Wall Street cerró con ganancias generalizadas el viernes y logró revertir gran parte de las pérdidas acumuladas en la semana, después de que el retroceso en los precios del petróleo y un dato de inflación en línea con lo esperado despejaron parte de la incertidumbre que venía golpeando a los mercados. El S&P 500 avanzó un 0,86% y cortó una racha de cuatro jornadas consecutivas a la baja, la más larga desde junio.
El índice de referencia sumó 65,22 puntos hasta las 7.656,92 unidades, según cifras preliminares. El Promedio Industrial Dow Jones subió 508,71 puntos (0,98%) hasta 52.572,81 unidades, mientras que el Nasdaq Composite ganó 251,31 puntos (0,96%) y cerró en 26.333,04 unidades.
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Los precios al consumidor en Estados Unidos se aceleraron el mes pasado, impulsados por el repunte de la gasolina tras dos meses consecutivos de descensos. El dato oficial mostró que los precios de la gasolina, los alimentos y otros costos de vida subieron un 3,4% respecto al mismo mes del año anterior, una cifra elevada pero cercana a lo que anticipaban los economistas.
Ese resultado reforzó entre los operadores la certeza de que la Reserva Federal subirá su tasa de interés de referencia en la reunión de política monetaria de la próxima semana. Los futuros de tasas de interés reflejan ahora una probabilidad cercana al 90% de que el banco central eleve el costo del dinero el miércoles, según la herramienta FedWatch del CME, frente al 72% que se calculaba el jueves.
“Eso es prácticamente cosa segura”, afirmó Thomas Martin, gestor sénior de cartera de GLOBALT Investments, en Atlanta. “La Reserva Federal hará lo correcto y subirá las tasas de interés, lo cual, en términos generales, contribuye a mantener la inflación bajo control”, agregó.
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La expectativa de una suba inminente empujó al alza el rendimiento del bono del Tesoro a dos años, que pasó de 4,56% el jueves por la noche a 4,62%. Los rendimientos de los bonos a más largo plazo se mantuvieron más estables: el papel a 10 años avanzó de 4,95% a 4,97%, mientras que el de 30 años cedió levemente de 5,37% a 5,36%.
La Reserva Federal de Estados Unidos subirá su tasa de interés de referencia en la reunión del próximo miércoles, según reflejan los futuros de tasas con una probabilidad cercana al 90%. La decisión responde a una inflación que sigue por encima del objetivo del banco central, tras conocerse que los precios al consumidor treparon 3,4% interanual el mes pasado por el repunte de la gasolina.
El retroceso de los precios del crudo fue otro de los factores que impulsó la recuperación bursátil. El barril de petróleo Brent, referencia internacional, cayó un 2,8% y cerró en 104,61 dólares, luego de haber estado cerca de los 110 dólares durante la madrugada. Los valores del crudo habían escalado a sus niveles más altos desde mayo por la guerra en curso con Irán.
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La baja del petróleo alivió parcialmente la presión inflacionaria que venía preocupando a los inversores. El repunte bursátil del viernes se produjo, de hecho, después de un período de nerviosismo en Wall Street vinculado a la inflación, al aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo y a la inquietud por el elevado gasto destinado a la construcción de centros de datos de inteligencia artificial.
Pese al repunte de la jornada, el balance semanal quedó en terreno negativo: el S&P 500 perdió un 0,8% en la semana, el Nasdaq bajó un 0,7% y el Dow Jones retrocedió un 1,6%. El S&P 500 acumula una caída cercana al 2% desde su máximo histórico del 13 de agosto, aunque todavía exhibe una suba del 12% en lo que va de 2026.
Un reporte preliminar de la Universidad de Míchigan difundido el viernes mostró que la confianza del consumidor estadounidense continúa cayendo, con retrocesos tanto entre demócratas como entre republicanos. Las expectativas de inflación para el próximo año subieron a 4,6% desde el 4% del mes anterior, el nivel más alto desde junio.
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Ese salto en las expectativas inflacionarias preocupa tanto a la Reserva Federal como a los economistas, porque puede desencadenar un círculo vicioso de comportamiento que termine agravando la inflación real. Según los analistas, una suba de tasas por parte de la Fed podría además despejar dudas sobre el compromiso del banco central con el control de precios, después de que en el verano boreal surgieran cuestionamientos sobre su credibilidad.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, evitó dar señales sobre el rumbo futuro de las tasas de interés, aunque logró calmar parte de las inquietudes de los inversores en un discurso pronunciado a fines del mes pasado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en cambio, insistió en su reclamo de que las tasas bajen en lugar de subir.
“El simbolismo puede primar sobre la sustancia, incluso cuando se trata de política monetaria”, sostuvo Brian Jacobsen, estratega económico jefe de Annex Wealth Management.
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El alivio en los precios del petróleo también se trasladó a los mercados europeos, donde los principales índices cerraron con subas. El FTSE 100 de Londres avanzó un 0,4%, tras conocerse un informe que señaló que la economía del Reino Unido creció más de lo previsto por los economistas en julio.
El panorama fue distinto en Asia, donde los mercados operaron con pérdidas. El Nikkei 225 de Japón cayó un 1,9%, mientras que el Kospi de Corea del Sur retrocedió un 1,8%.
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