Gobierno de Guatemala mantendrá un monitoreo técnico constante tras la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, el máximo tribunal judicial del país, de anular los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump. Esta medida agrega incertidumbre sobre el futuro del Acuerdo de Aranceles Recíprocos firmado entre ambos países a fines de enero. Aunque el pacto buscaba proteger la mayor parte de las exportaciones guatemaltecas, en especial textiles y manufacturas, su entrada en vigor aún está pendiente, lo que incrementa la preocupación en el sector exportador frente a un escenario jurídico indefinido.
La sentencia del tribunal estadounidense determinó que el mandatario excedió su autoridad al recurrir a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para justificar los tributos. Este fallo bloquea una de las herramientas fundamentales utilizadas por Washington en su estrategia económica y plantea interrogantes inmediatos para los socios comerciales de la región.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Economía de Guatemala indicó que seguirá de cerca cualquier nueva disposición emitida por las autoridades de Estados Unidos, y que “Guatemala estará atento a la implementación de dichas medidas y seguirá de cerca cualquier disposición adicional que las autoridades estadounidenses emitan”, precisó el organismo. No obstante, el Ministerio advirtió que resulta “prematuro anticipar cambios concretos” en las condiciones de intercambio, dada la volatilidad regulatoria existente.
En este contexto, la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) se pronunció sobre la necesidad de preservar entornos de negocios regidos por reglas claras y mecanismos institucionales. La organización reconoció el fallo judicial estadounidense y anunció una evaluación técnica para medir el impacto real en los flujos comerciales hacia el mercado norteamericano.
A través de un comunicado, afirmó: “Como sector, mantenemos nuestro trabajo coordinado con las autoridades guatemaltecas, lideradas por el Ministerio de Economía, para asegurar que las exportaciones continúen compitiendo en condiciones claras y predecibles”.
Las preocupaciones se focalizan en el acuerdo bilateral de aranceles suscrito hace tres semanas, que busca blindar el 72,4% de las exportaciones guatemaltecas ante la tasa general del 10% que había establecido la administración Trump. Este convenio, sin embargo, aún no ha entrado en aplicación, lo que deja a gran parte de los productos en una situación de indefinición ante la jurisprudencia estadounidense.
Desafíos para exportadores y pequeños productores
El alcance del acuerdo entre Guatemala y Estados Unidos no es total. Sectores como el de minivegetales y la propia Agexport recuerdan que cerca del 30% de los productos agrícolas quedaron excluidos de las preferencias pactadas en enero, un hecho que afecta directamente a miles de pequeños productores.
La decisión judicial de Estados Unidos deja en suspenso el marco sobre el cual se negocia el comercio bilateral, mientras Guatemala intenta salvaguardar la competitividad de sus exportaciones. Estados Unidos continúa siendo el principal destino para los bienes guatemaltecos, concentrando el 30,3% de las ventas externas, lo que equivale anualmente a USD 4,300 millones, pero persiste la inquietud respecto al futuro de productos que no gozan de protección arancelaria bajo el acuerdo.
Desde el Ministerio de Economía de Guatemala insisten en que el país se compromete a mantener canales de diálogo con Estados Unidos en pos de un comercio libre y transparente, conscientes de que cualquier cambio regulatorio o judicial en el país norteamericano puede redefinir las oportunidades y desafíos para miles de productores y exportadores guatemaltecos.