Guatemala, a través del INSIVUMEH, puso en marcha un sistema de alerta temprana para crecidas repentinas de ríos que fue desarrollado desde cero dentro de la institución y que busca ganar entre 3 y 5 horas para evacuar comunidades vulnerables antes de un posible desbordamiento, según explicó Ovidio Reyes coordinador de la sección de instrumentación del Departamento de Investigación y Servicios Hídricos del instituto.
Reyes dijo que el proyecto surgió después de que Guatemala se comprometiera en 2024 ante la Organización Meteorológica Mundial y la Organización de las Naciones Unidas con la iniciativa Early Warning for All, que plantea que para 2030 el país debe contar con sistemas de alertamiento multivariable a escala nacional.
El ingeniero precisó que el equipo ya funciona en tres departamentos: San Marcos en el río Suchiate, Retalhuleu en el río Samalá y Alta Verapaz en los ríos Polochic y Hueloh. Según Reyes, el sistema depende por completo de los datos enviados en tiempo real por estaciones hidrológicas instaladas en puntos estratégicos de las cuencas.
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El dispositivo procesa esa información y la traduce en alertas visuales, auditivas y mensajes enviados por la plataforma Telegram, de acuerdo con Reyes. El objetivo, dijo, fue convertir datos técnicos en avisos comprensibles para poblaciones alejadas, donde muchas crecidas ocurren de noche o en la madrugada.
El sistema fue probado durante dos años antes de su implementación en campo
Reyes identificó el desarrollo con el nombre de Sistema de Alertamiento ante Crecidas Repentinas. Añadió que el equipo estuvo dos años en pruebas de laboratorio y que su implementación en campo comenzó hace aproximadamente un año.
Según el coordinador de la sección de instrumentación del INSIVUMEH, la instalación completa requiere no solo colocar los equipos, sino también capacitar a las instituciones que deben actuar ante una alerta. Mencionó entre ellas a CONRED, Cruz Roja, destacamentos militares y municipalidades, que reciben la información de primera mano porque tienen competencias de protección civil.
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El sistema usa cuatro umbrales. Reyes explicó que el primero indica nivel normal con luz verde fija; el segundo, lluvia detectada con luz verde intermitente; el tercero, precaución con luz amarilla parpadeante durante 10 segundos y una alarma sonora; y el cuarto, nivel rojo, cuando las instituciones de protección civil ya deberían evacuar a las comunidades.
Ese nivel rojo se activa cuando la estación hidrológica detecta una anomalía muy alta tanto en lluvias como en el nivel del río, según Reyes. En ese escenario, la probabilidad de desbordamiento en la parte baja de la cuenca es muy alta.
La cuenca del río Samalá es el modelo principal del proyecto
Reyes afirmó que la cuenca del río Samalá es la primera del país instrumentada desde la parte alta hasta la parte baja. Según detalló, el monitoreo cubre el recorrido desde el nacimiento del río hasta su desembocadura en el Pacífico de Guatemala, tras atravesar Quetzaltenango, Retalhuleu y Suchitepéquez.
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En esa cuenca, añadió, una estación hidrológica está instalada en el puente Castillo Armas, en el kilómetro 176,5 de la CA2, y otra en la parte baja, en el polígono siete, centro dos, La Máquina. A partir de esos puntos, el instituto ya pudo calcular tiempos de traslado de las crecidas hacia las comunidades expuestas.
Reyes sostuvo que, cuando la estación situada en la cuenca media detecta una crecida y envía la señal al sistema de alertamiento en la parte baja, las poblaciones amenazadas pueden disponer de entre 3 y 5 horas para evacuar. Esa ventana, señaló, varía según la magnitud del evento.
El funcionario también enumeró otros ríos que históricamente han generado este tipo de problemas: Suchiate, Samalá, Coyolate, Motagua, Polochic, Chixoy, Urupia y Los Esclavos. Aclaró, sin embargo, que el despliegue todavía no cubre todos los cauces con riesgo de desbordamiento.
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Una activación en Ayutla permitió detectar el avance del agua hacia la carretera
Durante el último año, el sistema ya tuvo al menos una activación en campo, según relató Reyes. Ocurrió en el área del Suchiate, en la frontera entre Guatemala y México, cuando una estación envió un aviso mientras en las oficinas del instituto apenas había llovizna.
Uno de los equipos está instalado en el cuerpo de bomberos de Ayutla, en Tecún Umán, y desde allí enviaron un video del funcionamiento del sistema, dijo Reyes. La alerta alcanzó el umbral tres, el de precaución, lo que implicaba vigilar el comportamiento del río ante la posibilidad de que avanzara al nivel rojo.
Después de ese aviso, personal en la zona recorrió la cuenca y comprobó que más abajo el río ya empezaba a invadir la carretera, según Reyes. También reportaron árboles que obstruían el paso como consecuencia del desbordamiento ocurrido en ese sitio.
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Reyes sostuvo que la utilidad del proyecto depende de cuatro pilares: conocimiento del riesgo, monitoreo y pronóstico institucional, difusión de la información y capacidad de respuesta. En su explicación, insistió en que el desarrollo tecnológico solo cumple su función si la población y las autoridades acatan las alertas y las órdenes de evacuación.
El coordinador agregó que el diseño es propio del INSIVUMEH y que fue desarrollado por tres integrantes de la sección de instrumentación: él mismo, el ingeniero electrónico José Ochoa y el técnico José Jimmy. Según Reyes, los tres participaron desde la etapa inicial de diseño hasta la construcción del equipo orientado a alertar y salvaguardar vidas.