El informe federal concluyó que las tácticas usadas para combatir el incendio contribuyeron a la explosión en la planta maderera Robbins Lumber, en Searsmont, Maine, un siniestro que dejó tres muertos y al menos 13 heridos tras el estallido de un silo durante la emergencia del pasado 15 de mayo.
Los bomberos habían intentado apagar el fuego dentro del silo con agua sin saber que se trataba de un silo de oxígeno limitado, una estructura sellada que puede acumular gases combustibles y aumentar la presión interna durante un incendio. Según los investigadores citados por Associated Press, ese factor resultó determinante en la secuencia que terminó en tragedia.
El reporte oficial sostuvo que el uso de agua dentro del silo facilitó el ingreso de oxígeno, removió polvo en suspensión y creó una mezcla explosiva. La investigación atribuyó así parte de la dinámica del estallido a una maniobra de extinción que los equipos aplicaron sin conocer el riesgo específico del sistema.
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Qué determinó la investigación federal
El reporte fue elaborado por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos, y señaló que los equipos de emergencia desconocían las advertencias del fabricante sobre ese tipo de silos. El documento precisó que introducir agua o espuma en esas cámaras puede generar condiciones aptas para una explosión.
La revisión indicó que tanto el fabricante como organizaciones de seguridad contra incendios habían difundido pautas que desaconsejan dirigir agua o espuma hacia el interior de esas estructuras durante un fuego.
El texto del reporte, reproducido por AP, indicó que “la aplicación de agua en el silo en este incidente probablemente introdujo oxígeno en el espacio superior del silo, agitó el polvo dentro del contenido y causó que se suspendiera en una concentración explosiva”. Esa formulación resumió la hipótesis central sobre el mecanismo que precedió al estallido.
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Cómo ocurrió la explosión en la planta
El silo salió despedido hacia arriba como un cohete y la onda expansiva lanzó por el aire a trabajadores y bomberos. La explosión afectó el complejo industrial y propagó fuego y materiales en el área contigua, lo que complicó la respuesta de los servicios de emergencia.
Las autoridades estatales ya habían señalado en mayo que la ignición rápida de material particulado provocó la explosión. La Oficina del Jefe de Bomberos del Estado de Maine afirmó entonces que el silo se elevó desde su base de hormigón y liberó grandes cantidades de aserrín y otros residuos. La misma oficina calificó el hecho como accidental.
La emergencia movilizó a 299 bomberos de 46 departamentos en una zona de cuatro condados. El incendio tardó horas en ser contenido en esta localidad ubicada a unos 150 kilómetros (95 millas) al noreste de Portland, un dato que da cuenta de la magnitud operativa que exigió el siniestro.
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Las víctimas y el impacto en la comunidad
Entre los fallecidos estuvo Wayne Woodbury, subjefe asistente de Searsmont Fire & Rescue, de 76 años, quien murió por las heridas sufridas en la explosión. También falleció Andrew Cross, bombero voluntario de 27 años del Morrill Volunteer Fire Department.
A estas víctimas, semanas después se sumó Alden Robbins, copropietario del aserradero. Debido a esto, el saldo concluyó en tres muertos y al menos 13 lesionados, entre personal de emergencia, trabajadores y otras personas alcanzadas por la explosión.
El caso golpeó a una comunidad vinculada desde hace décadas a la actividad forestal y maderera. Robbins Lumber describió en su sitio web el impacto humano del episodio y afirmó que ningún informe puede reflejar por completo el dolor que dejó la tragedia en la zona.
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Qué cambios recomienda el informe
El reporte federal recomendó que los departamentos de bomberos refuercen la capacitación sobre incendios en silos y que los equipos elijan tácticas específicas según el tipo de estructura.
La empresa sostuvo que trabaja con expertos del sector para reconstruir sus instalaciones y elevar sus estándares de seguridad. En su declaración, la firma afirmó que su objetivo no es solo cumplir con las normas actuales, sino superarlas para ayudar a evitar un episodio similar.
La Asociación Nacional de Protección contra Incendios declinó hacer comentarios sobre el contenido del informe más allá de expresar su apoyo a las investigaciones orientadas a mejorar la seguridad. Al igual que el Departamento de Seguridad Pública de Maine, que tampoco realizó declaraciones sobre el documento.
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Por su parte, las autoridades locales de Searsmont señalaron que la investigación final sobre la explosión aún sigue en curso y pidieron que los hechos se evalúen a partir de la evidencia reunida por los organismos competentes.