El hallazgo de los cuerpos sin vida de una pareja de esposos en Retalhuleu conmocionó a la comunidad de San Andrés Villa Seca, del departamento de Retalhuleu, en Guatemala, luego de fueran localizados con señales de tortura, dentro de unos cañaverales ubicados en el parcelamiento Buenos Aires.
Ambos habían sido reportados como desaparecidos desde el lunes. Fueron identificados por familiares como Nixon Giovanni Pérez Paz y Glendy Marisol González de la Cruz.
La tragedia tomó un giro inesperado cuando, junto a ellos, fue encontrada con vida su hija, una bebé de apenas un año y dos meses.
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La niña, que permaneció junto a su madre fallecida durante horas. Presentaba signos de deshidratación y exposición al clima. Socorristas de los Bomberos Municipales Departamentales la evaluaron y trasladaron de urgencia a un centro asistencial. La menor quedó bajo protección para garantizar su recuperación y seguridad.
Señales de tortura
De acuerdo con los bomberos, fueron alertados por vecinos que informaron sobre dos personas fallecidas con proyectil de arma de fuego, pero ahora serán los fiscales del Ministerio Público quienes deberán determinar las causas de la muerte.
No obstante, los fallecidos presentaban señales de tortura. Estaban amordazados y con las manos atadas en la espalda.
Al lugar acudieron integrantes del Ministerio Público y peritos de la Policía Nacional Civil para recolectar evidencias y procesar la escena del crimen.
Desaparecidos
Según los familiares, la pareja salió de su vivienda el lunes alrededor de las 9:00 de la mañana del lunes 21 de julio con destino a Mazatenango, Suchitepéquez, para realizar trámites.
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La última vez que fueron vistos con vida fue a eso de las dos de la tarde en Cuyotenango, cuando regresaban a su hogar junto a su hija.
Cuando se dilataron en su retorno, familiares iniciaron su búsqueda, este martes se sumaron vecinos y comunitarios. No obstante, fueron los llantos de la pequeña los que alertaron a los vecinos, quienes al acercarse al lugar localizaron a la niña con vida, junto al cuerpo de su madre.
El contexto de la violencia en el sur de Guatemala
La violencia en regiones rurales del suroccidente guatemalteco sigue dejando secuelas dolorosas. Las extensas fincas y los cañaverales, por su ubicación aislada y la escasa vigilancia, suelen ser elegidos para abandonar víctimas de crímenes.
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Según datos del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales y la Red Diálogos, Guatemala registra una tasa de entre 16,2 y 17,4 homicidios por cada 100.000 habitantes. Aunque las cifras muestran una leve tendencia a la baja, el país aún sufre un promedio superior a 250 muertes violentas mensualmente. Los departamentos del sur, como Retalhuleu, figuran entre las zonas más afectadas.
Los informes del Instituto Nacional de Ciencias Forenses señalan que entre el 12% y 13% de las víctimas de homicidio en Guatemala son mujeres. Además, la violencia armada golpea sobre todo a adultos jóvenes, dejando a menores en situación de orfandad o vulnerabilidad extrema. Los tramos carreteros y zonas agrícolas alejadas de los centros urbanos suelen ser escenarios recurrentes de estos crímenes.