Guatemala duplicó su punteo de transparencia en el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann al pasar de dos a cuatro puntos durante la presidencia de Bernardo Arévalo, un cambio que el informe vincula con la agenda anticorrupción del Gobierno y que coloca al período 2024-2028 como decisivo para definir si el país consolida reformas democráticas o mantiene los bloqueos que frenaron su desarrollo.
El salto corta una tendencia de deterioro que, según el estudio, se arrastraba desde 2006. El mismo documento señala que las elecciones de 2023 marcaron un punto de inflexión en la política guatemalteca con la llegada de Arévalo al poder.
De acuerdo con el BTI 2026, Guatemala también conserva estabilidad macroeconómica, con crecimiento moderado, inflación controlada y una deuda pública relativamente baja frente a otros países de la región. El informe añade la aprobación de la primera Ley de Competencia como otro avance institucional orientado a abrir mercados y combatir prácticas monopólicas.
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Según Fundación Bertelsmann, la mejora en transparencia se apoyó en medidas concretas del actual gobierno. Entre ellas figuran el surgimiento de la Comisión Nacional contra la Corrupción, el impulso de normativas y lineamientos éticos, mecanismos de rendición de cuentas, la habilitación de un tablero de expedientes sobre casos de corrupción y una propuesta de agenda legislativa para regular la probidad estatal.
Julio Enrique Flores, director ejecutivo de la CNC, también destacó las medidas del Ministerio de Finanzas Públicas para mejorar los procesos de contratación. El funcionario sostuvo que: “El cambio institucional requiere trabajo permanente y visión de largo plazo. Falta camino por recorrer, pero estos resultados siguen acreditando que la ruta fijada por el Presidente de la República y el Gobierno es la correcta”.
Las elecciones de 2023 abrieron una etapa que el informe define como decisiva
El estudio plantea que la victoria de Arévalo se apoyó en una agenda centrada en combatir el saqueo de fondos públicos y fortalecer la democracia. A la vez, recuerda que, aunque los comicios fueron validados internacionalmente, hubo intentos de obstaculizar la toma de posesión mediante acciones judiciales y administrativas contra el mandatario y su partido.
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Para el documento, esas maniobras expusieron debilidades institucionales y una fuerte influencia de grupos de poder sobre el sistema judicial. Esa persistencia, junto con la corrupción y la desigualdad social, aparece como uno de los principales límites para la transformación del país.
El BTI 2026 también resalta avances en transparencia y acceso a la información pública durante el actual período presidencial. En esa misma línea, señala que la comunicación del Ejecutivo mostró una mayor apertura hacia los medios y la ciudadanía.
La respuesta central del informe es concreta: Guatemala mejoró en transparencia durante la administración de Arévalo, pero esa mejora todavía convive con obstáculos estructurales que pueden frenar las reformas. Por eso, el documento sostiene que el ciclo 2024-2028 será determinante para saber si el país consolida cambios democráticos y un crecimiento más inclusivo.
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El país también mejoró en el índice de percepción de la corrupción
En febrero, Transparencia Internacional publicó el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, en el que Guatemala sumó 26 puntos, uno más que los 25 de 2024. Con ese resultado, el país ascendió al puesto 142 entre 182 naciones.
Ese índice mide la percepción de corrupción en el sector público en una escala de cero, que identifica los niveles más altos, a 100, que representa mayor probidad. En los dos años del gobierno de Arévalo, Guatemala avanzó 12 posiciones en ese ránquin y detuvo la caída de 32 puntos acumulada entre 2014 y 2023.
El reporte añade un dato de contexto internacional: en la mayoría de los países del mundo, la percepción de corrupción empeoró o quedó estancada. Solo 31 registraron mejoras este año, y Guatemala aparece dentro de ese grupo.
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