Laura Laprida está en pareja y con sus compañeros –lo admite– al principio se muestra fría y distante. En cambio Yoyi Francella siempre es cariñosa y está de buen humor, aun después de quince horas encerrada en un estudio de televisión.
Laura Laprida está en pareja y con sus compañeros –lo admite– al principio se muestra fría y distante. En cambio Yoyi Francella siempre es cariñosa y está de buen humor, aun después de quince horas encerrada en un estudio de televisión.

"Somos como el agua y el aceite: en varias cosas no coincidimos", advierten las chicas. Pero a medida que la charla avanza en la cervecería El Textil van surgiendo los puntos en común entre Laura Laprida (28) y Johanna Francella (24, quien prefiere que la llamen Yoyi).

"Muchos piensan que somos despreocupadas… A los millennials nos tildan de superficiales, adictos a la tecnología, que pensamos que todo es descartable, desde los objetos hasta la vida amorosa –toma el guante Yoyi, la sagitariana–. Y no es así. Hay chicos que tienen en sus celulares aplicaciones para conocer a personas con sus mismos gustos. Yo no soy uno de ellos. Estoy sola y pienso que encontrar el amor ahora es más difícil que para otras generaciones. No me quejo; estoy bien así, concentrada en mi trabajo. Reconozco que me siento chapada a la antigua en muchos aspectos, por ejemplo en que no me gusta estar atada al celular".

En Historia de un clan, Laura fue la primera novia de Alejandro Puccio. Tuvo una fuerte escena de sexo con el Chino Darín, que sus tías no se atrevieron a mirar.
En Historia de un clan, Laura fue la primera novia de Alejandro Puccio. Tuvo una fuerte escena de sexo con el Chino Darín, que sus tías no se atrevieron a mirar.

Laura, la pisciana, coincide con su colega. "A mí tampoco me va, ni vivir pendiente de la tecnología, ni el amor free. Cada vez que subo una foto a mi Instagram bajo cinco seguidores, o porque la arrobo mal o porque no son fotos 'calientes' que despierten interés… No estoy con el teléfono encima todo el día, soy cero adicta a las redes y nunca tuve Twitter. Tal vez en los sentimientos sea un poco millennial: convivo con mi novio (Eugenio Levis, diseñador industrial y carpintero), pero ni ahí tengo planes de casarme. Y si surgiera una propuesta laboral afuera, me gustaría que él me acompañara y dejara todo por mí, y no que sea al revés. Soy proactiva, pero también me gusta que el hombre sea hombre y yo pueda admirarlo… Con Eugenio me pasa eso".

“No coincidimos en todo, pero sí en lo que pensamos de nuestras madres: seguras y muy positivas. Son nuestros referentes”, aseguran Yoyi y Laura.
“No coincidimos en todo, pero sí en lo que pensamos de nuestras madres: seguras y muy positivas. Son nuestros referentes”, aseguran Yoyi y Laura.

–Si bien nacieron en hogares de artistas, ¿cuándo comenzó la pasión por la actuación?

Laura: Desde muy chica me apasiona crear personajes y no tanto ser conductora, como considero a mamá (la trilliza María Eugenia). En los actos de la escuela siempre pedía actuar. Nunca me elegían como protagonista… Terminaba siendo el Arbol Número 1 o la Roca Número 3. A la par del colegio empecé a estudiar comedia musical en la escuela de Valeria Lynch, y después en los talleres que hacía Cris Morena en Casi Angeles.
Yoyi: Me acuerdo que apenas empecé a ver televisión ya quería ser una Chiquitita: estudiaba las escenas y las repetía frente al espejo. Además, toda mi vida acompañé a mi viejo (Guillermo Francella) al trabajo. No me cansaba –ni me cansa– estar quince horas en un estudio de televisión. Durante la secundaria, como iba a un colegio de doble escolaridad, no me quedaba tiempo libre. Cuando egresé estudié dos años de comedia musical. Después me fui a Nueva York, a hacer un seminario con Lee Strasberg. Al regreso tomé clases de teatro con tres profesores al mismo tiempo.

–¿Cómo tomaron sus padres la naciente vocación?

Y: Obvio que no se sorprendieron. Aunque te confieso que en un momento me agarró la duda y casi empiezo a estudiar Psicopedagogía… Pero, realmente, me gusta actuar. La fama de mi papá no fue un problema: el bajo perfil con el que se manejó siempre fue un gran aprendizaje.
L: A mí tampoco me afectó la fama de mi mamá ni la de mis tías. Con mis primas teníamos un ritual para fin de año: armar un show donde una cantaba, otra desfilaba y yo actuaba. Por eso, no fue sorpresa para nadie que yo decidiera actuar. Mi papá quería que encarara una carrera y empecé a estudiar Diseño de Indumentaria. No me recibí y me anoté en Radiología, que sí terminé. Aunque ya no ejerzo más, me encantaría algún día poder combinar la radiología con la actuación.

“La fama de nuestras familias no nos afectó”, coinciden Laura y Yoyi.
“La fama de nuestras familias no nos afectó”, coinciden Laura y Yoyi.

–¿Les piden consejos a sus familiares?

L: Consejos no… Pero ayer, cuando terminé de trabajar muy tarde –iba a dormir sólo cuatro horas–, me acordé de las palabras de mi mamá: "Yo trabajo desde los ocho años y jamás me quejé. Ni me preocupaba si me tenían que maquillar debajo de un árbol o dormir cuatro horas". Ese ejemplo me da fuerzas.
Y: Mis viejos me aconsejaron hacer lo que amo no a medias tintas, sino a full. Somos una familia muy unida y entre los cuatro –mamá, papá y mi hermano Nico– nos aconsejamos y conversamos todo. Heredé la pasión y el compromiso de ellos. Y hasta sus obsesiones: los Francella somos muy puntuales, críticos y detallistas. Y muy familieros, como ustedes, Laura… Al final no somos tan agua y aceite.
L: Yo soy más fría y distante; vos estás a los besos desde el vamos (se ríen y se abrazan). Una vez que nos conocen se ve que somos muy girl power: seguras, visionarias y súper positivas.

Yoyi en Golpe al corazón (Telefe) interpretando a Celeste, junto a Stéfano de Gregorio y Georgina Barbarossa.
Yoyi en Golpe al corazón (Telefe) interpretando a Celeste, junto a Stéfano de Gregorio y Georgina Barbarossa.

–¿Les contaron a sus familias que en Milennials tienen escenas de fuerte contenido sexual?

Y: Mis padres no me dijeron nada… Igual, por las dudas, justo en estos días me estoy yendo a vivir sola… ¡Antes de que me echen! (risas)
L: Yo cambié. Al comenzar decía que jamás haría desnudos ni situaciones de sexo. Pero en mi carrera ya no hay lugar para prejuicios. Después de leer el guión, mi viejo (Horacio Laprida) me preguntó si iba a salir por un canal de aire o uno hot… Pobre, lo entiendo. Le debe costar ver a su hija chapando por televisión.

Por Pablo Procopio. Fotos: Maxi Vernazza.

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