Chatbots en auge en Estados Unidos: los más jóvenes lideran el uso y también el escepticismo

Casi la mitad de los adultos consulta asistentes de IA, pero la mayoría teme por la velocidad de su avance y duda de la capacidad tanto del gobierno como de las empresas para controlarla. Los menores de 30 años, principales usuarios, expresan las mayores preocupaciones sobre el futuro de la tecnología

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Las nuevas generaciones lideran el uso de chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini y Copilot, pero también encabezan el escepticismo y la preocupación por su impacto social y la falta de regulación. Ilustración conceptual con logos oficiales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Pew Research Center, referencia en encuestas de opinión pública en Estados Unidos, publicó el 17 de junio una radiografía del uso de inteligencia artificial entre 5.119 adultos del país. El titular es el que va a repetir medio mundo: el 49% ya usa chatbots como ChatGPT, Gemini o Copilot, frente a un tercio en 2024. Uno de cada cuatro los consulta a diario. ChatGPT domina con el 44% de los adultos, más del doble que hace tres años.

La cifra parece una historia de adopción imparable. La misma encuesta cuenta otra.

El uso se duplicó en dos años y la desconfianza creció al mismo ritmo

Mientras el uso sube, la sospecha lo hace con él. El 63% de los adultos cree que la IA avanza demasiado rápido; apenas el 2% piensa que va demasiado lento. El 71% considera que la tecnología vuelve menos segura su información personal, contra un 3% que espera lo contrario. Y cuando Pew pregunta por el impacto a 20 años, el 40% anticipa un efecto negativo para la sociedad y solo el 16% uno positivo.

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No es el rechazo de quien mira la herramienta desde afuera. Es el veredicto de un país que la tiene abierta en el teléfono. La familiaridad, que en otras tecnologías derivó en aceptación, acá convivió con el recelo.

Casi la mitad de los adultos en Estados Unidos ya usa chatbots de inteligencia artificial, pero la mayoría desconfía de su impacto en la sociedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los jóvenes lideran el uso y encabezan el rechazo

Acá aparece el dato que rompe la creencia más cómoda: la de que la desconfianza hacia la IA es cosa de generaciones mayores que no entienden de qué se trata. Los datos de Pew dicen lo contrario. Los menores de 50 años usan chatbots mucho más que los mayores: 63% contra el 42% de los de 50 a 64 y el 23% de los de 65 en adelante. Y sin embargo son los jóvenes los más pesimistas. Casi la mitad de los menores de 30 años cree que la IA dañará a la sociedad, más que cualquier grupo de mayor edad, mientras que solo el 14 % espera un impacto positivo.

Usan más. Confían menos. Las dos cosas a la vez.

La lectura fácil sería que los jóvenes le tienen miedo a la tecnología, y es justo lo opuesto. Son la franja que más recurre a estas herramientas para buscar información, para el trabajo y hasta para pedir apoyo emocional: uno de cada cinco menores de 30 dice usar un chatbot con ese fin. Mi lectura es que el pesimismo de los jóvenes no nace de la ignorancia, sino del uso. Quien convive a diario con la herramienta es quien mejor le ve los límites, los errores y los riesgos.

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El uso de asistentes IA como ChatGPT, Gemini y Copilot crece entre los jóvenes, quienes también lideran el escepticismo sobre estos desarrollos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sospecha alcanza al gobierno y a las empresas por igual

El recelo no se queda en la tecnología: llega a quienes deberían gobernarla. El 67 % de los estadounidenses tiene poca o ninguna confianza en que el gobierno regule la IA de forma eficaz, una cifra que subió desde el 62% de 2024. Y cerca de seis de cada diez tampoco confían en que las empresas que la desarrollan lo hagan de manera responsable. Nadie queda a salvo: ni el Estado que debería poner las reglas ni las compañías que ponen los productos.

Dentro de ese cuadro hay un giro que merece atención. En 2024 eran los republicanos los que más desconfiaban de la capacidad del gobierno para regular; hoy son los demócratas. La desconfianza republicana bajó del 70% al 61 %, mientras que entre los demócratas trepó 20 puntos. Entre una encuesta y otra cambió el gobierno en Washington. Leo en ese cruce una señal: la inquietud por la IA no flota en el vacío, se ordena en parte según quién manda.