Cuatro fusiles Galil fueron hallados el 15 de julio en Las Espuelas, una aldea de Huehuetenango usada como punto de ocultamiento de armamento en la frontera entre Guatemala y México, en un caso que refuerza la hipótesis oficial sobre la actividad de redes transnacionales dedicadas al tráfico de armas y de personas.
El aseguramiento ocurrió en un buzón clandestino durante un operativo conjunto del Ejército de Guatemala, la Policía Nacional Civil y la División de Investigación y Desactivación de Armas y Explosivos.
El armamento, de fabricación israelí, quedó bajo custodia para análisis y resguardo mientras comienza la investigación judicial sobre su procedencia.
El hallazgo se suma a una redada realizada en marzo en el mismo sector, también en Las Espuelas, donde las fuerzas estatales capturaron a cinco personas e incautaron un arsenal mucho mayor.
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Según el Ministerio Público, en ese procedimiento se recuperaron 16 fusiles, un fusil Barret de alto calibre, granadas de fragmentación, 117 tolvas para armas largas, pistolas, dinamita, chalecos blindados, radios portátiles, motocicletas, teléfonos móviles, matrículas de vehículos de Guatemala y México, tarjetas bancarias y documentos personales.
De acuerdo con la información del Ejército de Guatemala y la PNC de Guatemala, la intervención este 15 de julio se desarrolló en un área montañosa de difícil acceso. Ese dato, según la información recabada, apunta a un uso recurrente de la zona por parte de redes criminales para esconder armas.
Huehuetenango aparece otra vez como corredor de tráfico en la frontera con México
La operación comenzó a partir de labores de inteligencia de la Policía Nacional Civil y de la colaboración del Ejército, que mantiene presencia permanente en puntos estratégicos del departamento. Las autoridades han reforzado en los últimos meses los patrullajes y la vigilancia en la frontera occidental por la dinámica de las organizaciones que actúan en ambos lados del límite con México.
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El Ministerio Público confirmó que el decomiso de los cuatro fusiles constituye una nueva prueba de la actividad de estructuras transnacionales en la región. La entidad informó: “El armamento será sometido a peritajes técnicos para determinar su origen y vinculación con otros hechos delictivos”.
Ese es el dato central del operativo: las autoridades guatemaltecas localizaron cuatro fusiles ocultos en un escondite clandestino de Las Espuelas y ahora buscan establecer si están conectados con otras operaciones criminales en la frontera. La investigación sigue abierta y puede derivar en nuevas diligencias judiciales y más operativos en la zona.
Las pruebas incautadas apuntan a una estructura con logística y financiamiento propios
La Fiscalía contra Delitos Transnacionales definió aquel decomiso como uno de los más importantes de los últimos meses en la frontera occidental. La valoración se apoyó en el volumen del material recuperado y en su capacidad para mostrar la logística y el alcance de las redes que operan entre Huehuetenango y Chiapas.
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En un informe posterior a la redada de marzo, el Ministerio Público explicó: “Las evidencias encontradas, tanto materiales como digitales, permiten rastrear conexiones logísticas y financieras de la organización, así como delimitar la cadena de mando”. El reporte también indicó que la mayor parte del material bélico estaba guardada en cubetas, un método de resguardo y traslado planificado para evitar la detección.
Las autoridades mantienen vigilancia en Las Espuelas y zonas aledañas con equipos tácticos y detectores de metales para ubicar otros escondites.
Al mismo tiempo, especialistas forenses analizan los dispositivos electrónicos y la documentación incautada para ampliar la investigación sobre la red y sus conexiones en ambos países.
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La presencia de material táctico especializado, tarjetas bancarias y matrículas de vehículos con registros de Guatemala y México refuerza, según la fiscalía regional, la hipótesis de una operación criminal con capacidad transfronteriza.
Ese tipo de evidencia permite profundizar en la identificación de rutas, métodos y fuentes de financiamiento asociadas al tráfico de armas, migrantes y recursos vinculados con delitos como el narcotráfico y el lavado de dinero.
El Ministerio de la Defensa Nacional en marzo sostuvo que el Ejército mantiene operaciones permanentes en el territorio nacional para combatir actividades ilícitas y reforzar la seguridad en áreas de riesgo. En un comunicado, la cartera afirmó: “El compromiso institucional es contribuir a la lucha contra el crimen organizado transnacional, el resguardo de la soberanía y la protección de la ciudadanía”.
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