Desde la Antigüedad, la salvia ha sido conocida por sus propiedades mediocinales, aunque su uso demanda precaución y orientación adecuada. Esta planta aromática, originaria de la región mediterránea y apreciada tanto en la cocina como en la medicina natural, tiene distintas variedades y formas de administración, cada una con características y advertencias específicas.
Según el sitio Santé Magazine, la salvia ayuda a mitigar los sofocos menopáusicos gracias a compuestos que regulan la secreción de estrógenos, lo que favorece la adaptación hormonal y puede mejorar el descanso nocturno. Sin embargo, tanto la infusión como el aceite esencial (solamente para uso externo o inhalado) presentan contraindicaciones claras: los aceites esenciales nunca deben ingerirse por riesgo de toxicidad, y el uso de esta planta se desaconseja en personas con antecedentes de cáncer hormonodependiente, problemas renales o epilepsia.
Entre las variedades más empleadas sobresalen la salvia officinalis y salvia sclarea, como detalla Santé Magazine. La primera destaca por su follaje perenne y se utiliza principalmente en infusión o en polvo. La segunda, de flores llamativas, se prefiere para la obtención del aceite esencial. Ambas contienen taninos, flavonoides y terpenos —notablemente ácido rosmarínico— que actúan como reguladores hormonales y antioxidantes.
Esta planta no aporta hormonas de manera directa. “La salvia no aporta estrógenos, pero estimula los órganos que los producen”, explicó la doctora en farmacia Christine Cieur, experta en fitoaromaterapia, a Santé Magazine. Su acción antisudoral también contribuye a la mejora del sueño, y su influencia en el cortisol ofrece un efecto energizante durante el día.
Cómo consumir la salvia
En cuanto a la administración, la infusión de salvia officinalis es preferible a otras preparaciones, ya que asegura una mejor extracción de los compuestos activos, según Cieur. Para su preparación, se recomienda una cucharadita tamaño café de hojas de salvia troceadas en una taza con 150 a 200 milímetros de agua hirviendo, infusionarlas durante diez minutos. Se recomienda beber de dos a tres tazas al día. Las hojas frescas o secas son igualmente aptas para este uso. La infusión hecha con hojas frescas tendrá un color más claro pero los efectos son los mismos.
El alivio de los sofocos puede ser rápido, incluso a partir de una semana. La tisana debe tomarse durante 2 ó 3 meses, pero de forma discontinua, es decir, durante 3 semanas con una de interrupción.
El aceite esencial de salvia sclarea representa otra opción para tratar sofocos e irritabilidad. En este caso, la recomendación de Cieur es aplicar dos o tres gotas en la parte interna de la muñeca o el codo, frotar y aspirar el aroma repetidamente a lo largo del día. Para sudores nocturnos, la especialista sugiere una mezcla con aceites vegetales aplicada sobre el plexo solar.
Otros beneficios comprobados de la salvia
El empleo de la salvia va más allá del alivio de los sofocos menopáusicos. Psicología y mente destaca su efecto antibiótico, que refuerza el sistema inmunitario y actúa como antiséptico ante heridas o infecciones.
La planta también funciona como astringente, moderando problemas gastrointestinales. Se destaca además su riqueza en antioxidantes, que favorecen la cicatrización y el cuidado de la piel, y su capacidad hipoglucemiante, útil para regular los niveles de glucosa en sangre.
En el plano físico y emocional, la salvia actúa como estimulante y relajante simultáneamente: puede aliviar la astenia y aumentar el apetito, a la vez que contribuye a la relajación muscular, ayudando a combatir insomnio y ansiedad.
En salud ginecológica, contribuye a regular el ciclo menstrual y, mediante sus propiedades antiinflamatorias, atenúa molestias asociadas. Además, la presencia de salvia en productos cosméticos favorece el bienestar de cabello y piel. Por último, investigaciones citadas por Psicología y mente indican que la salvia puede mejorar funciones cognitivas, con posibles beneficios en personas con enfermedades neurodegenerativas.
Ni Santé Magazine ni Psicología y mente aconsejan reemplazar tratamientos médicos por el uso de salvia. Insisten en considerar esta hierba como complemento puntual bajo asesoramiento profesional.
El alivio de los sofocos de la menopausia con salvia puede percibirse con relativa rapidez si se emplea en ciclos organizados y con descansos regulares, lo que maximiza su eficacia y minimiza los riesgos asociados.