"De la Argentina extraño a mi familia, a mis amigos, a la gente. Y también a la ciudad", admite con ojos soñadores Carolina. "Yo, la idiosincrasia, las empanadas tucumanas, tener a la familia cerca, la cultura amiguera… ¡Extraño todo!", remata Gastón.

Carolina y Gastón en el ingreso de los estudios Pixar. Fotos: Alex Kang y Pixar Studios.
Carolina y Gastón en el ingreso de los estudios Pixar. Fotos: Alex Kang y Pixar Studios.

Estamos en el lugar más famoso de Emeryville, a cuarenta minutos del centro de San Francisco, cruzando el Puente de la Bahía. Es un parque de diversiones sin juegos, aunque con flashbacks que nos vuelven niños a cada paso: esculturas de Buzz Lightyear y Buddy, de la familia completa de Los Increíbles, una tienda cargada de merchandising de filmes y franquicias entrañables, como Buscando a Nemo, Cars, Toy Story, etcétera, etcétera, y Coco, la película que nos convoca a Pixar para entrevistar a los dos argentinos que participaron en ella y al mismo tiempo forman parte de este templo de la animación: Gastón Ugarte (39, tucumano de San Miguel, casado y con dos chicos "bien gringos, a los que hacemos hablar inglés y español") y Carolina López Dau (nacida en Haedo, a los 5 se radicó en Madrid, soltera, y con una joven edad que por coquetería prefiere obviar).

Carolina Lopez Dau y Gastón Ugarte. Foto: Alex Kang/Disney. ©2017 Disney•Pixar. All Rights Reserved.
Carolina Lopez Dau y Gastón Ugarte. Foto: Alex Kang/Disney. ©2017 Disney•Pixar. All Rights Reserved.

Si bien ambos habían compartido allí la elaboración de películas como Valiente, El buen dinosaurio, Intensa-mente y Wall-e, sienten que Coco, el largometraje 19 de Pixar Animation Studios y nueva joya del director y escritor Lee Unkrich, marca un momento clave en sus carreras. Lo cuentan mientras iniciamos la recorrida por los estudios.

Fotos: Alex Kang y Pixar Studios.
Fotos: Alex Kang y Pixar Studios.

Carolina: Yo soy animadora de un grupo de quince, pero en Coco tuve la oportunidad de convertirme en crowd animation league, que consiste en colaborar con el supervisor de crowds (N. de R: multitudes) para animar a los personajes de fondo del mundo de Coco: los esqueletos, la gente del pueblo de México y demás.
Gastón: Como yo soy supervisor de modelaje de los mundos que creamos y recreamos en Pixar, mi equipo (tengo a cargo a siete, ocho chicos) se dedica a colaborar con el Departamento de Arte y traducir a 3D todos esos mundos. Prefiero decir que recreamos mundos porque tenemos que modelar árboles, rocas, vegetación… En el caso de Coco hicimos las partes del cementerio y la ciudad de Santa Cecilia, y el mundo de los muertos, que fue lo más difícil.

Un boceto de Miguel, el niño de Coco
Un boceto de Miguel, el niño de Coco

–¿Cómo fueron sus inicios en Pixar?
C: Yo llegué hace siete años. Mi primera película fue Planet 51, en España.
G: Empecé como animador en La Florida, con películas para DVD. Me salió una oportunidad y viajé a un estudio de Nueva York. Participé en un cortometraje que anduvo muy bien (One rat short) y entré a Sony Pictures Animation, en Los Angeles. Mi primer filme allí fue Los reyes de las olas, y luego hice live action (ciencia ficción). Hasta que una década atrás me llamaron de Pixar.
–¿Cómo es trabajar aquí?
C: Trabajar acá es un sueño hecho realidad que exige mucho dedicación (señala mientras caminamos por las afueras del estudio). La clave: colaborar uno con el otro.
G: Yo estuve en otros estudios de cine, y destaco de Pixar la calidad humana y el espíritu de colaboración que hay adentro. Todo el mundo tira para el mismo lado, apuntando a hacer una buena película con buena narrativa, buenos personajes y buenos efectos. El humor y la pasión son clave en Pixar. Y más allá de que extraño a mi país, como te comenté al principio, acá hay una comunidad súper, diversa: gente de Italia, España, Alemania, Israel… Es bárbaro, porque unifica todo un poco.

Carolina Lopez Dau y Gastón Ugarte en Motorama en Pixar Studios Foto Alex Kang/Disney. ©2017 Disney•Pixar. All Rights Reserved.
Carolina Lopez Dau y Gastón Ugarte en Motorama en Pixar Studios Foto Alex Kang/Disney. ©2017 Disney•Pixar. All Rights Reserved.

–¿Cumplen horario? ¿La creatividad lo tiene?
C: Ponele que estamos de 9 a 17:30, 18, pero en animación vos cumplís ciertas tareas por semana y cada uno se administra su tiempo como desea. Hay quienes prefieren trabajar a la noche y otros, temprano a la mañana.
G: Por su propia naturaleza, a la inspiración no se la puede acelerar. A veces puede ser de noche, otras, de día… El nuestro es un ambiente relajado donde manda la autodisciplina. Debido a la picardía argentina, no sé si en nuestro país este sistema podría implementarse… Pixar está abierto las 24 horas. Sólo cierra la pileta.
C: Además, la empresa apoya al empleado en su salud, equilibrando disfrute y trabajo.
G: Los lunes y viernes hasta jugamos al fútbol.
–No podemos finalizar la recorrida sin prepuntarles cuáles son sus personajes favoritos…
C: El mío es Remy, de Ratatouille, por su expresión, su forma y su corazón.
G: Varios. En especial, los que aparecen poco y te hubiese gustado ver más. Por ejemplo, Bruce, el tiburón de Buscando a Nemo, o Bing Bong de Intensa-mente.

Con GENTE iniciando la recorrida. Fotos: Alex Kang y Pixar Studios.
Con GENTE iniciando la recorrida. Fotos: Alex Kang y Pixar Studios.

–¿Hace mucho que no vuelven a la Argentina?
C: Desde 2009. Pero después de que pase lo de Coco, y pese a que tengo a mi papá, a mi abuela y a mi hermana en España, quiero hacerme un viaje para allá.
G: Como mi familia reside allá, vamos una o dos veces por año. Adoro viajar por el mundo, pero cada vez que podemos, volvemos a nuestro país.

Miguel con Héctor -el personaje al que le puso voz Gael García Bernal- en una escena de Coco
Miguel con Héctor -el personaje al que le puso voz Gael García Bernal- en una escena de Coco

–¿Quizás algún día regresen para quedarse?
C: No lo descarto… Me quedaron varios familiares y amigos en la Argentina.
G: A mí me encantaría. Con mi esposa lo hablamos y soñamos con la idea. No sé si a Tucumán o a Buenos Aires, pero no por ahora. Me falta aprender muchísimo. Con todo el talento que hay acá, siento que me falta mucho todavía. Sin desmerecer a nuestro país, esto allá no existe… Trabajar en la animación de acá es como jugar en el Barcelona, e ir a la Argentina, como disputar la B Nacional.
C: No está tan desarrollada la animación. Lo bueno es que venís, aprendés y quizá con el tiempo podés volver y armar algo con los mismos valores.

Por Carlos Boghossian