El programa MOSCAMED cumplió 50 años de cooperación entre Guatemala, México y Estados Unidos, un esquema que desde 1975 sostiene áreas libres de la mosca del Mediterráneo, protege la producción hortofrutícola y respalda las exportaciones agrícolas de la región mediante vigilancia, control y erradicación de una plaga que afecta a 400 especies de cultivos.
La conmemoración se realizó en Antigua Guatemala y puso en primer plano la escala operativa del programa: el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos financia el 85% del presupuesto regional, lo que equivale a USD 28 millones al año para Guatemala, según informó la Embajada de Estados Unidos en Guatemala.
Ese aporte permitió producir 1,04 mil millones de moscas estériles por semana para mantener 46.823 km² de zonas libres de la plaga en Guatemala, México y Estados Unidos. La planta instalada en Guatemala, presentada como la más grande del mundo para el control de la moscamed, también ha suministrado insectos estériles a Honduras, Bolivia, Ecuador e Israel.
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La viceministra de Sanidad Agropecuaria y Regulaciones del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Mayra Motta, sostuvo que el trabajo del programa fortaleció la seguridad alimentaria, la competitividad del sector agropecuario y la protección del patrimonio fitosanitario del país. La funcionaria dijo que “cada acción de vigilancia, monitoreo y control representa una inversión en la seguridad alimentaria, en la competitividad del sector agropecuario y en el bienestar de miles de familias que dependen de la producción de frutas y hortalizas”.
El programa mantiene una barrera regional contra una plaga que afecta 400 cultivos
La mosca del Mediterráneo, identificada como Ceratitis capitata, es una plaga que daña 400 especies de cultivos en todo el mundo. Frente a ese riesgo, MOSCAMED desarrolla acciones de detección, monitoreo, control, supresión y erradicación con un modelo trinacional que las autoridades guatemaltecas describieron como una referencia regional en protección fitosanitaria y acceso a mercados internacionales.
La estrategia incluye la producción de moscas estériles y el desarrollo de parásitos naturales para sostener una barrera sanitaria. Ese sistema protege frutas y hortalizas y permite que los productores comercialicen cosechas libres de la plaga hacia destinos como Estados Unidos, con impacto directo sobre las exportaciones y la economía agrícola.
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Durante el acto participaron el encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos, Jorgan Andrews; la administradora asociada del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Sarah Helming; la administradora asociada adjunta de ese organismo, Samantha Simon; y el director regional del programa, Luis Ávila. También asistieron autoridades del Gobierno de Guatemala, representantes diplomáticos, organismos internacionales, productores y aliados estratégicos.
Andrews destacó el respaldo estadounidense y afirmó que ese apoyo ayudó a convertir a Guatemala en un líder regional para el programa. Helming remarcó el papel del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la contribución de MOSCAMED para proteger a los agricultores y reforzar la seguridad agrícola tanto de la región como de Estados Unidos.
Guatemala, México y Estados Unidos buscan sostener el control frente a nuevas amenazas
Motta señaló que la cooperación internacional y el uso de herramientas técnicas resultan centrales para prevenir riesgos fitosanitarios, proteger la producción nacional y facilitar el cumplimiento de los estándares que exigen los mercados externos. Su planteo ligó el funcionamiento del programa con la capacidad de sostener exportaciones agrícolas en condiciones sanitarias aceptadas por otros países.
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La viceministra añadió que el cambio climático, la movilización de personas y mercancías y la aparición de nuevas amenazas fitosanitarias vuelven indispensable la coordinación entre los tres países. Según expuso, ese escenario obliga a mantener e impulsar acciones preventivas para resguardar el patrimonio agrícola regional.
En su comunicado, la embajada estadounidense afirmó que MOSCAMED también protege al sector agrícola de Estados Unidos frente a plagas que podrían dañar cultivos y comercio. La representación diplomática agregó que Estados Unidos mantendrá su compromiso de trabajar con Guatemala y México para fortalecer la capacidad de ambos países de sostener y eventualmente dirigir de manera independiente estos esfuerzos para conservar las zonas libres de la mosca del Mediterráneo.