Guatemala deberá duplicar su red de transporte de energía en los próximos 20 años para responder a una demanda que crece a un ritmo del 6% anual. Así lo advirtió, este jueves, Juan Jacobo Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Guatemalteca de Transportistas de Electricidad (AGTE), en el marco de un foro reciente sobre el futuro energético nacional.
El ejecutivo destacó que este crecimiento es reflejo del dinamismo económico de Guatemala, pero también expone la urgencia de adaptar la red de transmisión para evitar un cuello de botella en el desarrollo.
Según Rodríguez, Guatemala cuenta actualmente con cerca de 5,000 kilómetros de líneas de transmisión y doscientas subestaciones. Sin embargo, el ritmo de expansión del sistema de transporte se ha mantenido apenas en el 1.5% anual, una cifra muy por debajo del incremento de la demanda energética que experimenta el país. El vicepresidente de AGTE explicó que, si esta tendencia persiste, la infraestructura será insuficiente para cubrir las necesidades de industrias, comunidades y nuevos sectores tecnológicos que requieren un suministro estable y confiable.
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“Este foro va a ser una gran oportunidad para que todas las instituciones, tanto de gobierno, sector privado, universidades, academia, nos pongamos de acuerdo en qué queremos construir como país y qué vamos a tomar de acción para poder que el sistema de transporte cumpla esos retos que tiene para atender toda la demanda de energía”, sostuvo Rodríguez para el medio TN23.
El aumento sostenido en el consumo eléctrico de Guatemala responde, en parte, al desarrollo de nuevos sectores económicos y a la expansión de la electrificación rural. La demanda de energía de los centros de datos y la movilidad eléctrica figura entre los factores que presionan la capacidad instalada de la red.
“Esa demanda de energía claramente lo que va a permitir es mejorar las condiciones de vida de las comunidades, facilitar los procesos de electrificación rural, atender la nueva demanda de energía de data center, de centros de datos, de movilidad eléctrica y todo lo que estamos viviendo hoy en día, que es mucho más grande de lo que vivimos años atrás”, puntualizó el vicepresidente de la AGTE.
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Variabilidad climática obliga a la expansión de la red eléctrica
Rodríguez remarcó que la ampliación de la oferta debe apoyarse en una matriz energética diversificada, capaz de responder a la variabilidad de las fuentes y al impacto del cambio climático. Las alteraciones en los patrones de lluvia y la intensidad de los periodos secos requieren una estrategia que contemple múltiples tecnologías de generación y un sistema de transmisión flexible.
“No es en vano que muchos países hoy ven los impactos del cambio climático, los temas que implican que las lluvias se vayan moviendo a lo largo del año, que sean algunos momentos más intensos, que haya periodos de verano más intensos. Y eso hace que definitivamente la demanda de energía también vaya variando significativamente”, explicó Rodríguez.
Rodríguez concluyó que el futuro energético dependerá de la capacidad de todos los actores involucrados para anticiparse a las necesidades y planificar la infraestructura con visión de largo plazo.