Un caso de violencia familiar conmociona a la localidad de Wellesley, Massachusetts, tras el brutal asesinato de un hombre en un parque público. Las autoridades informaron que James Floyd Bennett III, de 24 años, fue detenido sin derecho a fianza, acusado de haber apuñalado a su propio padre en un episodio que ha dejado a la comunidad consternada. Los detalles revelados durante la comparecencia judicial han arrojado luz sobre un hecho que, por su crudeza y contexto, ha generado conmoción y preguntas sobre los factores que pudieron influir en el desenlace.
La noche del jueves, James Floyd Bennett III compareció ante el Tribunal de Distrito de Dedham, donde se le imputó el cargo de asesinato en primer grado. El joven, residente de la misma localidad, se declaró inocente durante la audiencia, mientras la fiscalía detallaba las circunstancias que rodearon la muerte de su padre, Jamey Bennett, de 58 años. El tribunal dispuso su detención sin posibilidad de fianza, a la espera de los avances de la investigación. La gravedad de la acusación y la naturaleza del crimen justificaron la severidad de la medida cautelar adoptada por las autoridades judiciales.
El ataque ocurrió poco antes de las seis de la tarde en el parque Phillips, situado en la avenida Maugus de Wellesley. Padre e hijo habían acudido juntos al lugar, donde, según testigos, jugaban al fútbol y conversaban sobre el Mundial. En un giro inesperado, el encuentro recreativo se tornó en tragedia cuando, de manera abrupta, el hijo extrajo un cuchillo y se abalanzó sobre su padre. Según lo relatado durante la audiencia, el ataque fue sorpresivo y sin previo aviso, en plena luz del día y en un espacio frecuentado por familias y niños.
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Los testimonios presenciales resultaron clave para la reconstrucción de los hechos. Tres personas alertaron a los servicios de emergencia tras presenciar la agresión. Una de ellas relató que la víctima gritaba desesperadamente pidiendo ayuda, pronunciando frases como: “Me está apuñalando. Me está matando”. Estas palabras, pronunciadas por Jamey Bennett, fueron escuchadas por testigos y posteriormente confirmadas por la fiscal Anne Yas ante el tribunal. La rapidez con que los vecinos y transeúntes reaccionaron permitió que la policía llegara en pocos minutos al lugar de los hechos.
A su llegada, los agentes encontraron al hombre gravemente herido, con abundante sangrado en la cabeza y dificultades para hablar. Según la información oficial presentada en la audiencia, al ser interrogado por la policía acerca de su agresor, la víctima alcanzó a responder: “Mi hijo” antes de perder el conocimiento. Fue trasladado de urgencia al hospital Newton-Wellesley, donde falleció poco después a consecuencia de las heridas. El personal médico informó que el cuerpo presentaba aproximadamente 20 puñaladas, localizadas en el rostro, la nuca, la pierna y, especialmente, en el abdomen. Uno de los cortes más graves casi seccionó un brazo de la víctima, dejándolo prácticamente amputado.
Tras el ataque, James Floyd Bennett III huyó del parque y se dirigió a la vivienda que compartía con su madre. Allí, según la fiscalía, se duchó, cambió de ropa y ocultó el cuchillo ensangrentado en una bolsa. También se mencionó que el joven llegó a tomarse una fotografía con el móvil mientras tenía las manos cubiertas de sangre. Acto seguido, se presentó en la comisaría local, donde confesó el apuñalamiento y aportó detalles sobre la ubicación de la ropa y el arma utilizadas durante el ataque.
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Durante la audiencia, la fiscal Anne Yas no hizo referencia a un posible motivo que explicara la conducta del acusado. Por su parte, el abogado defensor, Bill Crowe, resaltó que su cliente posee un historial significativo de problemas de salud mental. Según Crowe, la familia ha solicitado privacidad y expresó que, a pesar de la tragedia, mantienen su apoyo a Bennett III. Los registros judiciales aportan contexto adicional: los padres del acusado se divorciaron en 2016, y la familia está compuesta por cuatro hijos en común.
El entorno familiar y social quedó visiblemente impactado. A la salida del tribunal, Crowe enfatizó el dolor de la familia, que considera la pérdida de dos miembros: la víctima y el joven acusado. “La familia aprecia mucho al hombre que acaba de ser acusado, James III, también conocido como Tripp. Lo apoyan incondicionalmente. Se sienten muy mal por lo sucedido y seguirán apoyándolo”, declaró ante los medios.
Entre la comunidad, la reacción fue de sorpresa e incredulidad. Vecinos como Christine Myer, residente cercana al parque, manifestaron su desconcierto ante un hecho tan violento en un espacio habitualmente destinado al esparcimiento de niños y familias. “Es algo muy inusual. Muy inusual”, afirmó Myer, quien relató que la policía visitó su domicilio para recabar información. El parque, habitualmente lleno de niños y actividades extraescolares, fue acordonado la noche del jueves. La policía protegió el área de juegos y las mesas de picnic, y en las inmediaciones del tobogán se hallaron telas y sábanas ensangrentadas, mientras los agentes revisaban minuciosamente el césped y el mantillo en busca de pruebas.
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La próxima audiencia en el caso de James Floyd Bennett III ha sido programada para el 10 de julio, fecha en la que se espera que la investigación aporte nuevos elementos. Mientras tanto, el parque Phillips, ubicado a 22 kilómetros al oeste de Boston, permanece bajo la atención de la policía y la vigilancia de una comunidad que todavía intenta asimilar el impacto del suceso.