La administración Trump presiona a Meta para que someta sus modelos de inteligencia artificial a una revisión voluntaria del gobierno federal, según informó The New York Times el 23 de junio, citando a cuatro personas familiarizadas con la solicitud confidencial.
La empresa es el único gran desarrollador de IA de Estados Unidos que aún no firmó ese tipo de acuerdo, mientras que sus competidores directos —OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, Microsoft y xAI— ya lo hicieron.
La solicitud llegó por correo electrónico y busca que Meta permita al gobierno evaluar las capacidades y las vulnerabilidades de sus modelos antes de que salgan al público.
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El portavoz de la compañía, Francis Brennan, respondió en un comunicado: “Compartimos el objetivo de la administración de impulsar el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial de vanguardia, robusta y segura. Si bien estamos ultimando los detalles, esperamos firmar el acuerdo pronto”.
Meta, la única gran empresa sin acuerdo
OpenAI y Anthropic iniciaron su colaboración con el gobierno para testear modelos aún no publicados desde 2024, durante la administración Biden. Google DeepMind, Microsoft y xAI se sumaron en mayo de 2026.
Eso deja a Meta como la única ausencia en el programa federal conocido como el Centro de Estándares e Innovación en IA (CAISI), dependiente del Departamento de Comercio.
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La empresa lanzó su modelo más reciente, Muse Spark, en abril de 2026. Su rendimiento casi igualó al de los modelos de Google, OpenAI y Anthropic, según el informe del Times. El equipo de política de Meta negocia con el Departamento de Comercio los términos del acuerdo, aunque no está claro si las partes llegarán a un resultado concreto.
Ben Kass, portavoz del Departamento de Comercio, dijo ante The New York Times: “Esta historia no es inusual. Es precisamente el tipo de trabajo que se supone que debe hacer el CAISI".
La orden ejecutiva que formalizó el proceso
El 2 de junio, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que estableció un marco voluntario para que las empresas de IA ofrezcan sus modelos al gobierno hasta 30 días antes de lanzarlos al público. La misma orden fijó un plazo hasta finales de julio para definir los estándares y procedimientos de esas revisiones.
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Ese marco apunta a que los funcionarios de inteligencia y defensa puedan detectar riesgos —desde ciberataques hasta usos militares indebidos— antes de que las herramientas lleguen al mercado abierto.
La preocupación en Washington por los riesgos de seguridad nacional que plantean los sistemas de IA de última generación crece desde hace meses.
Según una persona involucrada en el proceso consultada por el Times, aún no está claro quién liderará esos esfuerzos ni qué estándares se aplicarán a los modelos evaluados.
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El precedente del caso Anthropic
Hace menos de dos semanas, el gobierno ordenó a Anthropic suspender el acceso a sus modelos más avanzados, Fable 5 y Mythos 5, con menos de 90 minutos de aviso, por motivos de seguridad nacional.
Según dos personas con conocimiento de las discusiones internas, el problema surgió de un documento de investigadores de Amazon que describía una vulnerabilidad en Fable 5 explotable para lanzar ciberataques. Anthropic recibió la directiva de control de exportaciones el 12 de junio y desactivó el acceso para todos sus usuarios para garantizar el cumplimiento, aunque aclaró que sus otros modelos no quedaban afectados.
La empresa cuestionó la medida. En su comunicado oficial señaló que el gobierno solo le presentó "evidencia verbal de un posible jailbreak reducido y no universal" y que no consideraba que ese hallazgo justificara retirar un modelo comercial del mercado.
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En los días posteriores, las conversaciones entre Anthropic y la administración avanzaron de forma positiva, según dos fuentes al tanto de las negociaciones. El propio Trump declaró el fin de semana a Axios, sitio de noticias estadounidense, que ya no considera a Anthropic una amenaza para la seguridad nacional.
Cómo cambió la supervisión sobre la industria de la IA
El episodio con Anthropic y la presión sobre Meta forman parte de un giro en la postura del gobierno federal hacia la industria de la IA. La administración Trump adoptó inicialmente una posición de no intervención frente a esta tecnología, pero en las últimas semanas aceleró sus mecanismos de supervisión.
Los expertos del sector no coinciden en la magnitud del riesgo. Algunos advierten que los modelos de última generación facilitan ataques informáticos; otros argumentan que la misma tecnología sirve tanto para defender redes como para atacarlas, y que los temores están sobredimensionados.
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