Gabriel Batistuta (Foto Diego Soldini/GENTE)
Gabriel Batistuta (Foto Diego Soldini/GENTE)

Hace unas horas bajó del avión que lo trajo desde Italia, donde Gabriel Batistuta (49) volvió a ponerse los botines para jugar un partido de fútbol. Lo hizo en el Estadio Olímpico de Roma ante 30 mil personas, en el marco de la lucha contra la violencia de género. Pero hubo algo más: marcó dos goles. Un dato para nada menor, si recordamos que hace un lustro, debido al dolor que sentía en los tobillos, le pidió a su médico personal –el doctor Roberto Avanzi– que "me corte las piernas".

Sin embargo, aquella desesperación mermó con el tiempo, y gracias a unas inyecciones su vida cambió. Tanto que ahora se vuelve a dar el gusto de prenderse en algún que otro partido, si bien delata ciertas secuelas al caminar. "Acompaño… (dice lanzando su primera carcajada): veo cómo mis compañeros corren y cuando puedo, piso el área. Por suerte, dejé una buena imagen y los defensores contrarios me respetan. Y si el arquero es generoso, hasta meto algún gol. Hoy el fútbol es sólo una excusa para juntarme con amigos", afirma quien marcara 54 goles en 77 partidos con la camiseta de Argentina.

Bati y Diego Blejer, su amigo y organizador del torneo a beneficio. (Foto Diego Soldini/GENTE)
Bati y Diego Blejer, su amigo y organizador del torneo a beneficio. (Foto Diego Soldini/GENTE)

Lo cierto es que, pese al cansancio del viaje y el dolor, el ingreso de Gabriel al Club House del Pilar Golf es con una sonrisa. Por tercer año consecutivo, el jueves 12 de abril será anfitrión del BBVA Francés Celebrity Golf Invitational by DELL EMC, torneo que se realizará a beneficio de las Damas Voluntarias del Hospital Central Reconquista, entidad santafesina de la que también forma parte Gloria, la mamá de Gabriel.

Como en cada edición, decenas de famosos y deportistas se suman a esta cruzada solidaria. Entre ellas ya adelantaron su presencia David Nalbandian, Enzo Francescoli, Guillermo Francella, Hugo Porta, José Luis Clerc, Mauro Camoranesi, Marcelo Milanesio, Sebastián Estevanez, Felipe Contepomi y Alberto Acosta. "Tuve que decirles a varios famosos que no vengan, porque los cupos son limitados. Estoy feliz y agradecido por la ayuda de todos", confiesa el Bati.

–¿Qué te dice tu mamá cuando se va acercando la fecha?

–No mucho… ¡Mi vieja es peor que yo! (carcajada). No le gusta pedir ni molestar: hace todo en silencio.

–¿Qué hicieron el año pasado con el dinero que se recaudó?

–Fueron 500 mil pesos. La mayor parte se destinó a la compra de pañales, algo que hace falta y mucho. Después se adquirieron camas ortopédicas, armarios, se arreglaron habitaciones que se caían a pedazos… Muchas cosas. Este es un hospital regional de más de medio siglo, que atiende a gente de la zona. Quedó obsoleto y necesita la ayuda de todos.

–¿Por qué tu madre decidió sumarse como dama voluntaria?

–Porque si residís ahí y todos los días convivís con el sufrimiento y el dolor de la gente, es imposible no involucrarte. Mamá es una mujer bondadosa y de mucho coraje. Yo, por ejemplo, no tengo las pelotas para ir todos los días al Hospital Municipal de Reconquista y ver las cosas que pasan. Por suerte, hay gente como este grupo de 30 mujeres, que quitan tiempo de su vida para ayudar.

–¿La acompañás?

–Poco. Como te dije recién, me da tristeza todo y me hace muy mal. Me encantaría tener más carácter para ir más tiempo. Intento ayudar desde donde puedo, porque admiro a las enfermeras y a los doctores: casi con nada le salvan la vida a la gente.

–¿Qué estás haciendo en tu vida además de colaborar con esta causa?

–Vivo en Reconquista con mi esposa Irina, y con mis hijos Lucas, Joaquín y Shamel. Thiago trabaja y vive en Buenos Aires… Allá colaboro con las cosas de la casa, llevo a Shamel al colegio, lo normal de un padre. También voy mucho al campo.

–¿Y qué hacés en el campo?

–Estoy armando unas canchas de polo. Están casi terminadas. La idea es que queden para la familia. Pensar que hace siete años ahí no había nada, y ahora solemos pasar los fines de semana. Yo juego cada vez menos, porque no me quiero caer más del caballo, pero cada tanto pego unos tacazos.

–¿En el golf cómo venís? ¿Estás para ganar el torneo de este año?

–¡No me dejan! Mi amigo Diego Blejer, que además es la persona que se encarga de la organización, me prohibió ganarlo los dos primeros años. Ya cumplí. ¡Y ahora voy por el título! (carcajada final).

Por Sergio Oviedo