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Rocco Fertoli, el rescatista del 11 de septiembre que tardó décadas en hablar

Veinticinco años después de los ataques, el excapitán del Departamento de Bomberos de Nueva York aceptó una entrevista con su hija Annmarie Fertoli, periodista de NPR, y reconstruyó su llegada al Bajo Manhattan y lo que vivió ese día

Rocco Fertoli habló por primera vez con su hija Annmarie Fertoli sobre lo que vivió como rescatista del 11 de septiembre en Nueva York (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 11 de septiembre de 2001 Rocco Fertoli tenía el día libre y estaba viendo la televisión cuando apareció una alerta de noticias: un avión había impactado contra la Torre Norte del World Trade Center. El entonces capitán del Departamento de Bomberos de Nueva York no entendió de inmediato qué ocurría. El segundo impacto le indicó que se trataba de un ataque.

Permaneció en el Bajo Manhattan aquel día y durante las semanas siguientes, dedicado a las tareas de rescate y recuperación. Durante años evitó hablar de aquella experiencia, incluso con su familia. Veinticinco años después, decidió contarle a su hija Annmarie, periodista de NPR, aquello que había mantenido en silencio durante todo ese tiempo.

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Las semanas entre escombros y fotografías

Aquella mañana Fertoli subió a un autobús lleno de personal de emergencia rumbo a Manhattan. Durante el trayecto, la radio informó que la Torre Sur se había derrumbado. Cuando el grupo estaba por descender, vio caer la Torre Norte.

Recuerdo una columna de humo, mucho ruido, muchos jadeos, mucha gente corriendo”, recordó Rocco Fertoli ante NPR. “En ese momento reinaba el pánico absoluto”.

Los equipos permanecieron semanas en las tareas de rescate y recuperación. Fertoli removió escombros y encontró restos humanos y objetos personales que podían ayudar a identificar a las víctimas. También vio las fotos de personas desaparecidas que habían quedado pegadas en vallas y repartidas en hospitales.

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Esas imágenes siguieron presentes en su relato. En el reportaje con su hija, Fertoli estaba enojado porque no había podido hacer más por las personas atrapadas y por sus compañeros del FDNY. El ataque mató a 343 bomberos.

Su estación de bomberos era la Engine 320, Ladder 167 en Bayside, Queens (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fertoli se retiró oficialmente del FDNY el 3 de mayo de 2009, después de 32 años de servicio en el Departamento de Bomberos de Nueva York. Había trabajado en la compañía Ladder 167.

Perdimos 343 hombres ese día, y yo no encontré a ninguno”, dijo Fertoli. “No saqué a ninguno con vida”.

Durante años, el capitán retirado rechazó la palabra “héroe” para referirse a los socorristas del 11-S. La respuesta del FDNY suele ser evocada con ese término, pero él volvía a una cuenta distinta: los bomberos a los que conocía, los hombres con los que había trabajado y a quienes no pudo encontrar.

Ahora tiene 75 años. Desde que concluyeron las tareas de recuperación, solo había regresado dos veces al sitio reconstruido del World Trade Center.

Una conversación sobre el Día D

Annmarie Fertoli sentía culpa al preguntarle a su padre por uno de los días más graves de su vida. La conversación que cambió esa percepción no comenzó con las Torres Gemelas. Ocurrió mientras ambos veían la cobertura de un aniversario del Día D.

Rocco Fertoli le dijo que lamentaba no haber hablado con su propio padre sobre el servicio militar que había cumplido durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre evitaba ese tema y él había aceptado ese silencio.

La entrevista con Annmarie Fertoli surgió tras una conversación sobre el Día D y el silencio que también había marcado la relación de Rocco Fertoli con su padre (Imagen ilustrativa Infobae)

Creo que le molestaba hablar de ello”, dijo Fertoli sobre su padre. “Así que estoy seguro de que también perdió a muchos amigos ese día, compañeros de armas”.

Annmarie le respondió que sentía algo parecido respecto del 11-S: también había evitado insistir. La periodista le propuso una entrevista y su padre aceptó. El episodio colocó dos silencios familiares en la misma conversación, separados por una generación y dos hechos históricos distintos.

La decisión no borró los 25 años en los que Fertoli había mantenido el tema fuera de sus intercambios cotidianos. Le dio, en cambio, un motivo para volver a los lugares que conocía de memoria y nombrar lo que había quedado allí.

El recorrido por el Bajo Manhattan

Padre e hija caminaron por el lado oeste del Bajo Manhattan. Fertoli iba señalando edificios y ubicando episodios de aquella mañana. A una cuadra de Chambers Street, recordó que se habían encontrado con uno de los comisionados.

El hombre había perdido a mucha gente en el ataque. “Estaba bastante... diría que no estaba en estado de shock, pero estaba muy cerca de estarlo”, relató Fertoli. En su recorrido también recordó vehículos aplastados bajo el hormigón y a civiles y bomberos que escapaban cubiertos de polvo.

Llegaron a la plaza conmemorativa, donde dos cascadas caen en los estanques que ocupan el lugar de las torres. Annmarie le preguntó qué pensaba al regresar. Fertoli respondió con los nombres que no dijo, pero contó como parte de su vida laboral.

Ese día perdimos a muchos amigos”, dijo. “Probablemente perdimos a 30 o 35 personas que conocía y con las que trabajaba”.

El recuerdo no quedó limitado al 11 de septiembre de 2001. Fertoli habló de sus compañeros enfermos, de los problemas respiratorios, los cánceres y el trastorno de estrés postraumático vinculados a la exposición de quienes trabajaron en el lugar.

Y ahora estamos perdiendo aún más a medida que los chicos se enferman cada vez más”, dijo Fertoli.

La razón para hablar

La entrevista terminó con el vínculo entre su padre y su hija otra vez en primer plano. Annmarie Fertoli entendió que la dificultad de Rocco para contar no era una excepción dentro de la familia: él había repetido, sin proponérselo, la distancia que había tenido con su propio padre.

Rocco Fertoli no equiparó el ataque con una guerra. Volvió, sin embargo, a la conversación que había tenido frente a la cobertura del Día D y a la pregunta que su hija se había animado a hacerle.

No es que fuera una guerra, pero fue un día bastante devastador”, dijo Fertoli. “Creo que esa es la razón por la que finalmente cedí y vine”.

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