Guatemala reduce en casi 80% los casos semanales de sarampión, según el ministro de Salud

El ministerio de Salud reportó 475 contagios entre el 5 y el 11 de julio, frente a un promedio previo de 2.200, y dijo que el descenso se vincula con inmunización y vigilancia epidemiológica

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Una persona recibe una inyección en el brazo; una jeringa con aguja se inserta en la piel mientras una mano sostiene la extremidad y otra sujeta el dispositivo. (Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala)

Guatemala redujo en cerca de 80% los casos semanales de sarampión desde el pico del brote registrado entre abril y mayo, una caída que el ministro de Salud Joaquín Barnoya atribuyó a la vacunación y a la vigilancia sanitaria, aunque la enfermedad sigue activa en el país y ya acumula 28.543 contagios desde enero.

La última actualización del tablero saludjuntos.gt, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, ubicó en 475 casos los contagios reportados entre el 5 y el 11 de julio. Semanas antes, el promedio había escalado hasta 2.200 por semana, tras un aumento progresivo desde la detección del primer caso.

Barnoya sostuvo que la baja responde a la campaña de inmunización desplegada en el territorio nacional. Desde el inicio del brote, el ministerio aplicó más de 1,4 millones de dosis contra el sarampión y mantiene más de un millón adicionales disponibles en la red pública de salud.

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El funcionario agradeció a la población que acudió a vacunarse y al personal de salud que llevó las dosis a distintas comunidades. También advirtió que las personas con signos o síntomas compatibles con la enfermedad deben acudir al centro de salud más cercano y consultar los canales oficiales para recibir atención.

El Ministro de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala, Joaquín Barnoya, interviene en un evento público con un micrófono en la mano, frente a una mesa con bebidas. (Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala)

El brote comenzó en Sololá tras ocho años sin casos en el país

El brote se originó en Santiago Atitlán, en el departamento de Sololá, después de ocho años sin presencia de la enfermedad en Guatemala. El caso inicial fue el de una joven de 17 años que había viajado a Alemania y resultó infectada.

Los primeros cinco casos fueron informados el 9 de enero. Desde entonces transcurrieron 187 días hasta llegar al acumulado actual de 28.543 personas contagiadas, de acuerdo con el informe del Ministerio de Salud.

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Las autoridades sanitarias atribuyeron la rápida propagación del virus a las bajas coberturas de vacunación, sobre todo entre niños y jóvenes. El informe oficial precisa que el 67,4% de las personas infectadas no estaba vacunada, mientras que el 3,9% sí había recibido la vacuna.

El esquema de protección contra el sarampión consta de dos dosis, aplicadas a los 12 y 18 meses. En la distribución por edades, los adultos jóvenes de entre 20 y 39 años concentran el 54% de los casos, y los menores de cuatro años representan el 17%, lo que los convierte en el segundo grupo más afectado.

Personal de salud de Guatemala aplica una vacuna a un hombre en un punto de atención durante una campaña de inmunización. (Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala)

Guatemala concentra más de un tercio de los contagios y 28 personas murieron

Tres departamentos reúnen la mayor proporción de casos detectados durante el brote. El 37,5% se identificó en el departamento de Guatemala, donde el área central aparece como la zona más afectada, muy por encima de Quetzaltenango con 8,2% y Quiché con 8%.

El impacto más grave del brote se refleja en las muertes. El sarampión causó 28 fallecimientos en nueve departamentos: Quiché registró nueve, Guatemala cinco, Quetzaltenango tres, Izabal tres, Totonicapán dos, Sololá dos, Retalhuleu dos, Chimaltenango uno y Sacatepéquez uno.

Catorce de las víctimas tenían un año o menos. La más pequeña tenía nueve días de nacida y era hija de una madre positiva al virus.

El informe de Salud señala que la principal complicación en los fallecimientos fue la neumonía. Luego aparecen la encefalitis y la trombocitopenia.

Entre las personas que murieron, el 61% no estaba vacunado, según el mismo reporte. Barnoya resumió el mensaje oficial con una advertencia y un llamado colectivo: “El sarampión nos puede contagiar a todos, pero todos juntos podemos detener el sarampión”.