La junta directiva del Kennedy Center votó a favor de cerrar el edificio principal del emblemático centro de artes escénicas de Washington, en medio de una crisis financiera y de una disputa judicial por la decisión de añadir el nombre de Donald Trump al recinto.
La clausura se produciría mientras el centro afronta problemas estructurales y advierte que podría quedarse sin recursos para pagar salarios y gastos básicos en cuestión de semanas, según documentos citados por The Washington Post.
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La votación se produjo horas después de que el juez federal Christopher Cooper prohibiera nuevamente a la junta incorporar el nombre de Trump al edificio o a sus terrenos.
El magistrado sostuvo que solo el Congreso puede modificar la denominación del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas y consideró que los intentos de la junta por mantener el nombre del presidente violaban una orden judicial anterior.
La disputa se entrelaza con la situación financiera del centro. Información publicada por medios locales señala que los responsables del Kennedy Center consideran poco probable que Trump respalde económicamente las renovaciones que consideran urgentes si no recibe un reconocimiento en las instalaciones.
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De acuerdo con Associated Press, el mandatario y el secretario de Comercio Howard Lutnick participaron en la reunión de la junta directiva. Personas conocedoras del encuentro hablaron bajo condición de anonimato por tratarse de una sesión privada.
Las razones alegadas para cerrar el edificio
La votación ocurrió una semana y media después de que una parte del techo del vestíbulo principal se desprendiera y cayera 18 metros hasta el piso inferior, que estaba vacío en ese momento, precisó The Washington Post.
El desprendimiento ocurrió el 4 de septiembre durante una tormenta y afectó a una sección de aproximadamente un metro veinte por un metro cincuenta. No hubo heridos.
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La documentación citada por el medio indica que los inspectores detectaron al menos siete áreas más con deterioro visible vinculado al agua.
Días más tarde, varias zonas ya estaban acordonadas, con puertas bloqueadas y vitrinas cubiertas en el edificio principal.
El fallo judicial sobre el nombre de Trump
Cooper ya había resuelto en mayo que solo el Congreso puede modificar el nombre del centro. Tras una decisión anterior de la junta, el juez ordenó retirar el nombre de Trump de la fachada.
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Los miembros de la junta habían vuelto a votar el 13 de agosto para restituir el nombre del presidente en el edificio. El juez sostuvo que esa medida también violaría tanto la ley como su orden anterior.
“En pocas palabras, los demandados no pueden instalar monumentos conmemorativos para el presidente Trump ni para ninguna otra persona o cosa en el Centro Kennedy sin la aprobación del Congreso. La resolución de la junta contraviene una orden judicial federal y una ley promulgada por el Congreso”, escribió Cooper, recogido por Associated Press y The Washington Post, este martes 15 de septiembre.
Según Associated Press, la junta había considerado otras fórmulas para reconocer a Trump dentro de las instalaciones. Cooper escribió en su resolución que “el gobierno juega con las palabras”.
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La crisis financiera y la controversia política
Documentos retirados de la agenda del martes sostienen que el centro agotó sus recursos financieros y que podría dejar de pagar salarios o facturas de mantenimiento rutinario “en cuestión de semanas”, informó The Washington Post.
Ese mismo material afirma que, sin un “reconocimiento adecuado” en el edificio, era improbable que Trump supervisara la renovación o encabezara el rescate financiero del centro.
Los presupuestos y pronósticos internos mostraban que para mayo el centro esperaba recaudar unos USD 124 millones de los USD 220 millones presupuestados para el ejercicio fiscal que termina este mes. Eso dejaba un déficit proyectado de USD 23 millones incluso después de recortes de gastos.
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El Post añadió que los responsables del centro atribuyeron la crisis a la administración anterior y aseguraron que el nombre de Trump había atraído a nuevos donantes. A la vez, registros financieros confidenciales mostraron que la venta de entradas y la recaudación de fondos cayeron después de que los fideicomisarios colocaran el nombre de Trump en diciembre.
La representante Joyce Beatty, fideicomisaria del Kennedy Center, celebró el fallo a través de sus abogados.
“El presidente Trump tiene al Kennedy Center como rehén a menos que pueda poner su nombre en este monumento sagrado”, afirmó en un comunicado recogido por The Washington Post.
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Las autoridades del centro anunciaron que el cierre no supondrá la interrupción de las actividades. Parte de la programación se desarrollará en el complejo Reach y en otros espacios fuera del edificio principal.
Entre los eventos que cambiarán de sede estarán las presentaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional, además de los premios Kennedy Center Honors y Mark Twain Prize, que se realizarán en otras instalaciones mientras duren las obras.
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