Una investigación con más de 15.000 personas encontró que los adultos mayores suecos presentan mayores niveles de satisfacción vital y menor incidencia de ansiedad y soledad que los jóvenes de Suecia. El estudio cuestiona algunos estereotipos sobre el envejecimiento y muestra mejores indicadores de bienestar en edades avanzadas.
Entre los adultos jóvenes, la soledad duplica la registrada entre los encuestados de más edad, los síntomas depresivos son tres veces más frecuentes y la ansiedad alcanza un nivel siete veces mayor, según el estudio Flourishing in Sweden: Great overall – but not for all. Esa desventaja también aparece en casi todas las áreas analizadas: satisfacción con la vida, sentido de propósito y seguridad financiera.
Suecia destaca además en la comparación internacional por una razón inusual: es uno de los pocos países donde los adultos jóvenes presentan el bienestar más bajo de todos los grupos etarios y los mayores el más alto, dijo Nora Hansson Bittár, autora principal y doctoranda del Center for Wellbeing, Welfare and Happiness de la Stockholm School of Economics. La soledad juvenil ocurre porque en muchos otros países quienes más la padecen son las personas mayores.
PUBLICIDAD
Según los investigadores, los suecos de entre 18 y 24 años registran los niveles más bajos de bienestar entre todos los grupos etarios analizados. Las diferencias por edad son también mucho mayores que las asociadas al género o al país de nacimiento.
Los jóvenes suecos combinan malestar actual con expectativas muy altas
Pese a su peor situación actual, los adultos jóvenes esperan que su satisfacción con la vida llegue a 8,06 puntos dentro de cinco años en una escala de 10, frente a un promedio general de 6,65, según el estudio. Esa distancia entre presente y futuro es una de las conclusiones del trabajo.
Hansson Bittár afirmó que ese optimismo puede ser positivo, pero advirtió que la combinación de bajo bienestar presente y expectativas muy elevadas recuerda la expresión del ex primer ministro sueco Tage Erlander sobre la “decepción que sigue al aumento de las expectativas”. Según la autora, ambiciones e ideales excesivamente altos, probablemente reforzados por las redes sociales, pueden contribuir a la insatisfacción con la vida actual.
PUBLICIDAD
Los investigadores señalan que estudios anteriores ya habían documentado más malestar psicológico entre los jóvenes en Suecia, pero este trabajo extiende ese diagnóstico a casi todos los ámbitos de la vida.
Si solo contaran los jóvenes, Suecia caería al puesto 30 del mundo
El estudio añade matices a la reputación internacional de Suecia como uno de los países más felices. Si el World Happiness Report utilizara solo las valoraciones de los suecos de 18 a 24 años, el país ocuparía el puesto 30 en lugar del cuarto, por detrás de Lituania, Belice y Kosovo, según los autores.
Si, en cambio, el cálculo se hiciera únicamente con las respuestas de los suecos de 80 años o más, Suecia ocuparía el primer lugar mundial. August Nilsson, coautor y doctorando de la Universidad Metropolitana de Oslo, dijo que los mayores suecos están entre los más felices del planeta, con relaciones cercanas sólidas y menos soledad que sus familiares más jóvenes.
PUBLICIDAD
Nilsson sostuvo que esos resultados contradicen una visión social que idealiza la juventud y asocia el envejecimiento con fragilidad y aislamiento. A su juicio, los datos pueden contribuir a una mirada más positiva sobre la vejez.
El patrón sueco no muestra la clásica caída del bienestar en la mediana edad
El análisis también concluye que en Suecia no aparece la curva en U de la felicidad, según la cual el bienestar cae en la edad media. Los datos no muestran señales de una crisis típica de esa etapa y, por el contrario, las personas de edad media declaran niveles relativamente altos de bienestar.
Según los autores, esa situación podría estar vinculada con los amplios sistemas suecos de cuidado infantil y atención a mayores, que reducen la presión sobre quienes suelen combinar trabajo con responsabilidades hacia hijos y familiares ancianos. Micael Dahlen, coautor y profesor del Center for Wellbeing, Welfare and Happiness de la Stockholm School of Economics, afirmó que es necesario reforzar los esfuerzos sociales para apoyar el bienestar de los adultos jóvenes y seguir esta evolución de manera sostenida.
PUBLICIDAD
Dahlen señaló que los patrones observados difieren tanto del pasado de Suecia como de las tendencias de muchos otros países, lo que subraya que la felicidad y el bienestar dependen de condiciones locales y pueden cambiar con el tiempo. También sostuvo que el bienestar debería medirse con la misma frecuencia y ambición con que se mide el crecimiento económico.
El estudio forma parte del Global Flourishing Study, un proyecto internacional que sigue a más de 200.000 personas en 22 países mediante encuestas anuales durante cinco años para analizar bienestar, formas de vida y experiencia de sentido vital. La publicación fue firmada por Nora H. Bittár y otros autores con el título Flourishing in Sweden: Great overall – but not for all.