El suroeste de Estados Unidos enfrenta este fin de semana una nueva y severa amenaza de inundaciones, con alertas activas sobre casi la totalidad de Arizona y porciones de Utah, Colorado, Nevada y Nuevo México, en lo que el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) calificó como un evento de lluvias de alto impacto.
Las cuencas ya saturadas por semanas de precipitaciones récord no tienen capacidad para absorber el agua adicional que se espera hasta el lunes.
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La meteoróloga Allison Santorelli, del Centro de Predicción del Tiempo (WPC) ubicado en College Park, Maryland, advirtió que “no se necesita mucha lluvia para causar un impacto significativo en algunas de estas zonas, dada la saturación existente”, según informó Associated Press.
Además, las proyecciones indican acumulados de hasta 10 centímetros en algunas áreas, con focos de riesgo máximo sobre el centro y norte de Arizona.
La región de “Four Corners” ya acumula daños millonarios
El epicentro de los daños se concentra en la región conocida como Four Corners ―las Cuatro Esquinas―, donde convergen los estados de Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah.
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Una cadena de tormentas iniciada el 20 de octubre provocó inundaciones catastróficas sobre el río San Juan, que desbordó sus márgenes e inundó comunidades dentro de la reserva de la Nación Navajo y zonas rurales de Nuevo México.
Dos personas murieron tras las inundaciones y, una semana después, varios residentes seguían sin poder regresar a sus hogares. “Con los actuales riesgos de materiales peligrosos y la posibilidad de nuevas lluvias, la reentrada sigue siendo peligrosa”, advirtió en un boletín la autoridades del condado de San Juan, en Nuevo México, según Bloomberg.
Solo en Nuevo México, los costos de recuperación podrían superar los USD 200 millones, según estimaciones oficiales. La gobernadora Michelle Lujan Grisham anunció que el estado gestionará fondos ante sus “socios federales”, aunque hasta ahora el gobierno federal únicamente aprobó asistencia limitada para gastos de emergencia.
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Rescates en Arizona y Nevada mientras cierran los tiempos de preparación
Las precipitaciones del viernes ya dejaron escenas de caos en varias ciudades. El Departamento de Bomberos de Phoenix rescató personas de cuatro vehículos atrapados en calles anegadas. En Scottsdale, mientras se asistía a un conductor en una arteria inundada, otro vehículo con dos ocupantes ingresó a la misma zona y también debió ser evacuado.
El capitán Dave Folio de los bomberos de Scottsdale advirtió en video que apenas 5 centímetros de agua pueden arrastrar un automóvil, y que los vehículos rescatados ese viernes se encontraban en aguas de entre 90 centímetros y 1,2 metros de profundidad.
En Henderson, Nevada —ciudad contigua a Las Vegas—, equipos de rescate en aguas rápidas realizaron tres operaciones durante una tormenta de la tarde del viernes. Una de las personas rescatadas sufrió un paro cardíaco y murió en el hospital.
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Mientras que en Bullhead City, al oeste de Arizona, las lluvias dejaron agua, rocas y escombros sobre múltiples vías y obligaron al cierre de parques municipales.
Por su parte, el NWS emitió un nivel 3 de 4 en la escala de riesgo de inundaciones súbitas para más de 168.000 kilómetros cuadrados —una superficie similar a la de Washington—, que concentra una población superior a cuatro millones de personas.
Un campamento histórico, entre escombros y el temor a futuro
El Fun Valley Family Resort, cerca de South Fork, Colorado, inaugurado en 1959, ilustra la magnitud de los daños. La gerente general Kathy Smith describió al diario The Gazette cómo el Río Grande seguía fluyendo por las zonas de acampe una semana después de la tormenta, mientras algunas de las pequeñas cabañas de techo rojo quedaron aplastadas unas sobre otras y varios remolques de gran porte terminaron amontonados por la fuerza del agua.
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El río alcanzó un caudal de 200 metros cúbicos por segundo en su punto más alto, muy por encima de los 85 que registró en un evento previo el año pasado que dejó al resort ileso. “No hay nada que puedas hacer”, confirmó Smith al describir el momento en que vio desaparecer bajo el agua la cartelería del balneario a través de las cámaras de seguridad.
Con nuevas lluvias pronosticadas para el fin de semana, Smith y su esposo trabajan para proteger las instalaciones que permanecen en pie.
La Oficina del Sheriff del condado de Archuleta pidió a los residentes de zonas bajas que evacuen de forma preventiva: “Si ahora tiene agua en su propiedad, espere más con esta tormenta”.
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El Niño amplifica el riesgo y alimenta un patrón húmedo inusual para la región
El fenómeno climático de El Niño está intensificando el ciclo de tormentas al desplazar hacia el sur el chorro de aire del Pacífico, que actúa como una correa de transporte de sistemas de lluvia hacia el sur del continente.
Las lluvias se potenciaron además con la humedad tropical aportada por huracanes y tormentas de la temporada, entre ellos los remanentes del huracán Trudy, cuya disipación sobre tierra firme desencadenó las inundaciones de la semana pasada.
El climatólogo estatal de Nuevo México, Dave DuBois, señaló a Bloomberg que la humedad está llegando “más al oeste de lo habitual” y que tornados —incluso sobre la árida ciudad de Santa Fe— y granizo del tamaño de una pelota de golf son fenómenos que caracterizan esta temporada como “extraordinaria”.
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A pesar de los daños, DuBois subrayó que las precipitaciones benefician los acuíferos y ecosistemas de una región golpeada por una sequía plurianual severa.
La tormenta avanza y amenaza a 35 estados durante la semana electoral
Luego de afectar el suroeste, el sistema continuará su avance hacia el interior del país. Según Fox Weather, casi 40 millones de personas en un corredor que va de Texas a Wisconsin quedarán bajo amenaza de inundaciones el lunes, en el marco de una tormenta que podría impactar a 35 estados durante la semana.
Para el martes —día de elecciones en Estados Unidos—, se prevén tormentas severas sobre partes del sur del país. Hacia el miércoles y jueves, el frente podría llegar al corredor del noreste, con lluvia esperada en ciudades como Washington D.C., Nueva York y Boston, que no registran precipitaciones desde hace casi dos semanas.
El NWS en Pueblo, Colorado, instó a los residentes a completar sus preparativos antes de que empeoren las condiciones: “Señoras y señores, la ventana para prepararse ante las inundaciones se está cerrando”.
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