Autoridades y rescatistas hallaron este viernes el cuerpo de Jesler Estuardo Palacios, de 28 años, desaparecido en el lago de Atitlán tras descender de un “jetcar” (vehículo acuático) en la zona de Panajachel, Sololá, el pasado 4 de abril.
La recuperación se confirmó tras siete días de búsqueda ininterrumpida, según informó el jefe nacional de la sección de rescate y salvamento acuático de los Bomberos Voluntarios, mayor Juan Díaz Muñoz.
La operación de búsqueda y rescate, que movilizó a treinta y cinco elementos y una patrulla canina especializada, puso en evidencia la creciente relevancia de nuevas tecnologías y protocolos en la gestión de emergencias.
Según datos oficiales, el cuerpo fue recuperado en la bahía del lago, en el sector conocido como Guacasteca, después de que emergió a la superficie y facilitó su localización.
“Siete días completos, día y noche se estuvo trabajando. Hoy, gracias a Dios, el cuerpo empezó a salir a flote y fue como se logró localizar y extraerlo de las aguas de la Guacasteca”, afirmó el jefe de los rescatistas por medio de un video.
La tecnología y coordinación marcan la diferencia en los rescates acuáticos
Además, Muñoz precisó que la patrulla canina resultó clave para delimitar los puntos de búsqueda: “Los os puntos indicados por los perritos, fueron exactos”, afirmó.
La colaboración entre rescatistas humanos y recursos animales permitió acelerar el proceso y asegurar una mayor precisión en el rastreo.
El despliegue para encontrar al joven involucró a más de 30 rescatistas y apoyo canino especializado. La operación enfatizó la importancia del capital humano, la formación técnica y la innovación en protocolos para emergencias en entornos como el lago de Atitlán, considerado crítico por la dificultad que presentan sus aguas para los operativos de búsqueda y recuperación.
Además, los rescatistas utilizaron un dron subacuático para extender la zona de búsqueda.
Por su parte, por medio de redes sociales, el Ejército guatemalteco informó que, mediante la intervención de sus buzos tácticos de la Marina de la Defensa Nacional y en coordinación con cuerpos de socorro, se logró localizar y recuperar el cuerpo sin vida del joven.
Durante los primeros días de búsqueda, los familiares de la víctima permanecieron en el lugar con evidente preocupación. Pese a los esfuerzos iniciales, no se obtuvo éxito en la localización del joven, lo que incrementó la angustia y la espera de sus seres queridos.
El balance operativo destacó que la intervención de los perros entrenados fue decisiva. Los puntos delimitados por la patrulla canina coincidieron exactamente con el lugar donde emergió el cuerpo, lo que consolidó la eficacia de estos métodos de rastreo y consolidó la integración de recursos especializados en los sistemas de rescate.
Colaboradores participaron activamente durante toda la semana en la coordinación logística del operativo.
De acuerdo con los equipos de socorro, Jessler, de 28 años, era originario de Barillas, Huehuetenango. Por el momento no se han dado a conocer más detalles sobre las circunstancias del hecho y serán las autoridades las responsables de continuar con la investigación correspondiente.