Richard Glossip, exrecluso de Oklahoma, volverá a sentarse ante un tribunal el 28 de septiembre por el asesinato de su jefe en 1997, después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara su condena.
Tras haber pasado más de 25 años preso—gran parte de ese tiempo en el corredor de la muerte—, fue liberado bajo fianza en mayo y ahora afrontará su tercer juicio, según informó CBS News.
Glossip enfrentó nueve fechas de ejecución y llegó a ingerir tres “últimas comidas” durante su paso por el corredor de la muerte, antes de que distintas suspensiones frenaran el proceso cuando ya estaba al borde de la inyección letal. “Una vez que estás fuera y ves todo lo que te quitaron, y los momentos en que casi pierdes la vida, todo cobra otra dimensión”, aseguró.
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Un proceso marcado por irregularidades y nueve fechas de ejecución
La causa contra Glossip se originó tras el homicidio de Barry Van Treese, dueño de un motel en Oklahoma City. La acusación sostiene que Glossip ideó un plan de asesinato por encargo y que el ejecutor fue Justin Sneed, empleado del establecimiento.
Sneed declaró que recibió una oferta económica para cometer el crimen y su testimonio fue el eje de la condena, aunque no existía prueba física directa que vinculara a Glossip con el hecho.
La Corte Suprema determinó que los fiscales permitieron que Sneed falseara información sobre su salud mental durante el proceso, lo que vulneró el derecho a un juicio justo.
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Según ABC News, el tribunal concluyó que la omisión de datos críticos sobre el principal testigo alteró de manera sustancial la percepción del jurado.
En el corredor de la muerte, Glossip pasó años bajo la lógica de la cuenta regresiva: el estado le fijó nueve ejecuciones y, tres veces, llegó incluso a recibir la comida final previa al procedimiento. Según relató, esa repetición lo empujó al límite físico y emocional.
En 2015, la ejecución se suspendió cuando Glossip ya aguardaba en una celda adyacente a la cámara de inyección letal. Oklahoma detuvo todos las ejecuciones durante siete años para revisar sus protocolos, de acuerdo con información de The New York Post.
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El impacto humano y la presión pública
Al recuperar la libertad bajo fianza, Glossip describió las dificultades de adaptación tras décadas de encierro. En diálogo con The Intercept, relató que las primeras noches en libertad le resultaron extrañas sin el ruido constante de la prisión y que el apoyo de la comunidad fue clave para sobrellevar el proceso.
Durante la audiencia que fijó la fecha del nuevo juicio, Glossip apareció en la sala sin uniforme carcelario y acompañado de su esposa Lea, a quien conoció y con quien se casó durante su estadía en prisión, según reconstruyó Death Penalty Information Center.
El caso atrajo la atención de figuras públicas como Kim Kardashian y de legisladores de ambos partidos, quienes insistieron en la necesidad de asegurar un proceso justo. Por su parte, la familia de Van Treese solicitó a la Corte Suprema que se mantuviera la condena y la sentencia original.
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Desafíos legales y expectativa para el nuevo proceso
El fiscal general de Oklahoma, Gentner Drummond, anunció que el estado volverá a juzgar a Glossip, aunque precisó que no pedirá la pena de muerte.
“Mi oficina garantizará que Glossip reciba un juicio justo basado en hechos sólidos y testimonios veraces”, aseguró Drummond.
La defensa, en tanto, argumentó que la representación legal en los primeros juicios fue inadecuada y solicitó un nuevo examen preliminar, pedido que fue rechazado por la jueza Natalie Mai.
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Expertos legales citados por el KOCO News advirtieron que la reapertura del caso implica dificultades probatorias, ya que varios testigos murieron o no recuerdan los hechos, y la fiscalía planeaba recurrir a testimonios previos.
El nuevo proceso, que podría extenderse durante dos semanas, representa una instancia decisiva para Glossip y concentra la atención de organizaciones abolicionistas y defensores de la pena capital en todo el país.