Guatemala podría acceder a mercados de carbono mediante un proyecto REDD+ que evalúan especialistas de Corea del Sur en un estudio de factibilidad para fortalecer la conservación y el manejo sostenible de los bosques.
Si la iniciativa se concreta, permitiría generar créditos de carbono, un mecanismo que reconoce económicamente acciones orientadas a conservar los bosques y reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
El esquema también apunta a atraer inversión para restauración y manejo sostenible de recursos naturales, con beneficios para comunidades y productores que protegen ecosistemas.
Los avances del estudio fueron presentados a la ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación, María Fernanda Rivera Dávila, en una reunión de trabajo en Huehuetenango con autoridades del Instituto Nacional de Bosques (INAB), representantes de la Universidad de Oregon, en Estados Unidos, y del Servicio Forestal de Corea del Sur.
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Presentación del estudio y alcance del proyecto
El encuentro se desarrolló durante una gira de la ministra por el departamento, como parte de acciones de coordinación entre instituciones nacionales y organismos internacionales para analizar iniciativas de sostenibilidad ambiental y resiliencia frente al cambio climático.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) indicó que este tipo de alianzas se enmarca en la promoción de proyectos orientados al desarrollo rural sostenible y a nuevas oportunidades para familias vinculadas al manejo responsable de los recursos naturales.
El mecanismo REDD+ canalizó miles de millones de dólares a proyectos forestales desde 2013
REDD+ se consolidó entre 2007 y 2013 en la CMNUCC como un esquema que paga a países en desarrollo por reducir emisiones vinculadas con la deforestación y la degradación de los bosques, y financia conservación, manejo sostenible y aumento de reservas de carbono.
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Desde 2013, ese marco activó un flujo de recursos de miles de millones de dólares para proyectos en distintos países, con concentración en Brasil y Colombia, además de Indonesia y República Democrática del Congo.
REDD+ corresponde a la sigla en inglés de Reducción de Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación de los bosques, Conservación y Aumento de las reservas forestales de carbono y Gestión sostenible de los bosques. El mecanismo fue desarrollado en el ámbito de las Naciones Unidas y quedó encuadrado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Cómo se incorporó REDD+ a la agenda climática
La posibilidad de incorporar proyectos de compensación de carbono forestal por deforestación evitada y conservación de bosques había sido excluida en un comienzo del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto. Esa discusión volvió a instalarse en la COP11 de 2005 por impulso de Costa Rica y Papúa Nueva Guinea.
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Dos años después, en la COP13 celebrada en Bali, Indonesia, se aprobó la decisión 2/CP.13, que puso en marcha los proyectos demostrativos de REDD+. A partir de ese paso se desplegó un gran número de programas, proyectos y financiamiento piloto de distintas fuentes.
Cómo funciona el mecanismo
REDD+ funciona como un marco internacional que busca reducir gases de efecto invernadero generados por la deforestación y la degradación forestal. Su lógica es el financiamiento por resultados: los países que consiguen bajar esas emisiones pueden acceder a pagos por desempeño.
El alcance del sistema no se limita a frenar la tala. El signo “+” incorpora conservación de bosques, manejo forestal sostenible y aumento de las reservas forestales de carbono.
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Ese diseño apunta a dar valor económico al bosque en pie. La premisa es que proteger ecosistemas pueda convertirse en una alternativa financieramente más atractiva que actividades destructivas como la tala o la agricultura extensiva.
El esquema también contempla que gobiernos, organizaciones y empresas generen reducciones de emisiones verificadas. Esas reducciones suelen traducirse en bonos o créditos de carbono comercializables.