futuro. Participaron técnicos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, del Instituto Nacional de Bosques, de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, de WCS y ganaderos independientes.
La ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación María Fernanda Rivera Dávila acompañó la capacitación y tomó parte tanto en la fase teórica como en los ejercicios de campo. Durante la segunda jornada se inició la definición de curvas a nivel en el terreno y se hizo monitoreo en tiempo real con drones, mientras en el taller también se avanzó en el diseño de la parcela.
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Rivera Dávila explicó el alcance práctico del trabajo en curso: “Hoy en Petén, haciendo la primera parcela para ganadería del programa de suelos y agua para el futuro. Esto lo que nos ayuda es a redistribuir el agua sin importar cuánto llueva para que podamos tener mejores pastizales”.
La ministra agregó que, en esa finca, el diseño no se limitará al componente pecuario. “En esta finca particular también va a haber un diseño para la parte de cultivos y también una parte forestal que se puede meter también a todos los incentivos con INAB”, afirmó.
La metodología busca retener y redistribuir el agua de lluvia dentro del terreno
El diseño hidrológico Keyline, también llamado Línea Clave, es un sistema de planificación del terreno orientado a capturar, retener y distribuir de forma natural el agua de lluvia. Su aplicación en sistemas ganaderos apunta a conservar el suelo, ordenar mejor el escurrimiento y mejorar las condiciones de las áreas productivas.
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La metodología fue creada en la década de 1950 por el australiano P. A. Yeomans para enfrentar la sequía y la erosión. Su lógica parte del estudio del relieve de una finca: analiza laderas, valles y pendientes para detectar un punto de cambio en la forma del terreno, a partir del cual se diseñan surcos y canales que modifican la trayectoria natural del agua.
Ese esquema hace que el agua que desciende con rapidez por el centro de un valle se desplace hacia zonas más altas y más secas. El efecto buscado es aumentar la infiltración, conservar la humedad en el suelo y reducir la pérdida de nutrientes causada por corrientes superficiales.
En términos productivos, el modelo favorece la cosecha de agua dentro de la tierra, disminuye la erosión y ayuda a mejorar la vida microbiana del suelo. También se plantea como una herramienta para proteger cultivos y pastos durante periodos de sequía o canícula.
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El programa suma manejo de suelos, tecnología y prácticas para la producción
Durante la jornada en Petén, los participantes combinaron contenidos teóricos con trabajo práctico en campo. Aprendieron los principios del sistema y los aplicaron en el diseño de una parcela, tomando en cuenta las características del terreno para planificar de mejor manera el manejo del agua y del suelo.
Rivera Dávila destacó que el programa Suelos y Agua para el Futuro no se limita al diseño Keyline. Según señaló, la iniciativa comprende varias intervenciones adicionales, entre ellas la recuperación y salud del suelo para hacerlo más productivo y el uso de tecnología para innovar en los procesos productivos.
La ministra también subrayó el carácter interinstitucional del ejercicio. “Están participando de diferentes entidades privadas, como ACOFOP, y también entidades de gobierno. Está MAGA, está INAB, también tenemos a todos los extensionistas del MAGA acá”, dijo.
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Ese trabajo conjunto, añadió, muestra una forma de gestión del territorio orientada a mejorar la respuesta de la producción agropecuaria frente al cambio climático. “Este es uno de los ejemplos de cómo se puede gestionar mejor el agua y el suelo para poder tener mejor resiliencia ante el cambio climático”, sostuvo.
La capacitación fue presentada como un nuevo avance del programa Suelos y Agua para el Futuro en el territorio nacional. La iniciativa continúa llevando herramientas y conocimientos técnicos a distintas zonas del país para promover una ganadería más sostenible y sistemas agropecuarios mejor preparados frente a los desafíos climáticos.
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