Henry Saenz confirmó que el Ejército de Guatemala mantendrá una presencia indefinida en la región oriental tras el ataque armado registrado el lunes en la aldea San José Las Lágrimas, en Chiquimula, donde militares acudieron tras oír disparos, hallaron viviendas destruidas y quemadas, y encontraron el cadáver de un campesino; según el ministro de la Defensa Nacional, el despliegue busca estabilizar la zona fronteriza con Honduras mientras continúan las investigaciones sobre quiénes participaron y con qué objetivo.
El funcionario dijo por vía telefónica en la conferencia de prensa semanal en el Palacio Nacional de la Cultura que una columna de 20 vehículos “agrícolas” se dirigió a esa comunidad.
Según Henry Saenz, el destacamento militar de San José Las Lágrimas reaccionó al escuchar los disparos, encontró a parte de los vehículos en retirada y activó refuerzos para asegurar el área.
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Saenz informó que la segunda brigada con sede en Zacapa movilizó personal para reforzar la posición y que desde la capital también fueron enviados kaibiles al límite político internacional. Según el ministro, el Ejército ya entregó datos sobre los vehículos involucrados a las instituciones responsables de la investigación.
El mensaje oficial del gobierno fue que las operaciones militares continuarán “de manera indefinida” en Chiquimula e Izabal. Según Saenz, el objetivo es restablecer “la seguridad y la tranquilidad” y permitir que la población retome su vida cotidiana.
El gobierno dijo que aún no sabe quiénes cruzaron la frontera ni cuál era su objetivo
El presidente Bernardo Arévalo respaldó la exposición del ministro y afirmó que el incidente sigue bajo investigación en ambos países. Según Arévalo, no existe todavía claridad sobre “quiénes son las personas, si eran hondureñas, si eran guatemaltecas, qué era lo que estaban haciendo, cuáles eran las intenciones”.
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El mandatario añadió que ya hay contactos entre fuerzas de seguridad en el terreno y que los jefes de Estado Mayor de Guatemala y Honduras se reunieron para coordinar acciones alrededor del caso. De acuerdo con Arévalo, la pesquisa avanza al mismo tiempo dentro de Guatemala, con las entidades competentes, y en coordinación con las fuerzas de seguridad hondureñas.
Saenz sostuvo ante la población de San José Las Lágrimas que la reacción militar evitó un daño mayor. En su intervención, el ministro lamentó la muerte registrada en el lugar, pero afirmó: “Si el soldado hubiera dudado desde el primer momento, estoy seguro que el desastre hubiera sido mayor”.
El ministro también pidió a los habitantes del área que entreguen cualquier información útil directamente a los soldados desplegados. Según Saenz, las tropas permanecerán con mayor presencia en la zona y tratarán la información recibida de forma reservada para mejorar las operaciones.
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Arévalo negó una falla fronteriza y vinculó la violencia a estructuras criminales
Durante la misma conferencia, Arévalo respondió a preguntas sobre una posible debilidad en el control fronterizo, a raíz de hechos recientes en la zona limítrofe con Honduras.
El presidente corrigió primero que los hechos de la semana anterior ocurrieron en territorio hondureño y que las personas atendidas en Guatemala cruzaron por razones humanitarias, no como resultado de una incursión armada en suelo guatemalteco.
Sobre el ataque más reciente en Chiquimula, Arévalo reconoció que sí hubo una penetración hacia territorio guatemalteco, aunque dijo que todavía no se sabe por parte de quién.
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Según el mandatario, lo que ocurrió después mostró “presencia, capacidad de respuesta” del Ejército, porque la columna salió huyendo cuando fue repelida con fuego.
Arévalo recordó además un episodio previo en la frontera con México, donde, según su versión, un grupo mexicano de narcotraficantes penetró en Guatemala y fue repelido de inmediato por el Ejército.
Dijo que en ese caso hubo “por lo menos una o dos víctimas” entre los atacantes y sostuvo que ambos episodios muestran capacidad de reacción militar en las zonas limítrofes.
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El presidente atribuyó la violencia en las fronteras con Honduras y México a actividades ligadas al narcotráfico y a otros tráficos ilícitos. Según Arévalo, en la frontera con México opera desde enero de 2024 el dispositivo llamado Cinturón de Fuego, mientras que en la frontera con Honduras existe otro despliegue militar instalado tras una visita de una funcionaria de seguridad del gobierno de Estados Unidos.