Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron 2.465 casos confirmados de sarampión en Estados Unidos hasta julio de 2026. El brote afecta a residentes de 47 estados y el Distrito de Columbia, y ya superó el récord del año anterior. La causa principal, según los expertos, es el descenso sostenido en las tasas de vacunación infantil desde 2019.
El país no veía cifras así en más de tres décadas. Y el riesgo más inmediato no es solo de salud pública: Estados Unidos podría perder su estatus oficial de eliminación del sarampión, que mantiene desde el año 2000, según informó CBS News.
El avance del sarampión en cifras
El año 2025 ya había sido el peor de la historia reciente, con 2.289 casos confirmados. El 2026 lo superó antes de que terminara julio.
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Para tener una referencia: en 2024 se registraron 285 casos; en 2023, apenas 59. El salto es drástico. El anterior pico había sido 2019, con 1.274 casos, concentrados en Nueva York, California y Washington.
Este año se declararon 38 nuevos brotes en todo el país. El 94% de los casos actuales —2.309 de 2.465— está vinculado a algún brote activo, según la CDC. Los focos más intensos se ubican en Arizona, Carolina del Sur y Utah, aunque el virus circula en casi todo el territorio nacional.
En 2025, un brote en el oeste de Texas causó la muerte de dos niños. Ese episodio marcó un punto de quiebre en la percepción pública del problema.
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Causas detrás del repunte
La cobertura de vacunación entre los niños de jardín de infantes bajó del 95,2% durante el ciclo escolar 2019-2020 al 92,5% en el de 2024-2025, según datos de la CDC. Ese descenso dejó a unos 286.000 niños sin protección durante el último año escolar. Solo 10 estados alcanzaron el umbral del 95% requerido para la inmunidad colectiva.
Robert Rosenbaum, director médico de servicios de emergencia y preparación de Delaware, explicó a The Guardian que la desinformación sobre una supuesta relación entre las vacunas y el autismo —ya descartada por múltiples estudios— “creó mucha confusión” entre los padres. Algunos comenzaron a elaborar calendarios de vacunación propios bajo la creencia de que los niños reciben demasiadas dosis.
La pandemia de Covid-19 agravó el problema. “Hubo muchas personas con opiniones sobre la vacuna contra el Covid, y eso se trasladó a otras vacunas”, dijo Rosenbaum. William Chasanov, médico especialista en enfermedades infecciosas del Beebe Healthcare en Lewes, Delaware, lo describió así a The Guardian: “Se instaló la idea de que ‘quizás no necesito vacunas para cosas que nunca vi’”.
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El secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. también contribuyó al clima de desconfianza. Durante años difundió información falsa sobre las vacunas, y durante este brote las presentó como una decisión personal. Además, afirmó sin respaldo científico que es “muy difícil” que un niño sano muera de sarampión.
Quiénes están en mayor riesgo
Los grupos más vulnerables ante el sarampión son:
- Bebés y niños sin vacunar.
- Personas con el sistema inmunitario debilitado, como pacientes con cáncer.
- Embarazadas.
- Quienes no desarrollaron respuesta inmune adecuada tras vacunarse.
El sarampión puede provocar los siguientes síntomas y complicaciones:
- Fiebre alta y sarpullido.
- Dificultad para respirar y agotamiento extremo.
- Encefalitis, con efectos que pueden durar años.
- En casos graves, la muerte.
Antes de que existiera la vacuna, la enfermedad mataba entre 400 y 500 personas por año en Estados Unidos y hospitalizaba a unas 48.000, según la CDC. “Entender cuáles pueden ser las consecuencias es parte de esa educación”, señaló Chasanov a The Guardian.
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Respuestas y desafíos de las autoridades
Delaware declaró un brote en julio, tras detectar cinco casos —los primeros en ese estado en más de una década. Al día siguiente del primer diagnóstico, más de 60 personas recibieron la vacuna MMR en clínicas públicas y unidades móviles de vacunación.
Las autoridades estatales aplicaron una estrategia de dos vías: vacunación masiva y rastreo de contactos. Gracias a este último método identificaron cuatro de los cinco casos del brote. Los primeros cuatro pacientes eran hombres no vacunados del condado de Kent. El quinto sí estaba vacunado y presentó síntomas leves.
El campo de la salud pública enfrenta obstáculos concretos. Los recortes presupuestarios y el desgaste acumulado durante la pandemia debilitaron los equipos locales. A eso se suma la desconfianza en las vacunas y las dificultades de acceso para personas sin seguro médico.
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“La red de seguridad de salud pública es importante. No queremos que nadie que quiera vacunarse sienta que no puede hacerlo por su situación de seguro”, afirmó Rosenbaum a The Guardian.
Cómo prevenir el sarampión
La CDC sostiene que la vacuna MMR es 97% eficaz con dos dosis y 93% eficaz con una sola. Se recomienda que todos los niños reciban la primera dosis entre los 12 y 15 meses de edad y la segunda entre los 4 y 6 años. Las personas nacidas antes de 1957 suelen contar con inmunidad natural, pero quienes nacieron entre 1957 y 1989 podrían necesitar una segunda dosis.
Las recomendaciones incluyen:
- Verificar el estado de vacunación en niños y adultos.
- Consultar con un profesional de salud antes de viajar internacionalmente.
- Acudir de inmediato al médico ante síntomas como fiebre alta, erupción cutánea, tos o conjuntivitis.
La inmunización es la medida más eficaz para evitar brotes. La CDC insiste en que la vacunación protege no solo a quienes reciben la dosis, sino también a su entorno, reduciendo el riesgo de transmisión incluso para quienes no pueden vacunarse por razones médicas.
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