La Policía Nacional Civil (PNC) realizó honras fúnebres por la muerte en servicio de Sergio Iván García Hernández, quien perdió la vida tras resultar gravemente herido durante un ataque armado el 18 de enero de 2026, mientras realizaba labores de seguridad ciudadana en Villa Lobos II, zona 12 de Villa Nueva, de Guatemala.
El agente, originario de Guazacapán, Santa Rosa, tenía 33 años y acumuló seis años, diez meses y tres días en la institución, con servicio en unidades como la Subdirección General de Análisis de Información Antinarcótica, el Distrito Central, la comisaría 32 de Santa Rosa, la División de Protección de Personas y Seguridad, y la comisaría 14. Deja una hija de cuatro años.
Durante el incidente, aproximadamente a las 08:30 horas, García Hernández y su compañero Luis Alexander Zetino Pérez estaban asignados a un puesto fijo cuando fueron atacados con armas de fuego por desconocidos en una camioneta tipo RAV4, quienes huyeron. El agente fue trasladado al IGSS 7-19 El Ceibal, donde falleció el 31 de enero a las 18:15 horas debido a la gravedad de sus heridas.
La ceremonia de despedida se llevó a cabo en la Dirección General de la PNC con la presencia de altos funcionarios, incluidos el Ministro de Gobernación Marco Antonio Villeda Sandoval, el viceministro de Seguridad Estuardo Roberto Solórzano Elías, el viceministro Antinarcótico Víctor Hugo Cruz Reynoso, el Director General Adjunto Héctor Noé González Prera, mandos policiales, compañeros y familiares. La institución subrayó: “cada agente caído representa un ejemplo de sacrificio y amor por Guatemala”.
Once policías guatemaltecos murieron en las últimas jornadas tras ataques relacionados con el repunte de violencia de pandillas en calles y cárceles de Guatemala.
El ataque en el que resultó herido de muerte el agente García Hernández ocurrió en Villa Nueva, municipio colindante con la capital, cuando él y su compañero Luis Alexander Zetino Pérez fueron emboscados por hombres armados mientras prestaban servicio.
Zetino Pérez murió en el lugar del atentado. Las autoridades han confirmado que estos episodios son parte de una escalada de represalias por la recuperación estatal de las cárceles. Según el registro oficial, el 18 de enero marcó un episodio marcado por la violencia: 10 agentes murieron y ocho resultaron heridos de gravedad en un solo ataque, considerado el más sangriento de los últimos años contra la Policía Nacional Civil (PNC).
El incremento de la violencia en Guatemala encuentra sus causas inmediatas en la ofensiva lanzada por el Estado guatemalteco para retomar el control de tres cárceles. Según reportaron fuentes oficiales, estos operativos estatales desencadenaron motines el 17 de enero, cuando reos presuntamente afiliados a pandillas conocidas localmente como maras tomaron como rehenes a 46 empleados penitenciarios en una acción coordinada y simultánea. Las represalias de las bandas delictivas han tenido su reflejo tanto en centros de reclusión como en las principales ciudades, abriendo una nueva fase de inseguridad con consecuencias directas sobre la fuerza pública.
Los motines carcelarios y la toma de rehenes por parte de organizaciones criminales evidencian la capacidad de las maras para desafiar a las fuerzas de seguridad y al Estado guatemalteco.