El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que no tiene apuro por reactivar las negociaciones con Irán y sostuvo que Washington conserva una posición de fuerza frente a Teherán. Sus declaraciones se produjeron mientras la Casa Blanca prepara una nueva ofensiva económica destinada a ampliar el costo para quienes mantengan vínculos comerciales con la República Islámica.
En una entrevista con Al Jazeera, Trump descartó fijar un calendario para el regreso iraní a la mesa de diálogo.
“No tengo ningún plazo, ninguno. No tengo prisa. No tengo plazo alguno. Estamos ganando con mucha ventaja”, declaró.
El mandatario vinculó esa ventaja con el deterioro de la situación económica iraní. Según Trump, el país atraviesa “una inflación enorme” y su “economía se está desmoronando”. También acusó al régimen iraní de reprimir las protestas internas y afirmó que “tratan muy mal a su pueblo y están matando a muchísimos manifestantes”.
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Trump también se refirió al líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, cuya ausencia pública alimentó especulaciones sobre su estado y capacidad para ejercer el poder. El presidente estadounidense dijo que cree que sigue vivo, aunque gravemente herido.
“No creo que esté muerto”, afirmó.
Sobre el objetivo central de su estrategia, Trump volvió a mencionar el programa nuclear iraní. “No podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear”, dijo, al tiempo que aseguró que su administración ya ha impedido en dos ocasiones que Teherán alcance ese objetivo.
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Israel respaldó la línea estadounidense. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que duda de que pueda alcanzarse un acuerdo diplomático con el régimen iraní y sostuvo que así se lo transmitió a Trump durante su encuentro de julio en Washington.
Ofensiva económica
La presión financiera contra Teherán se intensificó esta semana con el anuncio de una nueva estrategia estadounidense conocida como “Paria económico”. El mecanismo apunta a terceros países y empresas que continúen haciendo negocios con Irán, mediante sanciones que alcanzan actividades relacionadas con el oro, la tecnología, los activos digitales, la aviación y el transporte marítimo.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó la iniciativa como un instrumento para conseguir la “asfixia económica” de Teherán y advirtió que quienes ayuden al régimen podrían enfrentar consecuencias. Para Trump, las herramientas económicas y militares forman parte de la misma estrategia. Consultado sobre cuál resulta más efectiva, respondió: “Creo que ambas son efectivas”.
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La disputa también continúa alrededor del estrecho de Ormuz, una vía esencial para el comercio internacional de petróleo. Trump sostuvo que las fuerzas estadounidenses despejaron de minas el paso marítimo y aseguró que ahora “hacemos pasar muchos barcos por el estrecho”. Irán, sin embargo, mantiene condiciones para permitir una reapertura y vincula esa cuestión con el cumplimiento de compromisos asumidos por Washington.
La reacción de Irán
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, rechazó el impacto que pueda tener la nueva campaña económica estadounidense.
“Estados Unidos no obtendrá nada de su presión económica en esta fase, del mismo modo que no obtuvo nada durante la guerra”, afirmó. El propio mandatario había reconocido recientemente que su país enfrenta “numerosas dificultades económicas” después de años de sanciones.
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Por su parte, el viceministro de Exteriores Kazem Qaribabadi sostuvo que Irán responderá a las sanciones estadounidenses atacando intereses económicos de Washington. Además, condicionó la reapertura de Ormuz al final de la guerra, al levantamiento del bloqueo y a una solución sobre Yemen, donde operan los hutíes, aliados de la República Islámica.
Mientras tanto, Irán y Omán negocian un esquema para establecer inicialmente un corredor temporal y retirar minas del estrecho. Ambos gobiernos buscan además definir una fórmula permanente de navegación, seguridad y administración de la vía marítima. Los Guardianes de la Revolución aseguraron que ya existen acuerdos preliminares sobre la distribución de aguas y de ingresos entre ambos países.
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