El presidente Bernardo Arévalo presentó este junio en Guatemala los avances de Rutas del Desarrollo, una estrategia de infraestructura orientada a comunidades históricamente marginadas que, según dijo en el Palacio Nacional, busca conectar a agricultores con mercados, facilitar el acceso a escuelas y servicios de salud y reducir desigualdades con obras ejecutadas bajo criterios de transparencia y rendición de cuentas.
La actualización incorporó cifras de cobertura territorial para 2025 y 2026. Juan Carlos Méndez, coordinador de Rutas del Desarrollo, informó que en 2024 el Cuerpo de Ingenieros del Ejército ejecutó mil kilómetros y que cerca de 400 kilómetros fueron clasificados por el programa porque llegaban a territorios priorizados.
Méndez explicó que en el área Chortí de Chiquimula ya se ejecutaron cerca de 305 kilómetros por parte del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Según su exposición, esos tramos forman parte de una red que enlaza rutas principales con poblados identificados por el programa como de pobreza extrema.
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Arévalo sostuvo que los resultados en infraestructura forman parte de una visión más amplia de gobierno. Según el presidente, “el desarrollo no puede construirse sobre la opacidad, el privilegio o la corrupción”.
El mandatario afirmó que gobernar no consiste solo en ejecutar obras o presentar cifras, sino también en explicar cómo se usan los recursos públicos, cómo se toman las decisiones y a quién benefician. Añadió que cada quetzal administrado por el Estado “pertenece a la ciudadanía y debe regresar a ella convertido en bienestar y oportunidades”.
El programa prioriza territorios con pobreza extrema en Chiquimula, Verapaces, Quiché, Jalapa y Totonicapán
Méndez dijo que la selección de territorios parte de un mapa de pobreza extrema que permitió definir por dónde comenzar. Según el coordinador, las primeras áreas priorizadas fueron Verapaces, el área Chortí y el área Ixil.
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Para 2025, detalló Méndez, el programa se concentra en cuatro municipios de Chiquimula dentro del área Chortí, en Cobán Norte en las Verapaces y en los tres municipios del área Ixil en el norte de Quiché. Para 2026, agregó, la expansión prevista incluye las montañas de Jalapa y Mataquescuintla, el área del Polochic, Quiché Sur y Totonicapán.
El coordinador afirmó que una de las herramientas centrales del programa es un mapa de planificación territorial que antes no existía. Según su explicación, al superponer el mapa de pobreza con la red vial es posible identificar con precisión qué caminos deben atenderse para llegar a los sitios poblados más pobres.
Ese sistema de planificación, añadió, también cambió la relación con las autoridades locales. Méndez dijo que alcaldes que al inicio recibieron la iniciativa con dudas hoy son aliados del programa.
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Los caminos se presentan como eje para reactivar escuelas, puestos de salud y centros agrícolas
Méndez sostuvo que la lógica de Rutas del Desarrollo no se limita a abrir o mejorar caminos. Según dijo, los ramales intervenidos permiten llegar a puestos y centros de salud que estaban abandonados y que ahora están abastecidos de medicinas y equipados con personal.
También señaló que el mismo proceso alcanza a escuelas e institutos que antes estaban prácticamente abandonados y que hoy, según su exposición, han sido remozados y cuentan con personal, alimentación escolar, útiles y valija didáctica. A eso sumó los CADER, los Centros de Formación para el Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura.
La respuesta central del anuncio fue esa: Rutas del Desarrollo es el programa con el que el Gobierno de Guatemala dice estar usando la red vial para conectar comunidades rurales pobres con servicios públicos y actividad económica, primero en los territorios con mayores niveles de exclusión y luego en nuevas áreas definidas para 2025 y 2026.
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Arévalo vinculó ese enfoque con una crítica al uso histórico de los recursos públicos. El presidente dijo que durante demasiado tiempo los guatemaltecos vieron cómo esos recursos se desperdiciaban, cómo las prioridades se distorsionaban y cómo los caminos se construían para llegar a las casas de funcionarios y no para conectar oportunidades.
Méndez cerró su exposición con comparaciones visuales del “antes y ahora” en tramos de Alta Verapaz y Quiché, incluido San Juan Cotzal y Santa María Nebaj. Según dijo, en esos caminos antes se circulaba a entre cinco y 10 kilómetros por hora y ahora a entre 40 y 50 kilómetros por hora.