Sebastián Cukier: “Si el autismo es detectado a tiempo, se ayuda no sólo al niño sino también a la familia”

Es uno de los especialistas más reconocidos acerca del espectro autista en la Argentina. Cukier estuvo invitado en Experiencia Leamos y habló con Carolina Balbiani sobre las señales del TEA en la infancia y los desafíos a afrontar para él y su grupo más cercano

Sebastián Cukier

“Cuando hay una detección temprana del trastorno del espectro autista en un niño, hay una intervención oportuna”, aseguró el psiquiatra Sebastián Cukier, uno de los especialistas más reconocidos acerca del espectro autista en la Argentina.

Estudió medicina en la UBA, hizo su residencia de psiquiatría en el Hospital Infantojuvenil Tobar García donde fue jefe de residentes, siguió con su formación en la Universidad de Pittsburgh y, luego, se especializó en diversas técnicas en tratamientos para trastornos del espectro autista. Se desempeña, además, como supervisor y docente de residentes en hospitales pediátricos de la ciudad de Buenos Aires y es cofundador de PANAACEA, una organización que propone una mirada abierta e integral para cada familia.

En un nuevo encuentro de Experiencia Leamos, el ciclo de encuentros que la plataforma Leamos.com organiza como beneficio exclusivo para sus suscriptores, Cukier habló con Carolina Balbiani sobre las señales del TEA en la infancia y los desafíos que conlleva tener un niño con esta condición.

Según Sebastián Cukier, si el TEA es detectado a tiempo se ayuda no sólo al niño, sino también a la familia. No solo se favorece el diagnóstico de este, sino que también la familia logra interpretar las señales y tener una idea de por qué tiene las conductas que tiene. De todas formas, asegura que no es necesario tener un diagnóstico para intervenir: “Si uno como padre ve que hay algún área del desarrollo que representa un desafío para el niño, puede brindarle herramientas para favorecer y trabajar esas habilidades”.

Conocer cómo es el desarrollo típico y qué comportamientos pueden ser una señal que convendría consultar, en principio, con el pediatra, serían las claves para una temprana detección del TEA. Por ejemplo, Cukier contó que los bebés comienzan a sonreír a los 6 meses: “Los chicos muestran alegría desde temprana edad, si un niño apenas sonríe o es poco expresivo, es una señal a consultar”. También si el bebé no realiza intercambios de sonidos o gestos faciales. “Son señales a consultar”, aclaró, “no significa que haya si o si un cuadro en el desarrollo”.

El autismo, al ser un espectro, se manifiesta de forma distinta en cada niño. De esta forma, explicó Cukier, las necesidades de adecuación y de apoyos variarán según el individuo. “Un chico, adolescente o adulto que no tiene lenguaje hablado necesitará trabajar las formas alternativas de comunicación, mientras que otros necesitarán trabajar sus habilidades sociales”, ejemplificó. Y si bien es muy amplia la necesidad de apoyos que pueden existir según el niño, para el profesional es muy importante que se sientan cómodos, que sepan regular sus emociones y que no sufran estímulos demasiado fuertes. A la vez, deben estar conectados con los demás: “Tienen que lograr sentir una conexión emocional”. Y por último, lograr comunicarse con el otro no sólo para pedirle cosas: “Recién cuando está la conexión con el otro, cuando hay una sensación de calidez, podrán mostrar sus emociones y compartir”.

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